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Ya verás cómo la primera tarjeta es nuestra

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Ya verás cómo la primera tarjeta es nuestra

Escrito por: La Galerna23 diciembre, 2019
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Buenos días. Acaba el año para el Real Madrid, y lo hace con el amargo sabor del infortunio. En un partido denodado ante un Athletic de Bilbao extraordinariamente defensivo, los de Zidane no lograron perforar la portería del excelente Unai, y la cosa acabó en un 0-0 que ya os contó Ramón Álvarez de Mon. Tres balones al palo resumen perfectamente la magnitud de la mala suerte que asoló a los blancos. Tiene gracia aludir a la suerte en el día en que algunos españoles se han convertido en millonarios gracias al giro aleatorio de un bombo mientras otros cuantos quedan a la espera de un giro en la veleta.

La mala suerte. Suele sonar a excusa. Pero pensamos que una situación en la que se envía tres balones a la madera entra claramente dentro del epígrafe de la simple mala fortuna. Quizá en otros partidos haya habido (a pesar de que el equipo es el segundo máximo goleador de la categoría y Karim es pichichi) una falta alarmante de gol, una impericia de cara a esa suerte suprema. No ayer, o no nos lo parece. Los tres remates que se estrellan contra los palos (Kroos, Nacho y Jovic, en este orden) fueron técnicamente irreprochables. Si el balón da en el poste tres veces en noventa minutos, hay que mirar a los lados en busca de una cámara oculta más que dentro del vestuario en busca de culpables. A veces no quiere entrar y no quiere entrar. La espléndida fotografía que trae Marca a su portada es suficientemente comprometedora para Diosa Forruna y deja al descubierto su volubilidad: ese balón se diría que detenido en la cepa del poste, tras rematarlo Jovic, denuncia las veleidades de esa deidad cruel y caprichosa.

As insiste en el mismo argumento (falta de gol y falta de suerte), con la diferencia de que los de Prisa ponen más acento en lo segundo. La palabra “suerte” no aparece por ninguna parte en la primera plana de nuestra venerada Ouija Daily. En la misma portada en la que se especifica que el balón ha acabado tres veces en el poste se afirma que el Madrid está “preocupado por la falta de gol”. Insistimos: mandarla tres veces al poste no es falta de gol, es un descuadre de centímetros. La Diosa Fortuna puede ser cruel, pero nunca lo será más que el relañismo postRelaño. Eso no significa que no haya margen de mejora en la gestión de las situaciones de gol, como lo hay en la confección de la plantilla, ayuna de la presencia de un verdadero killer a la espera de la explosión de Jovic.


La prensa cataculé, mientras tanto, celebra el tropiezo vikingo con el regocijo carroñero que suele caracterizarla en estas lides. No es para menos, si se piensa. Un Barça muy justito, como el que estamos viendo hasta la fecha, llega al final de 2019 con dos puntos de ventaja sobre su rival merced a muchos factores, como siempre en estos casos, pero no se nos pedirá que nos hayamos olvidado ya de los dos puntos de los que se privó fraudulentamente al Real Madrid en el Camp Nou, como no se nos indicará, so pena de enfadarnos bastante más que un poco, que debemos ignorar la demencial política disciplinaria del colegiado de ayer, indulgente en todo momento con las abundantes tarascadas de los jugadores vascos e inflexible con los futbolistas del Real Madrid. “Ya verás cómo la primera tarjeta es nuestra” es ya frase íntimamente integrada en el habla cotidiana del madridista, como “Buenos días” o “Cuándo hay elecciones”. Ayer Sergio Ramos vio la primera y la última tarjeta del partido después de un continuo recital de mandobles rojiblancos a los que el trencilla no fue capaz de oponer mucho más que un condescendiente “No me haga usté enfadar”.

En cuanto a la suerte, cambiará. Ya lo cantaban los Proclaimers en aquel temazo llamado Lady Luck.

Lady Luck apologizes
for the way she’s been behaving,
and she promises she’ll change.

La Diosa Fortuna se disculpa, sí, por lo mal que se ha portado tanto en el sorteo del Gordo como en ese Bernabéu herido de grúas, herido también de travesaños ayer, que sin embargo promete seguir siendo escenario de grandes gestas en esta nueva década a la que nos asomamos.

Pasad un buen día.