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Salud, dinero y amor

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Salud, dinero y amor

Escrito por: La Galerna3 febrero, 2017
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Buenísimos días. Como decía la canción, tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor. Podríamos debatir largo y tendido sobre el orden de prelación de las tres en términos de importancia para el logro de una vida feliz. Woody Allen defendía la preponderancia del dinero por encima de la salud, y lo explicaba de aquella forma tan gráfica: "Señor carnicero, no le puedo pagar este bistec porque no tengo un dólar, pero mire qué aspecto tan saludable tengo, ni una sola gripe desde hace cuatro inviernos, mire qué bíceps y qué cutis". No colaría.

Definitivamente, Allen se inclina por la importancia del dinero ("Ser rico es mejor que ser pobre, aunque solo sea por razones financieras"), pero no parece que esa, al no carecer de él, sea la principal preocupación de los jugadores del Real Madrid. La mayor preocupación de los jugadores del Real Madrid, y de su cuerpo técnico, y de su directiva, y de su afición, ha sido en los últimos tiempos la salud de este grupo de excelentes futbolistas, que con tanta, tan exasperante y tan inexplicable frecuencia se lesionan.

Pues bien: del frente de la salud de la plantilla no hacen sino llegar inmejorables noticias. Vamos recuperando efectivos.

Sí, queridos amigos. Bale acelera para llegar al Nápoles (nos referimos al partido de ida, para el de vuelta se descuenta que estará), James se encuentra en condiciones para ser de la partida en Balaídos, y recuperamos también a Marcelo y Modric, aunque a esta hora no está del todo claro que los tres últimos estén en condiciones de ser titulares el domingo. En la enfermería del Real Madrid, ya que citamos a Woody, cunde un ambiente de júbilo que ya habría querido para sí aquel hospital de Todos dicen I love you,  y nos imaginamos al expreso de Cardiff efectuando eufóricos funambulismos sobre las ya inservibles muletas.

Si hemos sido capaces de tener a cuatro puntos (potencialmente siete porque tenemos un partido menos) a nuestros perseguidores desde un cómodo liderazgo, ¿qué no seremos capaces de hacer teniendo a todos en forma? El cielo es el límite, queridos galernautas, el infinito y más allá, como proclamaba Buzz Lightyear, y no podemos sino esbozar una íntima sonrisa de confianza y sosiego al saber que van volviendo, esperemos (ay) que para no lesionarse más. El reciente disgusto por la eliminación copera queda matizado por las enormes expectativas que a día de hoy, sobre todo si está sana, sigue generando esta plantilla. Solo resta pedir a quienes son responsables de ello (y hay mucha gente que directa o indirectamente lo es) que se extremen las medidas para evitar que puedan coincidir tantas lesiones de jugadores clave al mismo tiempo, cosa que -sin ir más lejos- a nuestro máximo rival no le sucede jamás.

Y ya que hablamos del máximo rival, en Barcelona andan en cambio -pese a su virtual clasificación para la Final de Copa y la perspectiva de protestar por no poder llenar el Bernabéu de esteladas, que es lo que a ellos, más que ganarla, les gusta de la Copa- francamente mohínos, apesadumbrados y quejumbrosos. Se quejan los pobres de una desaforada campaña contra Neymar. Neymar es el campo de operaciones perfecto para la realización de todo tipo de experimentos y conjeturas sobre la salud, el dinero y el amor. Dando por hecho que la primera (gracias a Dios), no le falta, ¿podría quizá afirmarse que las razones de la falta de amor a Neymar (de la que hoy se queja Sport) tiene alguna relación con sus problemas con el dinero? No con sus problemas por tener poco dinero, ciertamente, sino por su desaforada avaricia (y la de su entorno) por tener tanto, tantísimo, que han terminando topando con la acción de la justicia. Puede ser por eso, se nos ocurre, el que la gente no le quiera en exceso, pero de ahí a hablar de "acoso", como denuncia Sport, parece haber un buen trecho. No será porque el muchacho no se haga de querer con sus constantes piscinazos, provocaciones e insultos.

Uno que seguramente tiene salud, dinero y amor a raudales es (a juzgar por su poco agraciada pero a su modo carismática sonrisa) Ronaldinho, que ha sido nombrado embajador del Barça. No se especifica embajador dónde, por lo que solo nos resta deducir que pasa a ser Embajador Plenipotenciario del Barça en todo el Mundo Mundial. Enhorabuena para Ronnie y para el madridista con bigote que se puso de pie para aplaudir aquel gol suyo en el Bernabéu, que ya puede viajar a Taiwan con la completa tranquilidad de poder acudir al Consulado del Barça en caso de extraviársele el pasaporte o ser picado por un insecto sospechoso. Ronnie, Embajador Mundial Plenipotenciario, sabrá aplicar una reciprocidad ejemplar, y devolver con creces el favor de aquel aplauso tan ceñudo.