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Una gran dirección de orquesta

Una gran dirección de orquesta

Escrito por: Pepe Kollins3 febrero, 2020
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El gran momento del Real Madrid de Zidane responde a muchas circunstancias, pero me gustaría destacar tres por encima del resto:

Energía

La pasada Champions no solo dejó patente una nueva hegemonía del fútbol británico sino también de un estilo de juego en el que el poderío físico cobraba una gran relevancia. Este factor no iba en detrimento de la técnica individual, más bien al contrario, aportaba un plus que elevaba el valor de aquella. Equipos como Liverpool, Ajax, Tottenham y Manchester City ofrecieron un alarde de velocidad, potencia e intensidad con la que pasaron por encima de rivales con futbolistas de gran calidad - como Real Madrid, Barcelona o Juventus -, pero carentes del vigor mencionado.

El propio Guardiola, paradigma del juego de toque, había confesado en una entrevista a Jorge Valdano, a principios de temporada, que la poca consistencia de su equipo en anteriores campañas de la Champions radicaba en que “el equipo está envejeciendo, nos ha faltado energía”.

Y la energía es, precisamente, uno de los factores que más destaca en este nuevo Real Madrid de Zidane. El equipo blanco, que el año pasado se caía a poco que le apretasen, parece ahora capacitado para afrontar cualquier choque a este nivel. Valverde y Mendy son dos jugadores que han conquistado la titularidad merced a una capacidad física desbordante que no solo aporta por sí mismos sino también por lo que mejoran a sus compañeros.  La contundencia del tándem que conforma el uruguayo con Casemiro, o la intensidad que desplegaron el francés y Vinicius, en el reciente derbi contra el Atleti, dejan constancia de esta evolución del Real Madrid hacia un fútbol más moderno.

 

Confianza

La autoestima está resultando vital para ver la mejor versión de algunos futbolistas que, hasta hace poco, parecía muy complicado imaginarlos, otra vez, rindiendo a un alto nivel. Es el llamado “milagro de Zidane”, capaz de rehabilitar a jugadores sumidos en un profundo bache. No lo ha conseguido con todos por igual, pero los resultados no dejan de ser sorprendentes globalmente. Destacan por encima de todos cuatro: Courtois, Casemiro, Varane y Kroos.

No titubeó el francés en su apuesta por el portero belga. Sabía de la importancia que tiene para un portero saberse titular. Pese al bajo rendimiento de Courtois desde su llegada, Zidane apostó por él de forma inequívoca y para ello optó por la salida del portero de las tres últimas Copas de Europa, Keylor Navas.

Varane es otro de los casos más llamativos. Tras haber cuajado un Mundial que le situó en la lucha por el balón de oro, su siguiente curso fue nefasto, con continuos errores y una intensidad impropia de un titular del Real Madrid. La actual temporada del francés, por el momento, solo puede calificarse como imperial. Raphaël está siendo un valladar, rápido e intenso. Hoy, unos de los mejores centrales del mundo.

Casemiro y Kroos, conforman también una pareja difícil de reconocer con respecto al año pasado. En el presente, sus actuaciones rara vez bajan del notable, alcanzando la excelencia en no pocas ocasiones. Hoy, son dos jugadores que se sienten líderes, que se saben “los jefes” del grupo y como tales ejercen con una convicción que contagia al resto. Sorprende ver a Toni corriendo como no lo había hecho antes en el Real Madrid o a Casemiro distribuir o jugar de espaldas con una soltura y precisión que no se le conocía.

 

Pedagogía

Se sabía de la capacidad de Zidane de gestionar a grandes estrellas, pero no se le reconocía una capacidad formativa con los más jóvenes. La ascendencia que tiene sobre aquellos que lo vieron jugar – y que por consiguiente lo admiraron como la estrella que fue - difícilmente podía tener el mismo efecto sobre unos jóvenes que solo sabían de su dimensión como futbolista por referencias de terceros. Incluso, se llegó a dudar – y servidor no es una excepción - de que Zidane pudiera no estar en consonancia con la estrategia del club de apostar por la juventud, de que él pareciese optar por jugadores consolidados y de ahí que prescindiese del legado de Solari con las jóvenes promesas: Vinicius, Reguilón, Llorente, Ceballos…

Pero lo cierto es que la labor de Zidane con los más jóvenes está siendo espectacular. Parece fácil situar a Valverde de titular por delante de un balón de oro como Luka Modric, pero no lo es en absoluto. Puede que ahora también se perciba evidente consolidar a Mendy frente a Marcelo, pero la campaña de descredito que tuvo que soportar el francés de inicio no fue precisamente sencilla.

Si se repara en las expresiones de chicos como Vinicius, Rodrygo, Jovic o Militao, cuando les preguntan por la poca regularidad que gozan en el primer equipo, lo que más sorprende es la comprensión con la cual están aceptando que su rol es el que corresponde con esta fase de sus carreras y hasta el reconocimiento de la importancia que tiene su participación cuando disponen de oportunidades. La ilusión con la que explican que se sienten participes del proyecto, aunque sea de forma limitada, solo puede ser producto de alguien en el que creen ciegamente.

Vinicius destacaba a su entrenador este sábado cuando al termino del partido le preguntaban por el equipo: “Todo muy bien. Somos un grupo. Todos importantes y el míster también. Voy a seguir trabajando para ganar minutos”. Un Vinicius con el que Zidane lleva meses quedándose tras los entrenamientos para perfeccionar su definición y a quien está inculcando la importancia de la labor defensiva.

Rodrygo confesaba hace unos días que Zidane: "Es un tipo muy agradable que siempre me habla y me da consejos. Me llama a su oficina y me muestra lo que salió mal táctica o técnicamente. Y me cuenta lo que hizo él cuando jugaba y que me puede ayudar. Me ha ayudado mucho".

Jovic, por su parte, también mostraba su fe en su máximo responsable: "Zidane confía en mí, Me ha dicho que está contento de que esté aquí, y que ha hecho mucho para que llegase al Real… para cualquier jugador joven no es fácil ni siquiera llegar aquí y menos aún empezar a jugar". Y así lo confirmaba su entrenador quien aseguraba que el serbio “Es el futuro. Hay que estar tranquilo, está aprendiendo. Es un niño que quiere aprender mucho, está trabajando bien y es muy bueno. Va a meter muchos goles, pero lo que me interesa es el jugador completo que puede ser”.