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Suspensión y reanudación de las competiciones

Suspensión y reanudación de las competiciones

Escrito por: Tomas J.Rubio16 marzo, 2020
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Huelga decir que estamos pisando terreno desconocido tanto para la vida civil moderna como para las competiciones deportivas. Sean cuales sean las soluciones a adoptar, apenas hay reglamentación para casos como éste que desgraciadamente estamos viviendo. Aunque suene crudo decirlo, tiene sentido. Para los legisladores de aquellas competiciones deportivas que sean supranacionales, con eventos en distintos países del mundo - por ejemplo, automovilismo, motociclismo, tenis, golf, etc. -, el valorar normativamente una posible crisis que afecte a todos los países donde disputan pruebas es algo quimérico. Exceptuando, claro, una tercera guerra mundial.

Quizás tiene menos sentido, y no siento el oportunismo, que en competiciones estrictamente nacionales no se hayan desarrollado al menos unos artículos en las decenas de leyes que abarcan su ordenamiento legal, sobre qué hacer en caso de una suspensión prolongada. Sí, pienso en LaLiga pero también en cualquier campeonato nacional de cualquier deporte: baloncesto, balonmano, voleibol o petanca. En fútbol, que es lo que nos ocupa, sólo he encontrado un par de referencias, un artículo en el Reglamento General y una disposición en el Convenio de Colaboración LaLiga-RFEF.

 

Como ven no hace falta ser leguleyo para comprobar que hay un vacío normativo en este aspecto. Se regula que se celebre un acuerdo ulterior entre LaLiga y RFEF para dilucidar este caso de suspensión de las competiciones nacionales de fútbol. ¡Y nada más! Cierto que es difícil que ocurra un evento nacional que obligue a la suspensión de todos los partidos, pero no es para nada descartable, de hecho, por ejemplo, una huelga general indefinida por parte de los propios jugadores. Las suspensiones, sean por los motivos que sean, conllevan un daño económico para clubes, jugadores y demás, y deberían estar protegidos para que ese daño, de ocurrir, sea el menor posible.

Es complicado que ocurran sí, pero las instituciones deportivas deberían estar preparadas. No sólo para saber qué pasos hay que seguir sino además por la limitación temporal que tienen las propias competiciones. Al estar reguladas en número de jornadas durante un espacio temporal determinado, generalmente de agosto a mayo-junio, el calendario actual deja poco margen para encontrar soluciones ante una suspensión meridianamente larga. Por ejemplo, en Primera esta temporada arrancó el fin de semana del 16 de agosto y finalizará el del 24 de mayo. Un total de 41 fines de semana para 38 jornadas. Cierto es que a pesar de que se descuentan navidades y los parones por partidos de la Selección, siempre se puede jugar entre semana excepto cuando hay partidos de competiciones europeas.

Es un calendario de por sí muy compactado para encontrar fechas disponibles en el que dependiendo de en qué momento y por cuánto tiempo se suspenda la competición, será más complejo recuperar las jornadas suspendidas. Cuanto más tarde, peor. Dos o tres jornadas son recuperables, más, es bastante más complicado. Además, afectan a nuestras competiciones los torneos UEFA tanto a nivel de clubes como de selecciones nacionales. Así como los de FIFA. Aunque esta temporada, afectan sólo los de UEFA (a partir de la temporada que viene afectará también la nueva competición europea, UEFA Europa Conference League).

Debido a esta crisis global el martes se reúnen UEFA, sindicatos y federaciones para sopesar qué posibles soluciones tomar. Deben valorar qué hacer con las competiciones nacionales y europeas, Champions y Europa League, no sólo para dilucidar los respectivos campeones sino por cómo se podrían encajar en el calendario los partidos restantes cuando acabe la suspensión. Depende de qué decisiones tomen, si las toman, afectarán directamente a los clubes a nivel deportivo (qué competición jugarán la próxima temporada), a la planificación (cuándo jugarán) y por supuesto, a nivel económico (los ingresos de los clubes son muy diferentes entre jugar Champions o Europa League).

Segundo deben valorar qué hacer con las competiciones internacionales que se han de jugar. Este 12 de junio está fechado el partido inaugural de la Eurocopa 2020 que durará hasta la final, el 12 de julio. Por tanto, de mantenerse su celebración, el deadline para jugar partidos de competiciones nacionales y europeas, se establecerían como máximo para el fin de semana anterior, el correspondiente al 5 al 7 de junio. Lo que implicaría la reducción de la concentración de los internacionales a 5 días vista como máximo del comienzo de la Eurocopa. Algo improbable por ser perjudicial para el propio torneo por falta de preparación de las selecciones y cansancio acumulado de los jugadores.

Para rizar más si cabe el rizo es además año olímpico, se disputan los Juegos en Tokio del 24 de julio al 9 de agosto. Por motivos televisivos, ambos eventos no pueden ni deben coincidir por lo que un hipotético retraso del comienzo de la Eurocopa se reduciría a lo sumo a una semana. Por lo que, en el mejor escenario posible, vistas las limitaciones de fechas por Eurocopa y JJOO, se podrían encontrar dos semanas extras para recuperar las jornadas suspendidas. Apretando el calzador se podrían disputar un máximo de 4 partidos. Esto podría ser una solución para las patronales organizadoras pero analizada en profundidad hay que dudar mucho de que los sindicatos de jugadores (AFE, Futbolistas ON, FIFPro) no pondrán el grito en el cielo por la acumulación de partidos sin apenas descansos.

Al ser imposible conocer a corto plazo el número de jornadas que se verán afectadas es muy difícil tomar estos días unas soluciones definitivas. Exponía hace pocos días Ramón Álvarez de Mon con muy buen criterio cuatro posibles soluciones para este caso. Abogaba por una cuarta vía que pasa por el retraso de la disputa de la Eurocopa un año. Y esta parece ser también una de las posibilidades que está valorando la UEFA.

Visto que la mayoría de países europeos han suspendido sus competiciones hasta comienzos de abril, a priori podría ser la solución menos dañina y más adecuada para todos. Siempre y cuando se pudiera recuperar la normalidad en toda Europa en abril. Por supuesto tiene sus inconvenientes el aplazamiento, alguno de ellos diría que irresoluble. Empezaré detallando por orden cronológico los torneos que se disputan el verano de 2021:

-Del 2 al 6 de junio de 2021 se jugarán la semifinal y final de la Liga de Naciones

-Después tendrá lugar la primera edición del Mundial de Clubes de la FIFA del 17 de junio al 4 de julio

-Y del 7 de julio al 1 de agosto se disputará en Londres la Eurocopa femenina de fútbol.

Como detalle significativo señalar que UEFA y FIFA buscaron fechas para que no coincidieran entre sí los tres torneos.

Este verano aparte de la Eurocopa está previsto también la disputa de la Copa América, entre el 12 de junio y el 12 de julio, que se jugará en sede conjunta, Argentina y Colombia. La lógica dicta que Conmebol debería seguir los pasos de UEFA si aplaza la Eurocopa aplazando también un año su competición. Los que pagan la fiesta, las televisiones, no se quejaron en su día por la colusión de fechas de ambos torneos así que no lo harían de hipotéticamente coincidir en el verano siguiente.

Contando que las competiciones 2020/2021 se disputarán del 15 de agosto al 29 de mayo, fecha de la final de la Champi