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Mira cómo gana la Selección

Mira cómo gana la Selección

Escrito por: Mario De Las Heras18 noviembre, 2020
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No son buenos tiempos para los equipos nacionales

Mira cómo gana la Selección. Así es cómo recuerdo los tiempos en que la Selección Española me encantaba, cuando Los Nikis cantaban eso, aunque se refirieran al baloncesto. Cuando yo era niño y adolescente y adulto, hasta la explosión tiquitaquera y campeonísima, la Selección no ganaba nunca. Se podía, pero no se conseguía. Cuando me empecé a dar cuenta de algunas cosas (no muchas), vinieron las maldiciones de cuartos y esas leyendas como de hijos de la Alhambra.

A mí lo que me gustaba de la Selección eran las medias negras con la bandera en la parte superior. Y Arconada y López Ufarte. Luego dejó de interesarme. Cuando la roja (ya no era la Selección) fue al fin el equipo campeón durante más de un lustro, yo ya estaba de vuelta de mi afición de selecciones. Cuando España ganó la Copa del Mundo yo me dejé llevar por la marabunta salida del fondo de la tierra, casi como un autómata.

Luis Miguel Arconada.

Me dejé poner una camiseta roja e incluso que me pintara unas banderitas en las mejillas la anfitriona de la casa donde vi la final. No era cuestión de ponerme reaccionario o subversivo. Me asimilé a la fiesta de las calles de Madrid de un modo mecánico hasta que las copas (las copas del mundo) empezaron a hacer su efecto y ya no pensaba en que me había quitado mi polo azul sin ofrecer resistencia para ponerme una camiseta roja prestada.

La denuncia de Toni Kroos a la FIFA, junto a las últimas lesiones madridistas (el Madrid ha sido uno de los principales, si no el principal, suministrador histórico), ha despertado en mí la adormecida manía madura por la Selección, que ahora es llamada, casi en cúmulo de desgracias, la roja. Dónde estarán esas medias negras, esos pantalones rocky. Dónde quedó la exhibición de Butragueño ante Dinamarca que no sirvió nada más que para encumbrar al Buitre (cuando las selecciones encumbraban a los jugadores) y para hacerme feliz.

Emilio Butragueño.

Recuerdo con más cariño a Míchel gritando sus tres goles por la banda: “¡Me lo merezco, me lo merezco!”, que todos esos pases para la gloria que no fue la mía. Qué le voy a hacer. El seis a cero contra Alemania del otro día fue como un seis a cero de Malí a Burkina Faso. Igual es una cosa de la edad o igual es una cosa de que la Selección ya no es la Selección (quizá nunca lo fue en realidad), ni los partidos entre selecciones son partidos entre selecciones. Al menos para mí. Y nada tiene que ver con los colores. Nos han quitado aquellos amistosos, que es casi como quitarnos la amistad.

No hay sitio en el orden futbolístico para las competiciones por países más allá de la explotación. Y menos (y cada vez menos) en medio de una pandemia. No sabía que la UEFA Nations League fue una idea del corrupto expresidente Platini, cuyo vicepresidente fue el igualmente corrupto Villar. Villares y Platinis manejando federaciones y equipos y cogiendo futbolistas (sí, cogiéndolos sin respeto alguno para beneficio propio) puede traer como consecuencia que a la Selección Española la hayan acabado llamando la roja, lo cual no es, como todos sabemos, ni mucho menos, lo peor.

 

Fotografías Getty Images.