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Zidane, rey del sprint mental

Zidane, rey del sprint mental

Escrito por: Franzel Delgado23 julio, 2020
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El equipo de Zinedine Zidane volvió con la intención firme de competir con máxima concentración, intensidad y entusiasmo

La Liga más bizarra de la historia baja su telón tras un remate de temporada que nos deja imágenes insólitas, encabezadas por estadios vacíos que albergaron partidos con 5 cambios por lado y pausas de hidratación implementadas para intentar mitigar los efectos de las implacables temperaturas veraniegas.

Tras meses de incertidumbre, de entrenamientos remotos y de mucha autogestión de los futbolistas en cuanto a que nunca antes seguir el entrenamiento designado por los cuerpos técnicos fue una decisión más soberana que durante el parón al que nos obligó el coronavirus, el Real Madrid supo llevarse su Campeonato de Liga número 34.

Tras encontrarse en desventaja de dos puntos con respecto al líder de la competición el día que se anunciara la suspensión temporal del torneo, el equipo de Zinedine Zidane volvió con una intención firme de competir bajo máxima concentración, intensidad y entusiasmo para intentar dar vuelta a la tabla de posiciones. El objetivo: ganar 11 de 11 para ser campeones. Al parecer, fue lo transmitido de manera fuerte y clara por Zidane a los suyos.

Al final, el record para este tramo quedó en 10 partidos ganados y un único lunar en su haber, un empate en el enfrentamiento ante el Leganés que señalaba el último cruce blanco en el calendario, el cual es justo decir que se jugó con un Madrid que ya podía descansar tras los deberes hechos. Con ello, el Madrid revirtió la ventaja que poseía el FC Barcelona de dos puntos antes del mencionado parón, para terminar superándolos por cinco puntos en la tabla de posiciones definitiva de la “inolvidable” temporada 2019-20.

Ver a los de Zizou vestirse de infalibles, de infranqueables, de obsesos ganadores, apelando decididos a cualquier medio posible para alcanzar los objetivos, desde mi humilde opinión, no es más que una nueva certificación de la extraordinaria capacidad del entrenador francés de lograr que sus pupilos logren mantener un foco imperturbable, especialmente durante fases puntuales, cortoplacistas, de los torneos. A continuación, explicaré en mayor detalle a lo que me refiero para hacerme entender óptimamente, pero antes quisiera dejar sentado que esa aseveración para nada subestima la capacidad de Zizou para ganar también torneos largos. De hecho, me remito a la realidad irrebatible de que en cuatro temporadas como entrenador del Madrid (*) el técnico marsellés haya logrado ganar dos Ligas españolas, emprendimiento nada sencillo, especialmente si tomamos en consideración que ha contado con la oposición de un gran Barsa asistido por el mejor jugador de su historia, Lionel Messi.

Y es que no es la primera vez que el otrora genio del balón es capaz de encadenar como entrenador una seguidilla de partidos haciéndose impenetrable para sus rivales, alcanzando así victoria tras victoria de manera sorprendente. Ya cuando fue requerido del Real Madrid Castilla por Florentino Pérez para sustituir a Carlo Ancelotti a mitad de la justa 2015-16 se encargó de mentalizar a los jugadores para protagonizar un sprint final descomunal de trece victorias al hilo con el que hizo vibrar y soñar a todo el madridismo, quedando apenas a un punto de lograr dar caza a un Barsa que, cuando Zizou tomó las riendas del equipo, navegaba cómodo en lo más alto de la tabla de posiciones nada menos que 12 puntos por encima de los blancos.

Sumado a estos hitos protagonizados en el campeonato doméstico no podemos dejar de mencionar la impresionante capacidad de Zizou para competir en la Champions League. Ganó tres de estas de forma consecutiva en una demostración irrebatible de su maravilloso talento para preparar las mentes de sus jugadores a fin de alcanzar el premio que suponen metas a la vista.

Es evidente que el técnico blanco sabe cómo programar mentalmente a sus entrenados para mantener el foco en períodos de tiempo acotados y no confundir el objetivo. Eso es un activo tremendo para determinados momentos de los campeonatos y lo acabamos de corroborar en esta “mini-Liga” de once partidos con los que se puso el colofón a la temporada 2019-20, precisamente con otro triunfo blanco tras sumar 31 de 33 puntos posibles. Zidane, seguramente con el invaluable apoyo de Javi García Coll, encargado de apoyar al técnico en la gestión del aspecto psicológico y emocional de los futbolistas (buen amigo, y mejor persona, vaya esto por delante), evidentemente han sabido programar a una plantilla inmensamente talentosa para alcanzar los objetivos establecidos por encima de todas las dificultades inherentes a ese logro. Ambos, merecen el agradecimiento de todo el madridismo.

La gestión mental y socio-emocional de Zidane

El debate respecto a la importancia o el peso específico que tiene en los resultados las capacidades tácticas de los entrenadores o sus habilidades para gestionar los vestuarios haciendo hincapié en sus mentes y emociones estará siempre a la orden del día. Yo sólo quisiera destacar que no son pocos los hechos y estudios que demuestran la importancia de la gestión mental y socio-emocional. Por citar sólo uno como referencia, hablaré de un estudio de la Universidad de Harvard que concluyó que en el éxito profesional/laboral inciden más rasgos como el optimismo, la capacidad de apoyarse en los demás y la habilidad de ver el estrés como un reto y no como una amenaza, que la propia inteligencia. Yo estoy totalmente convencido de que esos resultados son extrapolables al deporte, y por supuesto al fútbol, en cuanto a que un equipo con valores como los recién mencionados, tiene más de la mitad de la partida ganada. Humildemente pienso que el talento, la técnica y la táctica, sin esos condimentos se diluye irremediablemente por el camino, sobran los casos de equipos o jugadores extremadamente talentosos que fracasan por apelar solo a esa capacidad. Y sucede que los equipos de Zidane parecieran siempre contar con esos tres elementos identificados por el estudio de Harvard como vitales para el éxito, los cuales en el caso de Zizou, se agregan idealmente a sus capacidades a sus capacidades tácticas y al talento de su plantilla para hacer de estos un adversario muy difícil de batir.

Por ello, más allá de destacar con hechos contrastados la capacidad de Zidane de obtener lo máximo mentalmente de sus dirigidos, especialmente en rangos acotados de tiempo, quiero alertar sobre el inmenso peligro que representa ahora el equipo blanco para sus rivales en la Champions League. La posibilidad de que “ese maestro del sprint mental” sea capaz de ajustar el mindset (programación mental) de sus jugadores con un objetivo claro, que sugerente y tentadoramente se asoma “a sólo cuatro partidos vista”, ganar la Champions número catorce, especialmente tras el subidón que representa haber ganado La Liga, se me antoja cuanto menos preocupante para el Manchester City y los posibles señalados para cruzarse en el camino de Zizou y sus convencidos futbolistas hacia la Decimocuarta.

A prepararse, que esta bi