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Rodrygo y el Rubicón

Rodrygo y el Rubicón

Escrito por: Mario De Las Heras24 febrero, 2020
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A veces pienso en todos esos jóvenes del Madrid como en mis hijos. Hace ya media vida que pensaba que era casi un anciano por tener la misma edad que los jugadores más veteranos. Recuerdo que una vez, por los tiempos de la Séptima, le dije a un amigo: "¿Alguna vez has pensado que tienes la misma edad que Pedja Mijatovic?", y todos me miraron como si hubiéramos cruzado juntos un Rubicón sin darnos cuenta.

 Ahora ya debemos de andar mucho más allá de la Galia Cisalpina (no quiero ni mirarlo) y por eso, como veterano oficial, legionario madridista retirado curtido en mil partidos, cada vez que se meten con esos niños maravilla a los que yo casi podría acunar se me acaba la paciencia. Así soy ya de cascarrabias. Otra cosa es pensar que no les viene mal un poquito de Esparta por bosques de Segunda B, si es que Segunda B fueran esos bosques de Esparta.

 Hemos visto marcar un golazo apoteósico a Rodrygo en uno de esos campos y por ello han querido propasarse con él. No lo han podido soportar. No lo pueden soportar. Y lo han hecho. Nuestro joven talento se ha rebelado (porque el talento es, más que otra cosa, carácter) y le han aplicado esa ley de la calle, esa ley pequeña y mezquina que no curte, sino que daña. Nada se puede sacar bueno de un abuso territorial, propio de ciertas categorías inferiores. Y no lo digo por ser divisiones menores. Y tampoco hablo de la dureza de un juego más primario. Sí por la tergiversación miserable del hecho en los medios.

 Luka Modric se hizo jugador en unas ligas donde la yerba tenía socavones del impacto de las bombas que casi había que sortear. Un mundo de hombres con códigos y no un ambiente de barrios poco recomendables y conductas inapropiadas como hemos comprobado ya en ocasiones suficientes. A Vinícius llegaron a morderlo en la cabeza. ¿Cuál es la enseñanza de un mordisco en la cabeza si no da ni para una anécdota de jubilado por la barbarie que encierra?

 Que a Rodrygo un árbitro de Segunda B lo haya expulsado por doble amarilla motivada por una demostración de carácter es prueba de sobra para saber que ese no es su sitio. Un lugar vejatorio no es un lugar para nadie. Tampoco para una estrella en ciernes a la que se le pueda echar a perder el talento. Un lugar duro, rudo, difícil, desde luego que sí.

 Dadles de eso. Humildad, no chulerías bajas. Queremos hombres, legionarios y no futbolistas revenidos que nos avergüenzan, tipos toreados como Luis Suárez. Yo quiero ver niños convertirse en hombres como Lukita. Que los eduquen pero que no los toquen, que no los perviertan, que algunos ya empezamos a sentirnos mayores y a veces nos entran ganas, para otra cosa, de volver a cruzar el Rubicón.

 

Ha trabajado en Marca y colaborado en revistas como Jot Down o Leer, entre otras. Escribe columnas de actualidad en Frontera D. Sobre el Real Madrid ha publicado sus artículos en El Minuto 7, Madrid Sports, Meritocracia Blanca y ahora en La Galerna.

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