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Bale está desnudo

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Bale está desnudo

Escrito por: La Galerna23 enero, 2020
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Buenos Bales. Hoy es uno de esos días (Bales) en que la nada se rellena con Bale. Bale para todo. Bale que juega un partido ¿vergonzante? Bale con gol. Bale que apenas lo celebra. Y Bale que termina lesionado. Es un menú especial. Un menú degustación. Es el partido soñado. Y dirán: ¿cómo puede ser el partido soñado un enfrentamiento de Copa del Rey contra un respetable equipo de Segunda B jugado sobre un terreno de juego irregular y endurecido que dificulta el control, el normal desempeño y la vistosidad bajo un helador frío castellano, si además se le suma que un jugador no ha podido terminar el partido por lesión? Me refiero a que es el partido soñado para el antiBale, por supuesto, que se frota las manos ante la fascinante sucesión de tópicos que certifican todas sus irrebatibles certezas, matracas invariables y creencias más o menos religiosas.

Sobre todo, para As. El adalid de la causa. En As dicen que el Madrid pasó la eliminatoria “sin presumir”, pero no se fíen de la "asepsia" (si el Madrid hubiera “presumido” ya lo estarían atizando por ello) de la portada. Es en la crónica interior donde encontramos el tesoro que nos alumbra: “... Y en ese partido repleto de incomodidades, en plena emergencia climática, metió a Bale, que llegó para decidir otros partidos y ha acabado jugando estos. Ahora anda en lo más profundo del armario. En un remate suyo, de derecha y tras roce en Ayoze, se adelantó el Madrid. Eso ha sido en gran parte su carrera, el gol desnudo, sin adornos antes ni después. La celebración fue de luto. Cierto es que un gol a un Segunda B no da para descamisarse, pero el galés compuso el rictus de quien recibe una multa de tráfico. Jugó y se comportó a temperatura ambiente. Mandó el enésimo mensaje pidiendo que no le esperen y se marchó otra vez lesionado...”.

No me digan que no es sublime este compendio de todas las virtudes conocidas. De entre los incontables hallazgos de este texto virginal, después de la ingente literatura baliana, me quedo, quizá por su sencillez, con “el gol desnudo”. El gol desnudo, estimados amigos. Si existe un gol desnudo debe de existir un gol vestido. ¿Qué será un gol (impecablemente, podría ser, además) vestido? ¿Quizá un gol ataviado con un setenta por ciento de posesión? ¿Quizá un gol precedido de cincuenta pases? El gol desnudo, estimados lectores, como si de un árbol de invierno se tratara. Un árbol seco. Bale y el gol desnudo. El gol desnudo suena a páramo, a atroz, casi más que, por ejemplo: “... llegó para decidir otros partidos y ha acabado jugando estos...”, o ese despiadadamente salvaje y pretenciosamente crepuscular “...y se marchó otra vez lesionado...”. Ese “gol desnudo” es como “el almuerzo” de William Burroughs, lleno de obscenas representaciones “en lo más profundo del armario”, donde “un gol a un Segunda B no da para descamisarse”.

El caso es que Bale, según As, pide que no lo esperen. Lo pide él porque lo dicen ellos que se lo han oído. Ah, y de luto. Desnudo, de luto, sin adornos, lesionado... Parece una novela de posguerra, pero es simplemente As, el diario de postín, aunque de postines en esta sección andemos siempre sobrados, plenos de elegancia entre tanta riqueza periodística. En los diarios de Barcelona destacan a Griezmann, el salvador ayer en Ibiza, mientras por lo bajinis, visiblemente temerosos ante lo que pueda venir, hablan de ridículo y de los sesenta y ocho setiénicos minutos sin lanzar a portería. Contra el Ibiza. Ay. ¿Se imaginan lo que hubieran dicho en As de un Bale que hubiese estado sesenta y ocho minutos sin tirar a portería? Escalofríos de regusto siento al pensar en ello, aunque nos habríamos perdido “el gol desnudo (manda relaños), sin adornos antes y después”.

Pasad un buen día.