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Soluciones cinco

Soluciones cinco

Escrito por: Fred Gwynne27 noviembre, 2015
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Si estás pensando que en este artículo voy a contribuir al akelarre mediático que estará sufriendo el Real Madrid (y digo "estará"porque bastante tengo con lo mío para rebozarme en el barro e intento no ver, ni leer, ni escuchar nada que aumente mi desazón), estás muy equivocado. Estoy seguro además de que la precariedad de última hora de la victoria ante el Shakhtar no habrá contribuido a aplacar las aguas.

El sábado, cuando terminó el partido del terror, cuando terminó ese Halloween en el que las caretas de imbéciles las llevábamos nosotros, me di una vuelta por las redes sociales para buscar consuelo a mi tristeza y viendo que estaba rodeado de cientos de expertos que proponían soluciones claras, concretas y extremadamente fáciles de aplicar para solucionar nuestros problemas, decidí no desaprovecharlas y hacer una pequeña lista que aglutinase el sentir general.

soluciones cinco

Resumiendo, las soluciones se podían concentrar en estas cinco:

A) Echar a Benítez. Esta era una de las más deseadas. Lo que nadie decía era a qué entrenador había que fichar a mitad de temporada. Alguno tímidamente nombraba a Zidane pero al momento media docena se le echaban encima diciendo que todavía no estaba preparado. Entiendo que con lo que todos estarían de acuerdo sería con que siguiendo la tónica del Madrid de entrenador duro, entrenador blando, entrenador duro, entrenador blando, duro, blando, duro, blando, duro…ahora nos toca entrenador blando lo cual elimina de la ecuación a Capello, Camacho y Mou. Es posible que de una vez por todas Míchel tenga opciones.

B) Echar a los jugadores. Aquí había para todos los gustos. Muchos se decantaban por acabar (entiendo que en sentido metafórico aunque algunos tuits sembrasen ciertas dudas al respecto) con Cristiano y Ramos, y otros con Danilo, Kroos, Isco, Benzema, Bale, Carvajal…

Creo que en este apartado, y a diferencia del entrenador que solo es uno y concentra en sí mismo todos los odios, si hubiese hecho un seguimiento completo, habría que renovar a toda la plantilla en Navidad. Lo que tampoco concretaba nadie era a quién había que fichar. Es posible que Papá Noel o los Reyes Magos estén disponibles. A estas alturas del año no se me ocurren muchos más.

C) Echar al Presidente. Aunque esta opción, para desgracia de muchos directores de medios de comunicación que llevan persiguiéndola desde hace años, no era tan mayoritaria como las dos anteriores, también estaba presente. Como todavía no hay candidatos disponibles nadie tenía muy claro el sustituto para llevar el timón y abandonar las autopistas, así que como mal menor se optaba por la improvisación: echamos a este y luego ya buscaremos repuesto.

D) Cambiar de estilo de juego. Aquí sucedía lo mismo que en la opción B, es decir, había para todos los gustos. Desde jugar con cuatro centrocampistas a jugar con tres, con doble pivote o sin pivote, jugar al tikitaka, jugar descaradamente al ataque, jugar con rombo o no jugar a nada. He de aclarar que este último caso solo lo defendía yo. Como ya he explicado en más de una ocasión, el no jugar a nada es camino que más éxitos nos ha reportado, y a estas alturas no voy a cambiar de gustos.

E) Echar a Benítez, a los jugadores y al Presidente. Pocos, muy pocos defendían esta opción, pero los que lo hacían se dividían entre los que la complementaban con la demolición del Estadio y los que pedían directamente la extinción de la raza humana.

Exceptuando mi ya conocida opinión de seguir jugando a nada, tampoco me veo yo capaz de posicionarme en este apasionante debate. Eso sí, he de decir que desgraciadamente el sábado, en el aciago partido contra el Barcelona, ni uno solo de los jugadores del Real Madrid tocó el piano como Errol Flynn, pero es que ni uno. Ni siquiera se bajaron la cremallera de la bragueta. Ni lo intentaron.

Pasaban los minutos y a mi lo único que me venía a la cabeza era la imagen de mi jugador preferido de la historia del Real Madrid. Veía a Pirri. Veía a alguien que  reunía, y reúne, a Dios gracias, todo lo que yo he admirado en un jugador del Real Madrid, en especial esa maravillosa capacidad  de tocar el piano con la clavícula rota, cuarenta de fiebre y el teclado lleno de púas. El problema es que miraba al campo y no lo encontraba. No encontraba a nadie que me recordase a esa época que igual ha pasado, igual no vuelve, e igual (ay) solamente existe como una metáfora de una niñez feliz, de un tiempo pleno, de una inocencia ajena a cualquier preocupación.

Para mí lo doloroso del cinco a cero, del dos a seis o del cero a cuatro no son los resultados. No. Ni mucho menos. Para mí lo doloroso es que esos años (espero que este no se repita) el Madrid no ganó ni la Liga ni la Copa de Europa.

Soy optimista por naturaleza y aunque noto que hay gente a la que le molesta no lo puedo evitar y no lo quiero evitar. Es más, confieso que aunque en un primer momento barajé titular este artículo “Cinco soluciones”, acabé  titulándolo “Soluciones cinco” para que me dedicasen la rima facilitándoles el ripio.

Entiendo que haya gente muy cabreada. Razones para ello no les faltan, pero espero que también entiendan que hay gente que mira hacia adelante y que intenta pensar que las cosas van a mejorar. A mí lo que de verdad me gustaría es que en un futuro cuando algún despistado me pregunte: ¿Recuerdas el cero a cuatro? Yo le conteste:

-¡Como para olvidarlo! ¡Ganamos la Liga y la Undécima!

Soy un hombre hecho a mí mismo. El problema es que me sobraron algunas piezas. SOL O CONTIGO. Persigo playas.