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A Celebration (del Real Madrid)

A Celebration (del Real Madrid)

Escrito por: Patricio Cuadra22 julio, 2020
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A Celebration es una canción poco conocida del grupo irlandés U2 y publicada en 1982 como puente entre los álbumes October y War. La canción es seca, dura, más cercana casi al punk que al rock que U2 estilaba en aquella época. La batería marca el ritmo a la vez que Bono, el cantante, grita “shake, shake” (sacude, en español). Mientras, 38 años después, tras pasar un confinamiento de meses y partiendo dos puntos por detrás de su rival, el Madrid celebra su 34º título de Liga. Ha sido un Madrid poco “bonito” (sobre lo que es jugar bonito o no, me remito al artículo que escribí en La Galerna el 29 enero de este año) pero tremendamente efectivo.

Un Madrid que apenas ha encajado goles y que, cual herrero en su forja, ha ido creando un estilo, el idóneo para adelantar a su predecesor y sacarle un buen trecho al cruzar la línea de meta. El Madrid, a golpe de batería y tirando del punk, se ha liberado en parte del estigma que le perseguía acerca de las pocas ligas que gana últimamente. Hasta el hombre más frío, Benzema, se ha contagiado de los acordes de la percusión de Larry Mullen Jr. y ha dinamitado ese mantra de “es que no es un 9”. El hombre de la mano vendada, el Manco de Lyon ha puesto la guinda de la columna vertebral formada por Courtois, Ramos, Casemiro y él mismo, haciendo lo que tantas veces se le pidió: marcar goles.

Shake, shake” grita Bono. Y Zidane agita las baquetas sobre una plantilla que se decía vieja (no veterana o experta, vieja) en la que no valía nadie y todos sus miembros estaban en la llamada “rampa de salida”. Gordos, lentos, acomodados… Zidane los cogió a todos el año pasado, los sacudió y los convenció de que EL OBJETIVO era la Liga. Esta Liga. Como fuera. Y así Modric ha vuelto a ser él, Ramos ha liderado al equipo, Courtois cerró el debate de la titularidad y todos los demás, uno por uno, se convirtieron en un martillo para los rivales. Dejamos la orfebrería por el sudor y el físico, pero como un artista sigue siendo un artista, entre tanto trabajo en la fragua algún detalle de belleza nos permitimos, que para eso somos el Real Madrid.

Y el equipo se liberó, y acabó agitando a su líder hacia el cielo de Madrid en la noche del pasado jueves. Porque por encima de individualidades ha primado el grupo, y el capitán del barco ha sido el más obcecado en que la Liga se tenía que ganar. Esta ha sido la Liga de Zidane sí o sí, por encima de Ramos, de Benzema o de cualquier jugador. Una Liga coral, en la que, menos dos jugadores de la plantilla, todos han marcado tantos. El dato es demoledor sobre la fe del grupo y acerca de la influencia de su líder y su capacidad para marcar un objetivo y hacer remar a todos en la misma dirección. Sacúdete madridista, baila, celebra esta Liga.

Pero guarda fuerzas, porque en agosto hay una montaña enorme que escalar, aunque nadie nos puede quitar la ilusión de que esa montaña acabe siendo el Monte de la Alegría. Estemos confiantes, que diría aquel.

 

Fotografías Getty Images.

 

Patricio Cuadra
Letrado y aprendiz de escritor y @cuadrablanco en las redes sociales. Sarcástico, curioso, paladín de la oratoria, la ortografía y la gramática. Deportista, amante del café y de un buen gintonic. Siempre del lado de la defensa de la justicia social. blog: patriciocuadrablanco.blogspot.com