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Alucinógenos y portadas

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Alucinógenos y portadas

Escrito por: La Galerna18 mayo, 2020
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Hola a todos. Se llama alucinógenos a cierto tipo de drogas que, en dosis no tóxicas, causan alteraciones profundas en la percepción de la realidad del consumidor. Bajo su influencia, las personas ven imágenes, escuchan cosas y experimentan sensaciones muy distintas a las propias de la vigilia. Algunos alucinógenos también producen oscilaciones emocionales rápidas e intensas. En su aspecto negativo, en muchas ocasiones producen confusión mental, pérdida de memoria o desorientación en la persona, de espacio y de tiempo.

Son sustancias que provocan estados alterados de conciencia que afectan a la percepción (alucinación) y varían la noción de la propia identidad. Sus efectos son muy variables, dependiendo tanto de la dosis como de las expectativas del sujeto y el ambiente que le rodea durante la experiencia. Cuando, por una razón u otra, el balance de la experiencia resulta desagradable para el sujeto suele hablarse coloquialmente de "mal viaje".

Los alucinógenos producen sus efectos interrumpiendo la interacción de las células nerviosas y el neurotransmisor serotonina. Distribuido por el cerebro y la médula espinal, el sistema de serotonina está involucrado en el control de los sistemas de conducta, percepción y regulación, incluyendo el estado de ánimo, el hambre, la temperatura corporal, el comportamiento sexual, el control muscular y la percepción sensorial. Algunos alucinógenos antes de llegar al proceso anteriormente descrito pierden un radical en su molécula: tal es el caso de la psilocibina, contenida en los hongos del género psilocybe, que una vez dentro del cuerpo pierde un radical fósforo para de este modo convertirse en psilocina, que al parecer es la sustancia que libera los mecanismos en el sistema nervioso.

Entre los más utilizados están el LSD, los hongos psilocibios, la mescalina, presente en el peyote y los cactos de la familia Trichocereus, y otros más.

Destaca el LSD. Las alucinaciones son cosas que usted ve, escucha o siente estando despierto que parecen reales, pero en lugar de serlo, han sido creadas por la mente. El LSD es un alucinógeno muy poderoso. Basta solo una cantidad muy pequeña para provocar estos efectos.

Las personas que usan LSD llaman a sus experiencias alucinógenas "viajes". Según la cantidad que se tome y la manera en la que responda, un viaje puede ser "bueno" o "malo".

Un buen viaje puede ser estimulante y placentero y hacerle sentir:

  • Como si estuviera flotando, y desconectado de la realidad.
  • Alegría (euforia o rush) y disminución en la inhibición, similar al efecto de estar ebrio por uso de alcohol.
  • Como si su pensamiento fuera extremadamente claro y como si tuviera fuerza sobrehumana; sin temor a nada.

Un mal viaje puede ser muy desagradable y atemorizante. El peligro del LSD es que sus efectos son impredecibles. Eso significa que, al usarlo, no sabe si tendrá un buen viaje o un mal viaje. La rapidez con la que sentirá los efectos del LSD dependerá de la manera en la que lo use:

  • Tomado por vía oral: el efecto suele comenzar tras 20 a 30 minutos. El efecto alcanza su punto máximo luego de 2 a 4 horas y puede durar hasta 12 horas.
  • Inyectada: Si se suministra a través de una vena, los efectos del LSD comienzan en 10 minutos y las alucinaciones se desatan de manera incontrolable.
Nadie mejor que nuestro colaborador Antonio Escohotado, autor de numerosas obras de referencia en este campo, para ahondar en todo esto: " Los efectos de la LSD, la mescalina y los demás compuestos que se les asemejan pueden también explicarse con el concepto freudiano de «regresión»", aclara Antonio. "La experiencia alucinatoria recorre un camino similar al del sueño, donde la excitación no avanza, como en la vida despierta, hacia el extremo motor del aparato psíquico, sino que «se propaga hacia el extremo sensible y acaba por llegar al sistema de percepciones». Freud aclara que la regresión no es privativa de los sueños; por otra parte, «ya que el recordar voluntario, la reflexión y otros procesos parciales de nuestro pensamiento normal corresponden a un retroceso dentro del aparato psíquico, desde cualquier acto complejo de representación al material bruto de las huellas mnémicas en las que se halla basado». La regresión contrasta notablemente con la conducta habitual del individuo, porque en ella el deseo no provoca la motilidad, sino una alucinación: la imagen de la cosa deseada. La esquizofrenia se asemeja a la experiencia del LSD no solo por la cualidad misma de las alucinaciones, sino porque en ambos casos la excitación se resuelve regresivamente, transformando las ideas en imágenes y conservando el objeto deseado de este modo; este es también el mecanismo de las fantasías de hambre".
Os dejamos con el resto de portadas de la jornada porque es nuestro deber.