Navidad sin sarcasmo, Paco

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Hermanos, amigos, Piqué (sabemos que nos lee entre sahumerios de azufre):

ante todo perdonadme esta ausencia imprevista, pero como comenté el otro día en tuiter, voces con más autoridad incluso que nuestro editor requirieron mi atención sin competencia.

No obstante, he estado siguiendo el desempeño creciente de todos los escritores de La Galerna estas semanas. Realmente es impresionante cómo crece esta página. Crece en todos los ámbitos, pero sobre todo en lo que de una manera ignaciana (de San Ignacio de Loyola) llamaré Principio y Fundamento. Como en una depuración conceptual, estilística, madridista incluso (si cabía depurar aún más el madridismo de los que aquí escriben), se está pasando de la anécdota al dato, de la redacción a la literatura, del hincha al doctor. Lo realmente único es que esto está sucediendo sin eliminar el chascarrillo, sin multiplicar las subordinadas sin ton ni son, sin separar la emoción del análisis.

En fin, tras esta evidente aunque sincera loa a mis compañeros, vayamos a lo importante: estamos en Adviento, tiempo de espera y preparación. Y para nosotros está siendo un tiempo de prueba extraordinario. A los ataques habituales de los folletines de siempre, a la penúltima gracieta de Geri, se une el astracán de la Copa, urdido por quién sabe, pero urdido sin duda.

Y sin embargo sabemos que la Saeta seguirá atacando, que tendremos más triunfos memorables, que al final de temporada habrá cosas que celebrar. Pero somos humanos, y podemos tener dudas, y estar ansiosos o sentirnos impotentes porque deseamos que venga ya el bien que tanto queremos.

Con este ansia, no tenemos más remedio que acudir al Evangelio de hace unos días. La gente que esperaba un gran acontecimiento anunciado por Juan Bautista le preguntaba:

“¿Entonces, qué hacemos?
Él contestó: «El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.»

Yo os pido que el que tenga más ánimo no lo escatime y anime al compañero de al lado. El que tenga más voz que cante más en el Bernabéu. El que tenga más followers, que comparta el Portanálisis.

Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: «Maestro, ¿qué hacemos nosotros?»
Él les contestó: «No exijáis más de lo establecido.»

Ya sé que me diréis que al Real Madrid lo establecido exigible es todo, y estoy de acuerdo, pero todo en lo deportivo, ¿me equivoco? ¿Tenemos que fustigarnos por no resultar simpáticos, por no salir guapos en las columnas de los fanzines culés, por todo lo que pasa fuera del campo? ¿Tenemos que transigir con que los antimadridistas nos digan cómo hay que ser madridistas (Juanma Rodríguez dixit)? Yo creo que no. No caigamos en ese juego.

Unos militares le preguntaron: «¿Qué hacemos nosotros?»
Él les contestó: «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga.»

No aprovechemos las debilidades circunstanciales que pueda tener el club para atacarle, para tener unos retuits de gloria, para que el amigo culé nos palmee la espalda. Contentémonos con la paga que es ser del Madrid, con el premio que es haber visto la luz del contragolpe y haber dado la espalda a la lujuria del tiquitaca. Estemos felices por ser el club deportivo más importante del mundo.

Además, tenemos razones para pensar que se avecinan nuevos tiempos para nuestra causa. Ayer vimos algunas de estas señales.

jemez

Sí, hermanos. Ayer, en el día del Señor, vimos cómo las diez plagas de Egipto sacudieron a Jémez. Bien es cierto que el noble entrenador rayista se vio algo superado por el traspié de la temprana autoexpulsión de dos de sus jugadores, pero no me gustó que al término del choque felicitara sarcásticamente la Navidad a todo el mundo, “incluido el árbitro”. La venida del Niño Jesús y el sarcasmo no son cosas que mezclen bien, querido Paco, y le he dicho a tu párroco de Vallecas, buen amigo, que te reconvenga por esas feas palabras. El Niño Jesús nace para todos, Paco, sin comillas ni retintines, y harás bien tocar la zambomba en todas las direcciones, excepto la de la burla irrespetuosa.

En este tiempo vamos a preparar una segunda vuelta que nos dé una Liga y una Copa de Europa. Porque en Adviento, lo mejor está por llegar muy pronto.

¡Hala Madrid!

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