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Clasificación adulterada

Clasificación adulterada

Escrito por: Juan Pablo Frutos10 febrero, 2020
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La ventaja en la Liga

Jornada 23 de la Liga 2019/2020. El FC Barcelona está teniendo serias dudas en sus partidos lejos del Nou Camp.

El Real Madrid ha hecho sus deberes en Pamplona y se ha puesto 6 puntos por encima del FC Barcelona antes del comienzo del partido en Heliópolis. Un tropiezo les aleja, aunque no de forma definitiva, de la lucha por la Liga.

El FC Barcelona, con los problemas económicos que aparentemente afronta, no solo no se ha reforzado en el mercado invernal, sino que acude al encuentro con sólo 14 jugadores del primer equipo, de entre los 18 que componen una convocatoria. La corta plantilla, y las bajas por lesión de Suárez y Dembélé, así como la baja por sanción de Piqué, les coloca en difícil situación.

El árbitro designado es Sánchez Martínez, internacional de 36 años nacido en Lorca, Murcia. Un árbitro muy de la cuerda culé. Baste recordar los siguientes datos: ha dirigido hasta ayer 13 partidos de Liga al FC Barcelona, con 10 victorias, y 2 empates culés, mientras en el caso del Real Madrid, son otros 13 partidos dirigidos, con 6 victorias y 4 empates del Real. Con el FC Barcelona el porcentaje de victorias hasta ayer era un 77%, y 2.46 puntos por partido, superior a la media de dicho equipo en Liga. Con el Real Madrid el porcentaje de victorias es del 46%, y 1.7 puntos por partido, muy por debajo de la media del equipo madrileño, que como la del FC Barcelona, están en torno al 71-73% en los últimos años.

Con el FC Barcelona el porcentaje de victorias de partidos arbitrados por Sánchez Mártinez hasta ayer era un 77%, y 2.46 puntos por partido, superior a la media de dicho equipo en Liga. Con el Real Madrid el porcentaje de victorias es del 46%, y 1.7 puntos por partido

Hasta el partido de ayer, Sánchez Martínez no había expulsado a ningún jugador del FC Barcelona, y solamente había pitado un penalti en contra. Fue a Wagué, contra el Celta, con 0-1 en el marcador del Nou Camp, en el minuto 87 de la jornada 36 de la 2018/19, con la competición resuelta a favor del FCB, en la única derrota del equipo culé con este colegiado. Con el Real Madrid, tiene 3 penaltis en contra y 2 jugadores expulsados, en 13 partidos. Fue el árbitro que dirigió el último partido de Benítez como entrenador madridista, en Valencia, con penalti de Pepe y expulsión de Kovacic, pero no viendo el obvio penalti de Orban sobre Bale en la jugada que precede al penalti de Pepe. Dirigió el 0-3 del Barsa en el Bernabéu, con penalti y expulsión de Carvajal, y el 5-1 de la temporada pasada, con penalti a Varane sobre Suárez, pero sin ver la patada escalofriante de Suárez a la rodilla de Nacho.

Y ayer se podía predecir de antemano que pasarían cosas extrañas. Porque el pasado muchas veces nos muestra el futuro.

El penalti inicial por manos, a favor del Betis, no lo vio. Una mano absolutamente clamorosa, separada del cuerpo, y ocupando espacio. Pues tuvo que ser el árbitro de VAR quien le llamara a revisión en el monitor de campo, porque si no, no lo pita.

En los primeros 11 minutos, obvió dos entradas de Busquets, ambas de amarilla o más. Y posteriormente, en el minuto 17, no quiso tampoco sancionar una mano del propio Busquets cortando un contraataque. Tanto la mano, como cortar contraataques, se consideran por sí mismas condiciones para mostrar amarilla. Pero eso es con otros equipos.

