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Todo lo que usted siempre quiso saber sobre la crisis del Real Madrid pero nunca se atrevió a preguntar por miedo a los temibles Tattaglia

Todo lo que usted siempre quiso saber sobre la crisis del Real Madrid pero nunca se atrevió a preguntar por miedo a los temibles Tattaglia

Escrito por: Juanma Rodríguez9 noviembre, 2015
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Lo bueno que tiene ser periodista deportivo y del Real Madrid es que uno sabe exactamente a qué atenerse: gane, pierda o empate, el club blanco se encontrará, por unas u otras razones, inmerso en una profundísima crisis que dañará inevitablemente la estabilidad del club deportivo más importante del mundo. Esto es fantástico si, además, uno tiene el inmenso privilegio de escribir un artículo diario. Escribir un artículo al día es un honor, sí, pero he de reconocer que a veces no es tan sencillo como parece porque no siempre pasan cosas interesantes o trascendentales, cuestión ésta que no evita sin embargo que tengas que ponerte delante del teclado del ordenador del mismo modo que el cura tiene la obligación de dirigirse en misa a los fieles. ¿En qué sentido me facilita a mí, periodista deportivo y del Real Madrid y columnista diario, saber a qué atenerme?... Muy sencillo: yo ya voy preparado porque, salvo monumental sorpresa, el motivo de las crisis suele ser reducidísimo; quiero decir que los Tattaglia son bastante clásicos y no suelen innovar tampoco en sus argumentos; ellos no se esfuerzan a la hora de buscar nuevas crisis y uno anda ojo avizor de antemano para poder rebatirlas: entre bomberos no nos pisaremos la manguera, ¿no?... De este modo yo, que estoy escribiendo este artículo para La Galerna a las cinco de la tarde del domingo 8 de noviembre del Año de Nuestro Señor de 2015, puedo hacerlo perfectamente sobre la crisis que atenazará sin lugar a dudas al Real Madrid antes incluso de que el equipo de Benítez salte al cesped del estadio Sánchez Pizjuán y, por supuesto, antes también de conocer el resultado del partido, que en cualquiera de los casos será muy malo para el visitante. Es la conocida como "burocracia de las crisis", hay que seguir unos cauces, acudir a unas ventanillas, sellar unos pases, firmar unos documentos...

Las crisis son de dos tipos: evidentes y matizables. Las primeras, las crisis evidentes, son fruto de una derrota o, ya puestos, incluso de un empate. Una derrota o un empate del Real Madrid suelen acarrear un daño terrible a la imagen del club puesto que, como todo el mundo sabe, el equipo blanco juega solo, no tiene rivales enfrente y, por ende, está obligado a ganar siempre y bajo cualquier circunstancia. Las peores son las crisis matizables producto de la victoria. Del mismo modo que las crisis evidentes están indeleblemente unidas al menoscabo de la imagen del club, las crisis matizables van unidas al latiguillo "sí, pero..." Sirva como referencia la última victoria del Real Madrid ante el archimillonario y poderosísimo Paris Saint Germain, uno de los candidatos más serios a ganar la Copa de Europa, líder en Francia e invicto hasta que visitó el estadio Santiago Bernabéu: "El Real Madrid ganó por 1-0, sí, pero... el equipo francés fue mucho mejor y dominó el partido". En el número uno del top five del ranking argumentario de las crisis matizables se encuentra, y yo creo que se encontrará de por vida, el director del diario As, Alfredo Relaño, quien, después de que el Real Madrid obtuviera su novena Copa de Europa dijo "sí, pero... la ganó de forma vergonzosa".

Así que el Real Madrid tiene que ganar siempre, sí, pero... cuando lo hace, cuando gana, suele ser porque tiene un presupuesto de 500 millones de euros. De forma que cuando gana es porque tiene 500 millones de euros de presupuesto y cuando, por esas cosas que tiene el fútbol, pierde, la crisis es profundísima porque no se puede consentir de ningún modo que un club con 500 millones de euros de presupuesto haga el ridículo de ese modo y además pierda. Evidentes en la derrota o en el empate y matizables en la victoria, yo tengo la ventaja de que ya sé a primera hora de la tarde que esta misma noche el Real Madrid volverá a estar inmerso en una crisis institucional y deportiva que afectará a presidente, junta directiva, cuerpo técnico, jugadores y socios y aficionados, de forma que puedo ir preparando mi semana argumental como quien, aún dormido, camina como un zombie por el pasillo para hacer el primer pis matinal: sabes qué tienes que agarrar y cómo hacerlo (ni muy flojo para que no se te escurra ni tampoco con demasiada agresividad para no hacerte daño) y también dónde debes apuntar para no salpicar con el chorrito.

la parca

La futura crisis del Real Madrid, ya os lo aviso, tiene muy mala pinta, malísima. Me atrevo a adelantaros que afectará a un portero que para demasiado o demasiado poco; a un defensa que se lanza al ataque olvidando su tarea, que es la de defender, o no va nunca al ataque y por lo tanto resulta previsible; a un centrocampista que juega, relegando a un compañero, que debería ser el titular, al banquillo; a un delantero que no marca o, si lo hace, se pasa marcando. Yo ya tengo el papel timbrado del Estado para las crisis del Real Madrid y sólo debo completar la línea de puntos. Y el día que habiliten un número de teléfono gratuito, ni siquiera eso. Es lo bueno que tiene ser periodista deportivo y del Real Madrid, que uno sabe exactamente a qué atenerse en cada momento. Lo único malo es que te instalas en la molicie y engordas.