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34 apuntes sobre la Liga 34 (... y 21-34)

34 apuntes sobre la Liga 34 (... y 21-34)

Escrito por: Jesús Bengoechea21 julio, 2020
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21. Un “han sido” + “serán” que ha sido un “son” 

Zidane ha logrado edificar un campeón de Liga a partir de una plantilla donde abundan los grandes jugadores veteranos (Ramos, Modric, Benzema, Marcelo, Bale) y las grandes promesas (Vinícius, Rodrygo, Valverde, Mendy, Asensio, Brahim) pero relativamente pocas piezas en la zona que hay en medio, jugadores ya hechos y en su prime time. De los futbolistas que según tantos estaban semiacabados ha logrado extraer un penúltimo resto de hambre. De aquellos inexpertos de gran porvenir ha conseguido que en gran parte se sacudan su bisoñez. Ha logrado que el tiempo se retraiga para algunos y se acelere para otros, logrando un punto de equilibrio entre pujanza y madurez en el que tanto unos como otros parecen encontrarse con los que ya estaban de hecho en ese punto de sus carreras (Courtois, Varane, Carvajal, Casemiro, Kroos, aunque algunos de estos ya estaban siendo motejados de prejubilados precoces). Es lo que tiene la plena asunción de un objetivo común por parte de un colectivo.

22. Meritocracia ponderada. 

Zidane ha consagrado una política de méritos que no es escrupulosamente neutral, sino desacomplejadamente ponderada. Algunos jugadores han gozado de su predilección por lo que “han sido” en mayor medida que por lo que “son”, sin duda con la esperanza de que volvieran a “ser” (cosa lograda en buena medida con puntales como Isco o Marcelo). Son futbolistas que puntualmente han jugado mereciéndolo menos que otros y por causa de la inocultada predilección de Zidane, pero esa concesión ha terminado por hacer su presente mucho más halagüeño de lo que se esperaba. Hombre de club, se aplica a sí mismo la tarea de hacer de la necesidad de virtud. Si tengo a Isco, aunque ya no sea el mejor Isco, ¿por qué no lo voy a aprovechar? ¿Y cómo puedo aprovecharlo si no juega? Queda en el misterio por qué no ha aplicado similar política de “recuperación” a ultranza con miembros de la plantilla como Bale o James.

23. El círculo virtuoso del éxito deportivo 

Si no ha conseguido (alguien apuntaría que ni siquiera intentado) las resurrecciones de Bale y James como sí ha emprendido y logrado las de Isco o Marcelo, al menos ha logrado que ni el galés ni el colombiano (este último algo más) hayan puesto demasiados palos en las ruedas. ¿Qué ha hecho Zidane para lograr esta balsa de aceite? Nada. Ganar. Ganar sostenidamente procura al ganador un círculo virtuoso a través del cual sus decisiones se tornan prácticamente indiscutibles, y a través de esa aparente infalibilidad se refuerza el círculo ganador. Decir en la radio “Yo también me pregunto por qué no juego más”, como hizo James, es el más fiero apunte de rebelión que ha salido de la boca de los marginados. Normal, porque la respuesta a la boutade de James se encuentra ya en la sala de trofeos del Real Madrid. No juegas más, querido, porque sin tu concurso estamos así de bien, sencillamente. James lo sabe, y así es difícil quejarse. 

24. Superioridad cara a cara

En el cuerpo a cuerpo con el Barcelona, el Madrid no ha hecho sino reflejar su superioridad de manera todavía más concluyente que en los cruces con otros rivales. El 0-0 del Camp Nou no plasmó lo ocurrido sobre el campo, ni en términos de justicia futbolística ni de ecuanimidad arbitral. En el Bernabéu (2-0), la eclosión de Vinícius, se dejaron las cosas claras en el marcador también, con una verdadera lección de fútbol a los de Setién. La derrota posterior frente al Betis produjo dudas. El parón del Covid, que llegó inmediatamente después, ahogó las dudas y reflotó la seguridad. Probablemente frenó un punto de inflexión donde estaban a punto de intercambiarse las dinámicas futbolísticas. Nunca lo sabremos a ciencia cierta. 

25. Noveles triunfantes que no dejan de ser noveles 

De alguna manera que cuesta descifrar, los prometedores noveles de la plantilla han triunfado en esta temporada pero no tanto como para perder su condición de promesas. Es quizá el punto más saludable posible en su evolución. Un punto de muy difícil equilibrio. Quizá ni siquiera se haya buscado a propósito, pero lo cierto es que (con la excepción a mi juicio de Mendy, de quien sí cabe decirse que está “hecho”), ni Vinícius ni Rodrygo ni Valverde ni Asensio -que sale esperanzadoramente de una grave lesión- han terminado de echar la puerta abajo. Pero no por ello puede decirse que no hayan dado un claro paso adelante en su evolución o que no hayan contribuido. Han contribuido lo justo (y de forma lo suficientemente homogénea dentro del grupo) como para dejarnos soñar con el futuro sin que ninguno se haya ganado aún el derecho de empezar a estropearse. Es un punto de cocción para todos cuyo logro parece el resultado de una extraña alquimia. Ni demasiado ni demasiado poco, y todos más o menos a la vez. Y ganando la Liga en el proceso. El Madrid jalona con campeonatos sus procesos de transición, como ya hizo aquel ejemplar Madrid de los Garcías. Este tiene mucha más calidad, por supuesto, pero es una calidad no del todo afianzada en muchos casos y “demasiado” afianzada en otros. Hacer triunfar esta mezcolanza de veteranos y noveles es a mi juicio el triunfo más intrigante de Zidane.

