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Falta de clase institucional

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Falta de clase institucional

Escrito por: La Galerna15 mayo, 2020
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Buenos días. Sport trae hoy unas declaraciones exclusivas de Leo Messi en las que el astro argentino (manido sintagma que nos evita volver a escribir “Leo Messi”, ya se sabe que escribiendo en español es preferible la hipérbole a la repetición) desgrana la actualidad de su club a la luz del Coronavirus.

Hay mensajes de toda índole, pero sobre todo hay un pescozón a Quique Setién con el que Leo ni siquiera llega a calentarse los nudillos, ya que delega en otros (así, en indefinido) la obligación de propinarlo. Su Messísima se limita a indicar un fallo de los mandos intermedios como causa del mal desempeño del entrenador. Porque eso sí que lo deja clarísimo: que el desempeño del entrenador le resulta a Messi francamente mejorable.

Ahí lo tenéis: “Quizá Setién lo entendió mal o se lo explicaron mal, no podemos ganar la Champions jugando como antes del parón”. Hay magnanimidad en la puya, reconozcámoslo (la magnanimidad de Ralph Fiennes en La lista de Schindler, poco más o menos). Setién lo está haciendo de pena y así no vamos a ninguna parte, pero oye, que igual no lo hace a mala leche. A lo peor es que no ha entendido bien o se lo han explicado mal. Qué exactamente, os preguntaréis. Es obvio: cómo hay que jugar para ganar la Champions. Así, desde luego, no. Cómo jugaba el Barça antes del parón no, le viene a decir Leo Messi a Setién, pero no se lo dice a él directamente, sino que usa para ello a Sport. Es más: tampoco usa Sport para dar un mensaje directo al técnico, sino que el mensaje va dirigido a aquellos que le tienen que explicar las cosas a Setién, quienes quiera que sean. “A ver si se lo explicáis bien”. Messi está para cosas más importantes que para decirle al entrenador como hay que jugar. Para eso hay mandos intermedios (por ejemplo, Bartomeu) que deberían cumplir su función. Messi es un presidente, pero a la manera americana, un presidente honorario. No se enfanga en las menudencias del día a día, de suerte que manda sobre el entrenador, por supuesto, pero no ejerce sobre él una autoridad de las que te mancha las manos, sino que filtra sobre él mensajes que se espera empapen las zonas del organigrama que hay en medio, de suerte que esos cargos intermedios deberían ser capaces de leer entre líneas y explicar a Setién cómo hay que jugar para ganar el máximo entorchado continental, que es una cosa que tiene poco mérito porque para eso lo gana muchas veces el Madrid, pero al propio tiempo —no se sabe por qué— es lo que realmente hace ilusión al rosarino. Caprichos de estrella.

No se ensaña Leo con Setién. Hay condescendencia en sus palabras. Setién no lo hace bien, pero es culpa tal vez de los que están entre Messi y Setién, de Bartomeu en particular, que no le explica las cosas apropiadamente al entrenador. Messi es comprensivo con Setién a la manera en que lo era Sánchez Arminio con aquellos árbitros que por una falla del sistema de repente, un día, beneficiaban al Madrid. La arminización de Messi.

—No sé qué le pasará a Setién —le ha faltado decir al fenómeno—. Igual tiene algún problema familiar o algo. Voy a asegurarme de que Josep María le cuenta de una vez cómo quiero yo que juegue el equipo. No me gusta tener que agacharme, pero a veces no hay más remedio.

El resto de medios vienen mayormente con el fichaje de un madridista como Carlos Sainz Jr. por Ferrari, algo que nos congratula y por lo que felicitamos entusiásticamente al piloto.

Si os fijáis bien en diversas esquinas y faldoncillos, estas primeras planas recogen también las palabras del artículo del trencilla inglés Mark Clattenburg, de las cuales la prensa patria ha decidido extraer solo lo que le conviene, es decir, el reconocimiento de que el gol de Sergio Ramos en la Final de Champions de 2016 fue en fuera de juego. Como explica Jesús Bengoechea en este artículo, no dice en cambio nada sobre el tácito reconocimiento de una ley de compensación en el dudoso penalti señalado a Pepe, ni de los dos penaltis que sufre Ramos en el desarrollo del partido, uno en la propia jugada del gol, otro en un momento diferente del choque, ambos por sendos agarrones. Pero nada de esto importa ni cuenta. Solo importa y cuenta tratar de arrojar sombra retrospectiva sobre el triunfo del Madrid, y hay quien se hace eco, por supuesto, entre ellos la propia cuenta oficial de Twitter del Atlético de Madrid. Sí, habéis leído bien. No las redes sociales del Frente Atlético, sino la cuenta oficial de Twitter del club colchonero. Nos preguntamos sinceramente si existe un modo mas claro de rubricar públicamente la falta de clase institucional de una entidad.

Pasad un buen día si podéis.