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La excelente y lamentable tragedia de Kylian Mbappé

La excelente y lamentable tragedia de Kylian Mbappé

Escrito por: Mario De Las Heras3 febrero, 2020
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Tuchel tiene pinta de ser un entrenador intervencionista, como los Estados. Son esos entrenadores que gustan de fastidiar a sus jugadores franquicia para, desde ellos, impulsar su personaje. Es una especie de parasitismo. Tuchel da la impresión de estar parasitando a Mbappé. Como si lo utilizara para salir en las fotos, para estar en el candelero.

Lo contrario de un entrenador intervencionista puede ser un entrenador de libre mercado. Un director de orquesta que mueve su batuta en el aire y los jugadores tocan, observando con alternancia su partitura y el baile manual del director. Yo imagino a Zidane dirigiendo suavemente a Kylian, ese violín, y ya me dejo mecer por la melodía que viene.

Tuchel tiene aspecto de brusco. De nervioso. Con una suerte de intrínseco guardiolismo alemán que te asalta. Es ese repente pepesco, ese ademán histriónico que no deja que siga la música, que la interrumpe para hacerse notar, para hacer de su ruidoso desafinado una virtud. Lo imagino saltando como una rana apoyándose en la figura de Mbappé. De hecho, ahora mismo el PSG es una charca.

Yo lo voy a llamar Rebelión en la charca. Una nueva distopía orwelliana en la que Tuchel salta y salta sin cesar sobre Mbappé en un intento desesperado por vencer al amenazante ostracismo. Y, mientras tanto, Kylian se pone a dar “me gusta” en Instagram a los jugadores del Madrid tras la victoria ante el Malakito. Todo encaja.

O mejor, nada encaja en esta historia parisina entre sus dos protagonistas. El guardiolismo teutón, la aspereza como instrumento. Tucheles, Mbappés, Snowballs y Napoleones... Y el Madrid que aparece como el boticario de Romeo y Julieta: “Mortales venenos tengo; pero la ley de Mantua castiga de muerte a todo el que los vende”.

Se observa un renovado interés y una creciente ansiedad entre el antimadridismo por el futuro desenlace de esta tragedia próxima. Ay, este Romeo adolescente los quebraderos de cabeza que está  ocasionando a ciertos Capuletos, y eso que todavía no ha llegado a Madrid, si es que llega. Pero la posibilidad que se fortalece con los gestos del enamorado está destrozando los nervios de muchos vecinos de la bella Verona, escena de nuestro cuento.

Ya no pueden ocultar su inquietud y tratan de ensuciar del modo habitual al pretendido futbolista, estrella entre estrellas. El jugador llamado a dominar el fútbol mundial los próximos años, al que el destino parece encaminar sin remedio a Chamartín como primer violín en la asombrosa orquesta de Zidane.

Unos hablan de desplantes a su inquieto entrenador. Kylian es armonía, redondez. Suavidad sobre la yerba y su esplendor. Otros aseguran que tiene problemas de actitud. Problemas de actitud en el reino de Neymar. Leer para creer. Se ha escrito hasta de la “ambición desmedida” del delantero de Bondy.

Todas ellas evidentes razones torpedísticas sobre la figura del jugador francés, al que ya tratan como si fuera un Madrid en sí mismo. El Real Mbappé que les atormenta, sabedores de que no hay otro lugar donde pueda (ni probablemente quiera) ser más feliz que aquí, donde Zidane no lo zarandeará ni lo abrazará posesivo, y sí le hará correr libre como Ben-Hur a sus caballos blancos para levantar a todos de sus asientos en este circo máximo.

Mario De Las Heras
Ha trabajado en Marca y colaborado en revistas como Jot Down o Leer, entre otras. Escribe columnas de actualidad en Frontera D. Sobre el Real Madrid ha publicado sus artículos en El Minuto 7, Madrid Sports, Meritocracia Blanca y ahora en La Galerna.

7 comentarios en: La excelente y lamentable tragedia de Kylian Mbappé

  1. Me gustaría disfrutar viendo a Mbappé jugando su mejor futbol y luciendo de blanco excelente. Sin embargo, no veo a Mbappé en el Real Madrid. El PSG , que ya le paga un pastizal tremendo, le va a ofrecer el oro y el moro - perdón por la broma fácil-. Es francés y en Francia vivirían mal su marcha al mejor representante de España, el Real Madrid . Si le puede ayudar algo , además de la capacidad de seducción del Real Madrid a través de Florentino Pérez, es que el PSG es un club muy odiado por los aficionados de fútbol de equipos de otras ciudades y zonas francesas al margen de Paris.

  2. Bravo!! Como fan y admirador que soy del libre mercado y del no intervencionismo en la economía, de la eficiente belleza y precisión que ofrece un mercado no intervenido, capaz de innovar, de producir todo lo imaginable, de enriquecer a sus gentes, de hacerles cooperar y coordinarlas en beneficio final de todos generando espirales virtuosas..., y todo ello y esto es lo mejor, sin necesitar que nadie escriba nada en el BOE,

    no puedo menos que apreciar y valorar el certero comienzo de este artículo y la comparación que hace!! Admirando ya a Zidane, tras este artículo lo admiro aún más al ver que efectivamente se le puede catalogar como un entrenador de libre-mercado o no intervencionista!!. Nunca había caído en verlo desde esta perspectiva.

    Ser admirador del libre mercado ((lo cual NO se logra en la escuelita pública precisamente, que te "enseña" que es malvado e injusto pero que Papá-Estado es muy bueno y bondadoso, que te defiende porque te quiere del malvado libre mercado, que pagar impuestos es estupendo -he ahí el verdadero ente que esclaviza, el que te exige impuestos quieras o no robándote así el fruto de tu esfuerzo-, y que sin él todos seríamos analfabetos o moriríamos de cualquier enfermedad sin sanidad a nuestro alcance, o sin carreteras para los coches...; se logra leyendo a los liberales, o aprendiendo de ellos por YouTube, y luego observando la realidad que te rodea en tu comunidad autónoma, y en contraste con otras, o en tu país y en contraste con otros)), admirar el libre mercado como digo supone acabar detestando precisamente el opuesto, el intervencionismo estatal que sociedades como la nuestra sufren en absolutamente cualquier ámbito de la vida económica, social y civil, creando por el camino todo tipo de desajustes, desafinamientos, frustraciones, ineficiencias e injusticias (que causa el Estado con su BOE hiper-regulador), y de las cuales promete rescatarnos con nuevos párrafos del BOE aún más exhaustivos e intervencionistas, generando círculos viciosos que no conducen a nada bueno, sino a empobrecer, frustrar y negar al individuo su dignidad y su futuro, y al final negárselo a la propia sociedad.

    Y quién me iba a decir a mí que este contraste, esta interminable pugna histórica entre el liberalismo y el estatismo regulador, bien puede aplicarse a la forma que los entrenadores tienen de dirigir y guiar a sus recursos para maximizarlos y hacerlos funcionar armoniosamente.

    Bravo por el artículo y bravo por Zidane por ser efectivamente y en contraste con otros entrenadores acomplejados que necesitan controlarlo todo, todo un canto a la libertad y a la confianza en sus jugadores, que bien motivados (o con los incentivos correctos, como el de meritocracia, esfuerzo, igualdad de oportunidades, no discriminación por edad, nacionalidad, títulos...) tan sólo habrá que dejarlos hacer y obtener el mejor resultado.

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