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Crónica del Sevilla,3 ; Real Madrid,2

Crónica del Sevilla,3 ; Real Madrid,2

Escrito por: Mario De Las Heras9 noviembre, 2015
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Escribo la crónica desde la calle a la que me ha enviado mi mujer después de un intenso día de deportes. Empieza a refrescar, pero no es la intemperie sino los resultados, sobre todo su modo de darse, los que me sumen en la melancolía. A las ocho y media me quedaba el Madrid para salvar la tarde, pero lo cierto es que ha sido él quien que me ha condenado, pues alguna posibilidad albergaba de salir libre.

Me dio alegría ver a Bale, que ha dirigido su peinado al del samurái, y me enfadé con Konoplyanka que casi le arranca a Isco un pezón. Oía nombrar todo el rato a Vitolo y se me aparecía la cara de Del Bosque asintiendo mientras yo negaba con la cabeza. “Vitolo, Vitolo…”, me decía. Empezaba a sospechar que algo me habían echado en el agua, cuando Nacho hacía que me recobrara parando en seco al protegido del señor marqués.

Cuánto control mostraba el Madrid es casi indescriptible. Sevilla entera sometida por once futbolistas. La nariz ganchuda de Lukita asomaba hacia el Guadalquivir desde la Torre del Oro. Casilla tocaba con los puños las campanas de La Giralda. Casemiro vigilaba con una porra en el cinto el parque de María Luisa. Vi un zurdazo al vuelo de Nacho que dio en una de las columnas del Patio de las Doncellas de los Reales Alcázares y que, por poco, acabó en el estanque.

Como Clark Kent cuando se metía por una puerta giratoria y regresaba convertido en Supermán, Nacho pasó ayer de ser un niño con verdugo, medias y cabás a un rey castellano. En uno de sus repliegues me pareció verle arrastrar la capa de terciopelo, pero era solamente una pesadez que se empezaba a manifestar en el equipo, como si hubiesen salido al campo recién cenados.

danilo e immobile

Yo no quería creerlo y en el fondo no lo creía con ese orden de decuria romana, y, sobre todo, cuando Modric me removió en el tendido con un cambio de dirección que dejó a N’Zonzi a contramano en medio de la Autovía de Andalucía. Danilo, al contrario, me ponía nervioso y me recordaba a alguien, pero no conseguía averiguar a quién. Hubo un preámbulo del canto de cisne con sendos bonitos regates de Isco y Cristiano al borde del área, hasta que a Ramos le maltrató una bonita chilena.

Cada vez que el locutor nombraba a Mariano yo me imaginaba a Rajoy de caminata enérgica por Pontevedra. Bale recibía balones con una estética maravillosa, arqueando las piernas hacia dentro en un salto igual que el del Fantasma de las Balas de Oro en la oscuridad de la Mesa del Caballo Muerto. Ramos se marchaba lesionado y salía Varane en su lugar y aquello fue como si alguien en el Pizjuán le diera al reset.

Llegó el gol que rondaba de Immobile en uno de esos momentos de contemplación del equipo madridista cada vez más frecuentes. Era el minuto treinta y cinco y ya nada sería igual, como cuando apareció Elvis. Me acordé de aquello que dijo John Lennon de que antes de Elvis no había nada. Isco en el pico del área movía sus caderas, pero allí no había ritmo. Modric sacaba una pierna milagrosa en la boca de gol después de un puntapié a destiempo marca ‘Pepe’, mientras Casilla empezaba a parecer el hermano grande y bobalicón de los Fratelli, al que la madre Benítez, la mala de Los Goonies, azuzaba para que diera de comer a su pobre hermano Sloth.

La sensación de inmovilidad fue aumentando en la segunda parte. Daba la impresión de que ningún madridista quería el balón como incrédulo ante la actitud de su compañero. Modric lo repartía y se lo devolvían al instante apenas sin tocar. El partido estaba tan feo que hasta mi mujer me gritaba desde la ventana que Varane se parecía a José Fernando, el hijo de Ortega Cano. Yo estaba ya a punto de llorar, cosa que sucedió cuando Konoplyanka comenzó a jugar a las damas con los azules y Banega marcaba el segundo, atando además un precioso ramo de flores madridistas que intentaron sin éxito y al unísono despejar la pelota con el tallo.

Lo que desató definitivamente mi melancolía fue la total y sorpresiva, deprimente, ausencia de empuje. Cuando James salió al campo por Isco le dijo algo al oído. Mañana, ya hoy, todos sabremos concretamente en qué ha consistido esta vez la alta traición gracias a la prensa especializada. Estiró el Madrid un poco la goma sin fe. Cristiano fallaba y volvía a fallar, lo cual se está convirtiendo en una costumbre. James solo, y Bale, no se bastaban para levantar al muerto en cuya resurrección no confiaba ni Modric.

Fue Llorente, sí, Llorente quien remató a bocajarro para despedir al Madrid. La locución iba alcanzando el clímax al tiempo que todo rastro de alegría desaparecía de los visitantes. Y de coraje. Salió Jesé en un minuto que me recordó a los de Ancelotti, y sólo faltó entonces que apareciese Chicharito. Esos jugadores sólo esperaban la campana, como yo entre improperios superadas las lágrimas. Foreman en Kinsasa desbordado por Alí. Salvó Casilla y salvó Varane y en el último segundo marcó James un gol de estrella que sólo sirvió para hacerme caer en la cuenta de a quién me recordaba Danilo. Era a Mr. Bean.

LAS NOTAS:

Casilla: Progresa Adecuadamente (PA). Víctima del desbarajuste.

Nacho: Progresa Adecuadamente (PA). Cumplió como suele e incluso algo más, pero no pudo evitar el contagio.

Pepe: Necesita mejorar (NM). No está concentrado.

Ramos: Progresa Adecuadamente (PA). Al fin marcó de chilena. Su ausencia desestabilizó al equipo.

Varane: Progresa Adecuadamente (PA). Todavía necesita al lado un capitán.

Danilo: Muy Deficiente (MD). Un ñu atravesando el Masai Mara.

Kroos: Necesita Mejorar (NM). Está perdido. Que salgan ahora mismo a buscarle.

Modric: Progresa Adecuadamente (PA). Por momentos me recordó a Rambo cuando rescata al prisionero en Vietnam y el helicóptero no les recoge en la colina.

Casemiro: Progresa Adecuadamente (PA). Trabajó entre bambalinas.

Bale: Destaca (D). El Kanbei de ‘Los siete samuráis’ de Kurosawa.

Isco: Progresa Adecuadamente (PA). Me duele verlo como un hámster corriendo en su rueda. Que no lo saquen del pico del área.

Cristiano: Necesita Mejorar (NM). Últimamente parece jugar con boleadoras de gaucho en los pies.

James: Destaca (D). Arrastró lo que quedaba de equipo, él solito, con su carita de niño.

Jesé: Progresa Adecuadamente (PA). Salió a un campo desierto.

Márquez: Muy Deficiente (MD). Indigna actuación.

Rossi: Destaca (D). Simplemente: Il Dottore.

Benítez: Necesita Mejorar (NM) y descubrir, y rápido, qué fenómeno paranormal afecta a sus jugadores.

Mario De Las Heras
Ha trabajado en Marca y colaborado en revistas como Jot Down o Leer, entre otras. Escribe columnas de actualidad en Frontera D. Sobre el Real Madrid ha publicado sus artículos en El Minuto 7, Madrid Sports, Meritocracia Blanca y ahora en La Galerna.

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