Más obvio resultó cómo, con 2-1 en el marcador a favor del Betis, no quiso expulsar a Sergi Roberto por dura entrada a Aleñá, cuando el jugador culé ya contaba con amarilla. La propia entrada sobre Aleñá podía significar la roja directa, pero desde luego, con amarilla previa, en el minuto 40, Sergi Roberto debió afrontar el camino del vestuario. Como después dijo el técnico del Betis, Rubi, es incomprensible que siguiera disputando el partido.

Poco después, el FC Barcelona marca el gol del empate, en una jugada cuando menos discutible, en la que parece apreciarse un agarrón de Lenglet al brazo de Bartra, que impide que llegue a la disputa por el balón y, de esa forma, deja en bandeja una ocasión para Busquets, quien marca gol a placer. Ya ven, el empate lo marca un jugador que más que posiblemente debía haber sido ya expulsado a esas alturas. Y el árbitro no vio nada punible, por supuesto.

Ya después del descanso, el FC Barcelona marca el 2-3 en una jugada en la que Lenglet remata tras empujar por la espalda, con claridad, y con el brazo, al defensa bético. El árbitro tampoco lo ve.

Hemos visto muchos goles anulados a Sergio Ramos por ese mismo tipo de acción como para pensar que se debe dar validez a ese gol. No sólo eso, todos recordamos un extraordinario gol de Bale en el Nou Camp saltando limpiamente por encima de Jordi Alba, con empate en el marcador, que el árbitro, esta vez el ínclito Hernández Hernández, anula nadie sabe aún por qué. El propio FC Barcelona señala la falta de Lenglet en un tuit, ya que para resaltar la potencia de su central, enlaza una foto en la que se aprecia cómo el francés empuja al rival con el brazo por detrás, algo que no es reglamentario. Y es que el FC Barcelona sabe que ni el tuit, ni la victoria ganada con un gol en falta previa, va a tener repercusión en los medios.

El propio FC Barcelona señala la falta de Lenglet en un tuit, ya que para resaltar la potencia de su central, enlaza una foto en la que se aprecia cómo el francés empuja al rival con el brazo por detrás, algo que no es reglamentario.

Tanto un gol como el otro suben al marcador a pesar de la revisión del VAR (Del Cerro Grande, árbitro élite UEFA), porque como todo el mundo sabe, el VAR no corrige las dichosas jugadas grises. Lo difícil es saber qué es una jugada gris. La jugada del 2-3 no tiene nada de gris, desde nuestro punto de vista.

Pero no termina ahí el conjunto de despropósitos de Sánchez Martínez. El jugador del FC Barcelona, De Jong, en una disputa, saca el codo a pasear, e impacta con un rival. Pero De Jong en ese momento tiene ya amarilla, de forma que el murciano pita falta y no sanciona con la clara amarilla que suponía su expulsión.

No contento con eso, el árbitro muestra una amarilla a Nabil Fekir, que es clara. El árbitro persigue al jugador hasta que logra un mal gesto del mismo, que no debió hacer, desde luego. Lo que llama la atención es que en este caso sí supone la expulsión del jugador francés de origen argelino. Lo difícil que había resultado expulsar a un jugador culé, y lo fácil que le resultó a Sánchez Martínez expulsar a un jugador bético.

Es cierto que después expulsa a Lenglet, por doble amarilla, tras una patada por detrás, y no sanciona un claro penalti de Bartra a Messi por agarrón. Posiblemente la mala conciencia del colegiado le llevó a tomar ambas decisiones, con afán compensatorio.

Clasificación adulterada

Podemos decir que el FC Barcelona ayer fue beneficiado arbitralmente, y que no debió sumar los tres puntos, puesto que como hemos dicho, marca un gol con falta previa, pero además hasta cuatro jugadores suyos, y no uno, debieron ser expulsados: Busquets, Sergi Roberto, De Yong y Lenglet.

Adicionalmente, imaginen el problema que estas expulsiones supondrían para el FC Barcelona, que ayer presentó 14 jugadores del primer equipo, de cara a la siguiente jornada.