26. Kroos es el equipo 

“El equipo juega a lo que quiere Kroos”, dijo una vez Casemiro, y pocas veces se han dado halagos tan preclaros de un compañero a otro. Cabría añadir un viceversa como la copa de un pino, porque Kroos juega a lo que quiere el equipo también, a lo que demanda en cada momento. El estereotipo de la fiabilidad alemana hay que quitarlo de en medio por manido y por inexacto. No hay nada menos cuadriculado que el juego de Kroos, pura ductilidad, pura sabiduría. Una de las imágenes de la Liga es la de Kroos con el brazo derecho levantado marcando la jugada a Vinícius. Acabaría en gol, sería contra el Barça y establecería en el tiempo el momento exacto en que este colectivo tomó conciencia de que no podían dejar que ganara la Liga un equipo sustancialmente inferior al que ellos conforman. 

27. Vinícius: el amperio al poder

Vinícius ha ganado muchos puntos en su tarea de convertirse en una gran estrella, aunque no haya terminado de romper. La sensación es que no lo ha hecho casi porque Zidane no lo ha querido. Las rotaciones sabiamente administradas por Zizou han parecido poner coto al caudal de amperios del brasileño, como si se hubiera primado el dar paso en su lugar a un Hazard a quien las lesiones han impedido triunfar. Sigue siendo con todo (Vinícius) la gran ilusión para un futuro a corto, medio y largo plazo. Pasarán muchos años para que una jugada invalidada se recuerde tanto como la que le hizo al Villarreal. Sigue sin definir bien, pero agita de tal manera los partidos que la gente le quiere, y la sensación es que eso no tiene marcha atrás. 

28. Valverde: boss to boss 

Todo el que ha sido padre conoce el desgaste físico y mental que trae consigo ese evento en la vida de alguien. “Lo mejor y lo peor que te va a pasar en la vida”, dice un amigo mío. Así se explica el franco descenso en el rendimiento de Valverde a la vuelta del parón, con pérdida de la titularidad incluida. Su rendimiento preCovid fue sin embargo impecable. Me consta que está proahijado por Casemiro, decidido a tutelarlo para que se convierta en “el mejor ocho del mundo”, así como suena. Sigue con éxito en su ambicioso proceso de formación. Está llamado, como el propio Casemiro, a ser uno de los jefes del porvenir blanco. Boss to boss

29. Rodrygo apunta al futuro 

Técnicamente superior a su compatriota Vinícius, jugador finísimo y dotado de un instinto superior de cara a portería, ha demostrado ser un estilete de primer nivel jugando por la derecha, en funciones de extremo de los de toda la vida. Zidane también ha parecido embridarle no ante el temor a que fracase demasiado pronto, sino a que triunfe demasiado pronto. Ha contado con él como titular en varios partidos decisivos (Villarreal) y disfrutado de minutos significativos en muchos otros choques. En mi opinión, es la gran estrella ofensiva del futuro del Real Madrid, Kubo aparte. 

30. Asensio refrenda el oráculo de Zidane 

Marco Asensio ha vuelto en buen tono de su larguísima lesión, y su llegar y besar el santo (gol nada más pisar el campo) ha confirmado el buen hacer de Zidane como pitoniso. Zidane es un hombre con extrañas conexiones paranormales. Hay quien asegura que ve el futuro. “Sales y marcas gol”. Lo mismo con Nacho en los últimos minutos del choque ante el Valladolid. “¡Sube y remata!” “¡Pero sí estoy de cierre!” “¡Sube y remata, es gol seguro!” A lo mejor resulta que lo de Zidane con lo ultraterreno es materia que va más allá de la chanza. 

31. Un éxito sin apenas colaboración de los grandes fichajes 

Las grandes contrataciones del año eran Hazard y Jovic. Ninguno de los dos, por diferentes razones, ha hecho falta para que el equipo se corone campeón. La sensación de indestructibilidad que brinda este hecho no tiene precio. ¿Cómo será la cosa si Hazard deja al fin atrás las lesiones (si las deja) y si Jovic deja atrás las tarambaneces (si las deja)? 

32. Karim, el killer silencioso, el mejor en la Liga del Silencio 

No deja de tener su gracia que el delantero más sigiloso y suave del panorama futbolístico mundial haya sido quizá el principal argumento de la Liga del Silencio lograda por el Madrid. El mutismo de la piedra vacía contemplando los triunfos blancos ha constituido el mejor homenaje al hombre callado por excelencia, el artista discreto permanentemente a la sombra del divo hasta que el divo hizo mutis también, pero por el foro. Primer gran título logrado por los vikingos con Karim como gran estrella. Nada más hermoso que un gregario convertido en jefe de grupo. Hay un misterio en ese proceso (de nuevo) silencioso. 

33. Almeida, el antijugador número 12 

En su condición terriblemente espartana, la entrega del trofeo fue emocionante. El acto del día siguiente con el alcalde Almeida no lo fue menos. He ahí un no madridista no antimadridista que sabe reconocer los méritos blancos desde el pánico y la admiración al Madrid. Felicitó Almeida al madridismo por la sobriedad de no salir a impregnar con Covid la Cibeles. El Madrid es corona y no virus. 

34. El Madrid es el mejor

Hala Madrid. 

 

Primera entrega: 34 apuntes sobre la Liga 34 (1-10) 

Segunda entrega: 34 apuntes sobre la Liga 34 (11-20)