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Sergio Ramos: nuestro capitán

Sergio Ramos: nuestro capitán

Escrito por: Athos Dumas24 mayo, 2017
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Para mi hija Martina

 

Y Sergio se asentó. Y fue toda la temporada nuestro Gran Capitán. Y lo va a ser por mucho tiempo. Anoche en Málaga volvió a marcar territorio cuando contestó a la penúltima impertinencia de Joan Gaspart: “Para mí el único Gaspar era el Rey Mago que cumplía mis deseos de pequeño”. A Piqué ya le puso en su sitio hace unos meses. Es el alma del equipo.

Anteayer, en las líneas que escribí para felicitar el segundo cumpleaños de la Galerna, coloqué a Sergio Ramos en mi once ideal del Real Madrid de todos los tiempos. Lleva 12 años en nuestra primera plantilla, la mitad de ellos fue lateral derecho, y la otra mitad de central. Leyendas madridistas en esos puestos ha habido muchas, pero yo lo elegí a él, en especial por sus tres últimas temporadas que han sido para enmarcar. Siempre de menos a más, más frío en otoño y enchufadísimo en primavera. Con apenas 31 años recién cumplidos, el natural de Camas, pueblo natal de toreros artistas como Curro Romero o Paco Camino, ya ha sobrepasado los 500 partidos con  el Real Madrid, pronto estará entre los 10 jugadores que más han vestido esa camiseta (Roberto Carlos y Guti están a un paso, luego superará sin duda a Míchel, Pirri y Camacho). Si su físico le acompaña (y las lesiones se lo permiten), en 4 años más podría superar los 700 partidos, territorio sagrado que solo alcanzaron Raúl, Iker y Sanchís.

Sergio es todo explosividad, corazón, sangre caliente. Esta temporada, sus ganas de ganar nos han dado de forma directa 9 puntos en la Liga. ¡9 de 93! Casi un diez por ciento. Al Betis, al Málaga, al Depor, a Las Palmas, al FC Barcelona. Más el empate salvador (2-2) en Trondheim, cuando Sampaoli y la mitad de España que es antimadridista se frotaba las manos ante la derrota merengue en la Supercopa de Europa.

Sus aportaciones directas en las conquistas de la Décima y de la Undécima, marcando en ambas goles decisivos (amén de su penalti en la tanda de Milán), ya forman parte de la historia blanca para siempre. Tan solo Raúl (2000 y 2002), y anteriormente, Paco Gento (1957 y 1958), y Héctor Rial (1956 y 1958), habían sido por parte madridista capaces de anotar en 2 finales de Copa de Europa. Sergio ocupa un sitio privilegiado en ese podio de honor. Podio que, por cierto, preside Alfredo Di Stéfano que marcó en las 5 finales consecutivas que jugó y ganó: 1956-57-58-59-60 (el gran Ferenc Puskás anotó 4 en 1960 y 3 en 1962, pero lamentablemente en ésta última perdió el Madrid 5-3 ante el Benfica de Eusebio). Di Stéfano, Gento, Rial, Puskas, Raúl y Sergio Ramos: tanta gloria, tantos títulos, tanto madridismo.

Sergio tiene instinto de predador, pese a su ubicación habitual en el terreno de juego. También le gusta lanzar faltas, recuerdo que la primera vez que me fijé en él fue estando en el Sevilla, cuando nos marcó un libre directo desde unos 30 metros que se coló en la escuadra derecha de Casillas. Hay que destacar también que, tras 5 años presidiendo el Real Madrid, en plena época de decadencia galáctica, Florentino contrató por primera vez a un jugador español en 2005. En efecto, se trataba de Sergio Ramos.

Para bien de nuestro equipo, Ramos ya no es tan vehemente en su forma de jugar, y ya no suele ver tarjetas rojas con asiduidad, como al principio de su carrera. Hay que destacar que 5 de sus 22 expulsiones como jugador merengue han sido jugando contra el equipo favorito de Villar y del estamento arbitral, el FC Barcelona, y desde luego yo recuerdo perfectamente que más de una fue más que rigurosa por no decir claramente injusta.

Desde que Casillas dejó el Madrid en 2015, a Sergio se le ve mucho más en modo capitán (ya se le vieron maneras claramente en Lisboa en 2014), más templado y más cauto, pese a su sangre caliente. Tenemos capitán y líder para mucho tiempo, su compromiso con el Club es innegable, y lo que trasciende de nuestro vestuario es que genera buen rollo con sus compañeros, además de galones y motivación extra.

A mí, desde luego, me tiene ganado. Puede ser el nuevo Zárraga de esta nueva era dorada que todo apunta que puede ser blanca, de un blanco impoluto, por bastante tiempo. Que así sea.
Quedémonos como homenaje a Ramos tras la 33ª (que a la vez es su Cuarta Liga) con los cuatro primeros versos del poema de Walt Whitman (que no con los cuatro siguientes, tan tristes ellos):

O Captain! my Captain! our fearful trip is done, 

The ship has weather’d every rack, the prize we sought is won, 

The port is near, the bells I hear, the people all exulting, 

While follow eyes the steady keel, the vessel grim and daring

 
¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, nuestro terrible viaje ha terminado,
el barco ha sobrevivido a todos los escollos,
hemos ganado el premio que anhelábamos,
el puerto está cerca, oigo las campanas, el pueblo entero regocijado