Y además, en esta Liga son ya varias las ocasiones en las que ocurre totalmente lo contrario con el Real Madrid: errores arbitrales que impiden al Real sumar más puntos.

Vamos a enumerar los errores en contra del Madrid:

  • Penalti de Albiol a Vinicius en las postrimerías del encuentro. El partido termina con empate a 1 en Villarreal.
  • Penaltis en Mallorca. Hay un primer penalti sobre Casemiro, quizá el más difícil de ver. Y hay un penalti clamoroso a Brahim que es imposible no ver con el VAR, e imposible pensar que es una jugada gris. Este partido termina con derrota del Real por 1 a 0.
  • Penalti de Feddal en el Barnabéu. Por más que algunos quieran pervertir la norma, esta jugada es muy clara. Feddal, jugador del Betis, golpea el balón con la mano totalmente estirada y separada del cuerpo, y sin estar tocando el suelo. Por tanto, mano clara salvo que ahora ya pueda haber 11 porteros por equipo. El árbitro, por cierto, era Sánchez Martínez. Nuevamente, es asombroso que el árbitro de VAR no quiera ver ese penalti y no llevara al murciano a comprobar su decisión frente al monitor de campo. El partido termina con empate a cero.
  • Los dos claros penaltis no señalados en el Nou Camp a favor del Real Madrid. Una entrada brusca grave de Lenglet a Varane (que incluso podría suponer más que amarilla), y posteriormente, un clamoroso agarrón sobre Varane, que por supuesto no ven ni Hernández Hernández, ni De Burgos en el VAR. Asombroso también. El partido termina en empate
  • El penalti sobre Rodrygo por empujón, en Valladolid. El defensa blanquivioleta empuja por detrás (hombro contra espalda) a Rodrygo. No tiene nada que ver con una carga hombro con hombro. Claro penalti que tampoco ve el VAR. En este caso, no hay pérdida de puntos, puesto que el Madrid gana 0 a 1.
  • Penalti en Pamplona sobre Modric, muy parecido al de Albiol sobre Vinicius. Modric llega antes al balón, y el defensor impacta la pierna de Modric. Nuevamente, se trata de un penalti que debería ser bastante claro para el VAR. Tampoco supone pérdida de puntos, puesto que el Real gana por 1-4, pero el resultado parcial era un incómodo 1-2 para el Madrid en ese momento

Si los árbitros hubieran señalado todos esos penaltis reseñados, y los hubiéramos convertido, el Real Madrid ahora mismo tendría una ventaja de 10 puntos más sobre el FC Barcelona. Siendo conservadores, hay que decir que no todos los penaltis que recibes, van a ser señalados. Eso sería el mundo ideal. Supongamos, que de esos 6 penaltis que han supuesto pérdida de puntos al Real Madrid, se hubieran señalado 4 de ellos. Y supongamos que de esos 4 penaltis señalados, hubiéramos convertido 3 (el ratio histórico de acierto en penaltis a nivel mundial está entre un 75 y un 80%).

Si los árbitros hubieran señalado todos esos penaltis reseñados, y los hubiéramos convertido, el Real Madrid ahora mismo tendría una ventaja de 10 puntos más sobre el FC Barcelona

Pues bien, elijan cualesquiera 3 penaltis de los 6 que nos supusieron pérdida de puntos. Esos 3 penaltis valdrían entre 5 y 6 puntos más de ventaja sobre el FC Barcelona (dependiendo de si al menos uno de los penaltis transformados fuera o no en el Nou Camp).

A esa ventaja adicional, deberíamos sumar la ayuda que vimos ayer en Heliópolis: esos al menos 2 puntos de más que ganó el FC Barcelona, siendo generosos. Podríamos observar también la rigurosa expulsión que sufrió el Granada en el Nou Camp, cuando el partido estaba cómodamente controlad