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Vuelve en julio, Odri

Vuelve en julio, Odri

Escrito por: Athos Dumas23 enero, 2020
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Se acaba de hacer oficial la cesión de Álvaro Odriozola al Bayern de Múnich hasta el próximo 30 de junio. Como ya leímos en esta web, en la entrevista que nos concedió hace unos meses, Álvaro es una persona extremadamente cordial, atenta y profundamente madridista. Su trato personal es exquisito, cosa que pude comprobar por mí mismo cuando tuvo un enorme detalle cuando una de mis hijas estuvo hospitalizada, allá por el pasado mes de abril.

Mi afecto personal por Odriozola es innegable, pero afirmo que no me ciega la pasión cuando me pongo a valorar sus cualidades futbolísticas. Álvaro fue fichado por el Real Madrid el 5 de julio de 2018, pero ya por entonces había sido internacional absoluto en 4 ocasiones con la Selección española, y uno de los 23 elegidos por Lopetegui para el Mundial 2018 en Rusia. Es decir, que tras apenas año y medio en el primer equipo de la Real Sociedad, y tras 50 partidos jugados, en el verano de 2018 cumplió dos de las mayores sueños de cualquier futbolista de élite: estar en la fase final de un Mundial de fútbol y fichar por el mejor club del universo.

Tras las diversas vicisitudes de su primera temporada de madridista, Odriozola participó en 22 partidos, sobre todo con Lopetegui y con Solari de entrenadores, mucho menos con Zidane. Hay un dato que destaca mucho, ya que en esas 22 apariciones dio nada menos que 9 asistencias (4 en Liga, 5 en Copa), lo cual hace una media de casi 1 asistencia cada dos partidos. Esta temporada ha aparecido bastante menos, 4 en Liga (1 asistencia a James ante el Granada) y 1 en Champions (con 1 asistencia en Brujas a Rodrygo Goes).

Pagó los platos rotos en el nefasto partido ante el Mallorca, con un fallo defensivo que costó el gol de Lago Junior en el minuto 7, con el que el Madrid fue a remolque todo el partido, y culminó aquella noche aciaga con su expulsión en el minuto 74 por doble amarilla, en una entrada a Lago Junior que fue su pesadilla balear.

No obstante, parece que los fallos defensivos de Odriozola han sido medidos muy rigurosamente por Zidane, si los comparamos con los numerosos fallos que cometieron, sobre todo a inicios de la temporada, otros laterales del equipo como Marcelo y como Dani Carvajal, con los que, sobre todo con éste último, se suele ser bastante condescendiente en cuanto a sus tareas defensivas, véase por ejemplo su mal control ante el Atlético de Madrid en la Supercopa, que propició la cabalgada de Morata hacia nuestra meta y la entrada de cartulina roja que se llevó Fede Valverde. Todo el mundo se aprestó a valorar – negativa o positivamente – la acción de nuestro “Pajarito” pero apenas se puso en tela de juicio el error garrafal de Carvajal.

No cabe duda de que Odriozola debe mejorar en su faceta defensiva, pero lo que no ha habido lugar a ninguna duda es que en los casi 30 partidos que ha defendido la casaca merengue Álvaro lo ha dado absolutamente todo en el campo, y ha destacado muchas veces en ataque, lo cual le permitía, a mi juicio, equilibrar la balanza entre su debe y su haber. Quizás sea un caso contrario a aquellos extremos – recuerdo a “Tarzán” Saéz del Athletic – que acababan su carrera de laterales, y que habría que haber explorado más en su faceta ofensiva. En cualquier caso, ha dado un poco la impresión que, al no ser un fichaje propiamente solicitado por el técnico, no ha acabado por ser de los más importantes para él, basta con ver las numerosas veces en que, pese a las largas bajas de Nacho o de Lucas Vázquez,  Odriozola quedaba semana tras semana fuera de las convocatorias, no ya sólo del banquillo de suplentes. No obstante, al no haber sido ninguna cláusula de recompra en su cesión al Bayern puede hacer pensar, yo así lo creo, que Zidane todavía no renuncia a él para las próximas temporadas.

El Bayern de Múnich es por tanto un excelente destino para Odri, un grande de Europa con aspiraciones a todo, y pese a que va a tener que competir con Pavard, campeón del mundo con Francia, ha sido solicitado expresamente por el entrenador Flick, que puede darle sus oportunidades, más aun teniendo en cuenta que Kimmich ya no cuenta para el lateral y sí, casi siempre, para hacer de medio centro de los bávaros.

Le deseo toda la suerte del mundo a Álvaro Odriozola – obviamente no si nos enfrentamos a los muniqueses en Champions – y me encantaría volver a ver su sonrisa y su endiablada velocidad por el Bernabéu luciendo nuestros colores. Es uno de los nuestros. Y si no, me creen, les invito a ver su celebración en Yeda cuando marcó Ramos el penalti que nos dio la Supercopa ante el Atlético de Madrid hace apenas diez días