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Zidane, el blanco

Zidane, el blanco

Escrito por: Juan Carlos G. Guerrero13 agosto, 2019
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A las 7 de la mañana de un día cualquiera del mes de agosto, las conversaciones en un tren del extrarradio de Madrid rumbo a la capital se mezclan con algún auricular más alto de la cuenta y algún ronquido a destiempo. Los pasajeros que hablan lo hacen sobre lo hartos que están del trabajo, la cuenta atrás para las vacaciones, las malas noches que pasan por sus bebés o por el Madrid, al que también hay que cambiarle los pañales muy a menudo últimamente. Va en mi vagón un grupo de aspirantes a tertulianos que discuten sobre el reparto de culpas y pienso lo mismo que si ellos me oyeran hablar a mí: ni puta idea. Porque todos sabemos de fútbol infinitamente más que los demás.

Que si Lopetegui, que si Florentino, que si Ramos, que si Zidane. En marzo vi por la calle a un niño de unos 10 años que le iba contando a su madre el primer drama que le estaba haciendo vivir su equipo (pobre, ha nacido al fútbol pensando que la vida va de ganar una Champions detrás de otra) y lo entendió mejor que muchos adultos: “Vendieron a Cristiano, no ficharon a nadie y traen a Zidane para que se coma el marrón ahora que no puede ganar nada. ¡Nada!”. Pues todavía hay gente que tiene edad para votar y desea que ojalá despidan a Zidane o que dimita. O, como dicen ellos, “nos deje tirados”.

Hay aficionados que no le han dado ni tiempo para perder (hay quien remite a los meses de marzo a mayo y a esta pretemporada para decir que ya lo ha hecho; no todo el mundo alcanza la capacidad de razonamiento de un niño de 10 años) olvidando que a Zidane nunca le ha hecho falta que le abran la puerta, ya la cierra él por fuera. Se va cuando cree que es mejor para el Madrid sin importarle lo que piensen los demás ni las apariencias: su adiós como jugador fue en camiseta de tirantes y perdonando un año de contrato.

despedida de Zidane como jugador

El problema de Zidane es que no tiene entorno. Nunca se verá en la prensa ninguna filtración que provenga del técnico francés porque él no es así, no cuenta con una ristra de periodistas que le hagan de portavoces. Es lógico suponer que Zidane habla a las claras dentro del club, mientras que en las ruedas de prensa huye pero no miente. Hasta el aficionado más tranquilo le reprocha que no sea más contundente en sus mensajes públicos, pero Zidane no ve cámaras, sino gasolina, y prefiere no usarlas.

Zidane es un final abierto de un libro y eso lo odia quien necesita que le mastiquen lo que ve. Nadie conoce lo que piensa realmente el entrenador francés pero se le acusa de no querer a Neymar o de estar confeccionando una plantilla de autor (ya se ha usado la misma expresión en Marca y ABC),aunque al supuesto autor se le haya olvidado incluir a su petición número uno.  Suena a que alguien se quiere quitar de la foto porque piensa que no habrá trofeo con el que posar. Se está apuntando a Zidane como único responsable de lo que pase; no obstante, es el blanco más reconocible: luce una calva cuya sombra son tres Copas de Europa puestas en fila. Hay posibilidades de que acabe mal, cierto, y en ese caso no necesitará que nadie lo acompañe a la salida. Pero se ha ganado el derecho, al menos, a que esperemos a que falle antes de acribillarlo. Si no se dispone de una pequeña dosis de paciencia con Zidane, ¿alguien piensa que se tendrá con el siguiente?

Periodista freelance / Ex de La Sexta y Marca | Filmmaker Twitter: @jcguerrero87

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