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Zinedine Zidane, el chamán táctico

Zinedine Zidane, el chamán táctico

Escrito por: Emil Sorel10 julio, 2020
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De Zinedine Zidane se dice que es un chamán, que posee propiedades un tanto mágicas que hacen que sus (continuas) victorias y títulos sean fruto de una suerte de conjuro esotérico. Unos lo llaman flor y otros, suerte. Él, sincero, siempre responde que efectivamente es un tipo afortunado. Que cómo no lo va a ser si entrena al Real Madrid. Se alude a la capacidad de motivación del marsellés, de su habilidad para gestionar grupos, de su mano izquierda para controlar los egos.

Todo eso es cierto, desde luego. Alguien que consigue los éxitos del galo tiene que saber llevar un vestuario, aunar voluntades, lidiar con la presión, hacerse respetado por compañeros y dirigentes. De lo que no se habla tanto es de su capacidad táctica. Como si disponer de liderazgo estuviera reñido con ser buen entrenador en el plano más puramente estratégico o de plan de juego. O lo contrario, que también ocurre: pensar que por ser un genio de los sistemas no hace falta gestionar un grupo de trabajo compuesto por estrellas millonarias.

Volviendo a lo que nos atañe, Zidane. Se ha instalado la idea preconcebida de que se trata una suerte de alineador. Gana por la calidad de sus jugadores (como si el resto de equipos que alcanzan sus metas no contaran con matera prima de primerísimo nivel) y su trabajo consiste en invocar a los dioses de la suerte para que le vuelvan a sonreír. Mientras que con otros se escriben cantares de gesta basados en los diamantes trapezoides que realizan los futbolistas, manejados por el técnico como si del director del Bolshoi se tratara, a menudo los análisis del Madrid de ZZ se limitan a sesudos “tiene mucha suerte y las individualidades -cuando no los árbitros- le solventan la papeleta”. Con Zidane está mal visto utilizar esos conceptos que suenan tan bien como “diferentes alturas”, “triángulos” y demás.

La realidad es que Zinedine se ha convertido por méritos propios en uno de los entrenadores más creativos, estimulantes e intervencionistas -otro de esos términos que gusta mucho- del panorama actual. Lo lleva siendo todo el año, sin parar de probar cosas, alternar sistemas y, en general, proponer novedades. Pero después del parón de la pandemia (ay) ha conseguido dar una vuelta de tuerca, recuperando ese equipo mutante que es capaz de variar mil veces para ganar a cada rival en su terreno. A continuación, algunas de esas innovaciones que le están sentando tan bien al Madrid.

1. Carvajal por dentro. No es la primera vez que un entrenador mete al lateral por dentro, pero esto resulta especial. Que Marcelo (un genio de la pelota) o Mendy (una de sus características, ya lo hacía en Lyon) lo hicieran antes podría resultar hasta normal. Pero con Carvajal, no. ¿Qué se pretende con esto? En primer lugar, provocar un efecto dominó en el que Varane se abre casi a la posición de lateral derecho, lo que le permite contactar con el extremo e interior derecho, que hace la diagonal para fuera, evitando pérdidas conflictivas y dando tiempo y espacio para que Ramos juegue centrado, con tiempo, espacio y visión panorámica. Pero no sólo eso: cerrando a Carvajal se consigue fijar al centrocampista que sale a la presión, de manera que el interior del Madrid puede realizar un desmarque de distracción. Carvajal llama la atención del centrocampista rival, que tiene una preocupación extra y descuida el espacio a su espalda. Salió especialmente bien contra el Mallorca y frente al Getafe, movilizando a Maksimovic para desestructurar el sistema defensivo del equipo azulón.

2. Proteger a Ramos. Un detalle más sobre la posición interior de los laterales: es una manera de proteger a Sergio Ramos, que está siendo poco precavido a la hora de saltar a los duelos: no está priorizando el espacio y está saliendo perdedor más veces de lo que era habitual en él en la anticipación. Lo que busca Zidane es que el juego del rival se dirija en lo posible hacia Varane que, por otra parte, está imperial en la corrección.

 

3. Benzema por la derecha. La tendencia natural de Benzema es caer a la izquierda. Desde ahí puede recortar y disparar. Después de muchos años de compartir delantera con Cristiano, el francés se acostumbró a dejar camino libre para que el luso llegara a la posición de 9. Ahora es distinto: la intención, especialmente cuando juega Vinícius, es compensar espacio con Karim cayendo muchas veces a la derecha (el ejemplo más evidente fue contra el Español, pero también ocurrió contra la Real Sociedad). Al margen del reparto racional de terreno de juego, Zidane busca que Vinícius corra, que no tenga a nadie delante. Que no sólo regatee sino que desborde en carrera. Si el brasileño corre nadie le puede parar. Lo que lleva a otra de las innovaciones del marsellés:

4. Laterales como delanteros. Marcelo -especialmente- y Carvajal no sólo se meten por dentro para conseguir habilitar líneas de pase en salida de balón. En esa intención de darle espacio a Vinícius -pero también a Hazard, Rodrygo o Asensio-, muchas veces los laterales acaban siendo los jugadores más adelantados del equipo. Prioridad: que no haya freno para Vinícius, fijar ayudas por dentro y que el defensor exterior tenga otra preocupación más.

5. Extremos atacando el área. No es nuevo (de hecho, como comentábamos, Cristiano siempre lo ha hecho), pero en esta reanudación del fútbol se está viendo a Vinícius y Rodrygo siendo mucho más agresivos en el punto de penalti y llegando al segundo palo si la jugada viene de la banda contraria.

 

Fotografías Getty Images.

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