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Volver a empezar

Volver a empezar

Escrito por: Emil Sorel14 marzo, 2019
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Uno se imagina a Zidane comenzando su primer entrenamiento en su segunda etapa como técnico del Real Madrid usando la mítica frase de Fray Luis de León -que también utilizó Miguel de Unamuno- cuando recuperó su cátedra en la Univesidad de Salamanca: “Como decíamos ayer...”

Hay algo de volver a empezar en esta nueva etapa del marsellés. Uno quisiera tener uno de esos cacharritos para borrar la memoria que utilizaban en Men In Black y retroceder al minuto después de que el árbitro pitara el final de la final de Champions en Kiev. Ni Cristiano ni Bale se descolgaron con aquellas declaraciones, ni Zinedine comunicó su marcha días después. En esa realidad paralela desgajada de la realidad, el 1-4 del Ajax nunca ocurrió, tampoco la retahíla de Clásicos en el Bernabéu en el que el Madrid fue incapaz de marcar un gol.

Pero no. Todo eso pasó y, quizá como recordatorio de que estamos en una nueva etapa, Zizou se presentó en sala de prensa con unos pantalones pitillo rotos y americana entalladísima que para cualquiera hubiera sido un outfit imposible, nivel acabar merecidamente en el pilón. Tras comprobar que el galo era capaz de llevar vaqueros apretados sin calcetín, más de uno se pasó la tarde trasteando en internet a ver si daba con un modelito igual. Es lo que tiene el carisma (y la planta).

“Cosas van a cambiar”, espetó con esa media sonrisa tan suya el francés. Uno nunca sabe exactamente qué pasa por la cabeza del entrenador de origen argelino, especialmente cuando habla en castellano, por lo que todo queda un tanto enigmático. Como un Yoda siempre al borde de la genialidad y la incomprensión del interlocutor. Una pista de lo que se barrunta: le dedicó mucho más tiempo a hablar de sus errores y de que la liga y la Copa de su tercera temporada no fueron buenas, que de las Champions ganadas. Para la historia quedará su frase: “Ganamos la Champions, vale”.

Viene a cuento todo esto porque ZZ se va a enfrentar a un desafío desconocido en esta segunda manga como director técnico del Real Madrid: la de construir algo nuevo. Cuando cogió el cargo por primera vez, también se encontró con una situación de crisis pero, visto en perspectiva, aquello pareció más un paréntesis entre el éxito que otra cosa. El galo recogió a un equipo que venía de ganar la Copa de Europa y que contenía una columna vertebral de Jerarcas que hicieron de la máxima competición europea el sitio de su recreo: Ramos-Marcelo-Modric-Cristiano. Cuatro nombres que son la constante en el archifamoso cuatro de cinco. Los secundarios de lujo: Carvajal, Varane, Isco, Benzema, Bale, Keylor... no se quedaban atrás. El (buen) trabajo previo de Mourinho y Ancelotti todavía flotaba en el ambiente.

Ahora eso ya no existe. Por diversas circunstancias (la edad, principalmente, pero también traspasos como el de Ronaldo), ese backbone está en entredicho y ya no va a valer con activar la jerarcaseñal para las grandes noches. Se trata de construir otra cosa, un edificio casi desde los cimientos en el que se podrán reciclar algunos pilares maestros, pero no todos. Zidane tendrá que examinar cuáles están comidos por la carcoma y cuáles no. Si las grietas de algunos jugadores son definitivas o no.

En esta novedosa faceta de arquitecto, Zidane tendrá que partir desde cero, insuflar una identidad al equipo y -me atrevo a decir- al club. El de Marsella se convierte así en el Real Madrid, en una identidad que no puede ser disociada. Si Di Stéfano fue el Madrid en el siglo XX, Zidane lo es en el Siglo XXI. Su influencia está en todas y cada una de las Copas de Europa ganadas en este siglo, ya sea como jugador, entrenador asistente y jefe del cuerpo técnico.

Su labor, por tanto, será doble: la puramente deportiva (táctica, gestión de vestuario, planteamiento de los partidos y análisis del rival) como la de gestionar altas y bajas e insuflar el hálito deportivo en un club al que siempre le ha venido bien que figuras futbolísticas hagan de balance natural ante la parte económica (que no sobra decir que en el Real Madrid es excelsa). Es imprescindible detectar el talento y conseguir apreciar el valor de un jugador. Pero queda convertir eso en puntos y victorias. Introducir la variable deportiva en la dirección del club será el gran legado de Zinedine Zidane. Nadie duda de que si alguien lo puede hacer, será él.

12 comentarios en: Volver a empezar

  1. Gracias Emil por el artículo. Es brillante.

    Efectivamente, esta etapa va a indicar si Zidane es un "del Bosque", un gestor de un gran grupo talentoso hasta que por la edad y el desgaste se marchita, o está un escalón por encima, y se trata de un arquitecto, de un constructor, de un "Pablo Laso" capaz de crear un grupo ganador que en las escasas derrotas nos haga despedirlos en pie y aplaudiendo.

    Estoy ansioso por verlo.