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Real Madrid Femenino, a punto de hacerse realidad

Real Madrid Femenino, a punto de hacerse realidad

Escrito por: F. Alcalá-Zamora5 junio, 2020
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El Real Madrid Femenino ¿Qué podemos esperar del equipo?

Fue en junio del año pasado, durante la disputa de la Copa del Mundo femenina de Francia, cuando de improviso saltó la noticia que muchos esperaban. El Real Madrid contaría con una sección femenina tras la absorción del madrileño CD Tacón. El momento no pudo ser más propicio, dada la creciente atracción ejercida por el futfem en muchos aficionados que siguieron, quizás por primera vez, la cita mundialista en el país vecino.

Desde ese momento, ni los aficionados blancos ni la dirección podrían volver a ser avasallados sobre cuándo daría el salto el club a la competición femenina. Los interrogantes, en adelante, pasarían al terreno del cómo se llevaría a cabo; la crítica, al menos, tendría que empezar a centrarse en el detalle, en la gestión del día a día. A fin de cuentas, esto es el Real Madrid. No por despejar la ‘x’ inicial baja la marea.

Una vez dada por finalizada la temporada de transición del CD Tacón, y menos de un mes del nacimiento oficial del Real Madrid Femenino el 1 de julio, ¿en qué situación se encuentra el proyecto? ¿Qué podemos extrapolar de lo visto hasta ahora? Y, por encima de todo, ¿qué esperar de la primera temporada del club más grande del planeta en un terreno que hasta ahora le era desconocido?

El aterrizaje del gigante

La llegada del Real Madrid al fútbol femenino estaba llamada a levantar polvareda. De la misma forma en que los rovers de la NASA toman contacto con la superficie marciana para dejar su huella sobre el planeta rojo, la aparición de las Blancas debería entenderse en su propia singularidad, que es la del club en su conjunto.

Las jugadoras del recién ascendido CD Tacón, debutante en la Primera Iberdrola, pasaron de la noche a la mañana de vislumbrar una temporada con la permanencia como objetivo a eliminar por obligación la palabra descenso de su vocabulario. Para ello, a la jovencísima plantilla se le suministró una tanda de refuerzos de características contrapuestas. Futbolistas en el cénit de su carrera, con amplia experiencia internacional y capacidad de liderazgo.

Aunque la hoja de ruta fue la correcta, la revolución total -en cuanto a jugadoras y, sobre todo, en lo relativo a objetivos- estuvo marcada por plazos muy reducidos que desembocaron en lo que sería la tónica de la temporada: un proyecto en transición. Tanto para lo bueno —gratas sorpresas y mejora exponencial en el tiempo— como para lo malo —imprevisibilidad, descoordinación general.

Debutar en liga visitando al FC Barcelona no ayudó. Las costuras saltaron aquí y allá, empezando por la misma camiseta. Y es que las jugadoras del Tacón, enfundadas en la aburrida equipación genérica que lucirían durante la temporada, arrastraron consigo por primera vez el peso de la institución en forma de dorsales. La utilización de la serigrafía oficial del Real Madrid probablemente fue la gasolina que necesitaba el vigente campeón de Liga para marcar territorio y vapulear (9-1) a las recién llegadas.

Los dorsales dorados no volvieron a saltar al césped y, visto en retrospectiva, quizás fue la decisión correcta. Tras el estallido inicial, la plantilla podría centrarse en el futuro inmediato: construir la red neuronal necesaria para conectar a las jugadoras sobre el césped. El proceso es lento pero, al igual que en el cerebro, la naturaleza sabe marcar el camino: la práctica y la repetición terminan por desbrozar el terreno hasta construir verdaderas autovías de comunicación.

Así, y hasta que el coronavirus interrumpió el aprendizaje, los 21 partidos disputados confirmaron la dificultad de la tarea al mismo tiempo que permitieron ir apreciando que los chispazos eléctricos empezaban a construir un lenguaje común. El balance final de resultados (6 victorias, 5 empates y 10 derrotas) admite interpretaciones benévolas (equipo recién ascendido, plantilla nueva) pero también de signo opuesto (calidad no exprimida, vaivenes tácticos).

El mismo análisis se hace extensivo al técnico, David Aznar, conocedor desde un primer momento de la complejidad de la tarea asignada. Él fue el responsable de ensamblar un puzle de piezas diversas y es evidente que la simbiosis no terminó de funcionar. ¿Hasta qué punto tuvo en su mano extraer un rendimiento superior? Es una pregunta legítima pero entra en el terreno de la especulación y subjetividad de quien la responda. Su continuidad en el banquillo, pues, ha sido motivo de especulación y la incógnita permanecerá hasta el día en el que el club comience a anunciar novedades. En cualquier caso, es justo reconocerle la ya apuntada línea ascendente que comenzaba a vislumbrarse cada vez con mayor claridad. Su papel en el ascenso del CD Tacón, además, es parte fundamental en esta historia.

En lo que respecta a nombres propios, el galardón a la jugadora blanca de la temporada pertenece a Sofia Jakobsson. La sueca, convertida en principal referencia en ataque para el equipo (máxima goleadora con siete dianas), decidió ir un paso más allá demostrando a su vez un compromiso asombroso en tareas defensivas.

Repasando muy a vuelapluma, ninguna guardameta pudo consolidarse bajo palos; Ainoa Campo y Babett Peter demostraron, por el contrario, su fiabilidad en la zaga desde el primer momento; Kosovare Asllani, Chioma Ubogagu y Jessica Martínez se desempeñaron de manera notable aunque irregular de cara a gol; y Lorena Navarro, a sus 19 años, tuvo el descaro suficiente para encumbrarse como la revelación del equipo.

 

El momento de la verdad

Tras acabar la temporada en una cómoda décima posición, el club afronta un mercado de verano clave que vendrá a definir las coordenadas para el próximo curso. Tratándose del Real Madrid, a nadie puede sorprender que la lista de supuestos fichajes sea ya innumerable. Para aquellos que comienzan a seguir ahora el fútbol femenino, cabe apuntarse el tremendo dinamismo del mercado. Los contratos cortos de un año son más norma que excepción, los clubes no dudan en anunciar la partida de jugadoras por decenas (en lo que va de mes tanto Levante como Valencia han hecho lo propio) y los movimientos son variopintos e inesperados.

Hasta el momento, el retrato robot de las futbolistas vinculadas con el Madrid responde a un perfil coherente: joven, nacionalidad española y ya asentada tanto en la Primera Iberdrola como en las diferentes categorías de la Selección. Maite Oroz y Damaris Egurrola (Athletic Club), Tere Abelleira (Deportivo), Eva Navarro (Levante) o Nahikari García (Real Sociedad)