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Ramos y la noche de las almorranas vivientes

Ramos y la noche de las almorranas vivientes

Escrito por: Mario De Las Heras16 noviembre, 2020
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Ni la carrera ni el presente del mito de Camas han podido frenar al odio disfrazado

Qué no vamos a esperar en el país de Caín y Abel. El país cuyo gobierno promueve una ley para eliminar la vehicularidad de su propio idioma. Si Sergio Ramos se llamara Serge Ramis no le pasaría esto. En Francia, por no ir muy lejos, a Serge Ramis, leyenda de Francia y del Real Madrid, le estarían aplaudiendo después de fallar dos penaltis. En España, en cambio, se mofan con saña de Sergio Ramos, leyenda de España y del Real Madrid, después de fallar dos penaltis. ¡Tras marcar VEINTICINCO SEGUIDOS!

Es esa la Españita cicatera y envidiosa. La Españita antimadridista, siempre a punto para el palo y revenida para el aplauso. La Españita del meme. A mí los memes me hacen gracia, por lo general. Son demostraciones casi siempre exquisitas del ingenio español porque son inocentes y profundas al mismo tiempo; la realidad diseccionada y caricaturizada con motivo lúdico y procaz, pero sin intención ni señalamiento. Otra cosa es tratar de disfrazar de meme, de ingenio español, la simple inquina, el odio retenido, el resentimiento o el rencor.

No hay motivos para hacer un meme porque Sergio Ramos falle dos penaltis. Sí una noticia, por supuesto. Que Sergio Ramos falle dos penaltis es noticia, no meme

No hay motivos para hacer un meme porque Sergio Ramos falle dos penaltis. Sí una noticia, por supuesto. Que Sergio Ramos falle dos penaltis es noticia, no meme. El meme porque Sergio Ramos falle dos penaltis no es meme sino el reproducido escozor que devuelve el hecho noticioso debido a la impresionante carrera (que continúa) llena de éxitos del capitán blanco. Cuántas almorranas dormidas hemos visto despertar. Todo esto ha sido como una película de terror escatológico. El despertar de las almorranas. ¿No se imaginan a todas esas almorranas zombis antimadridistas salir de sus tumbas rectales como en el Thriller de Michael Jackson?

Yo ayer y antes de ayer las vi. Hoy todavía quedan algunas. Almorranas de todos los colores abandonando sus oscuros perineos y avanzando mecánicamente, con los ojos salidos y el talento maltrecho, más bien muerto, y con la gracia putrefacta: “It’s close to miiiidnight, and something evil’s lurking in the daaark…”. No paraban de salir de sus orificios. Por todas partes. Incluidas las de los periodistas de parte y los equidistantes, que son más de parte que ninguno. Son estos aquellos que primero defendieron a Ramos e inmediatamente después le criticaron. Lo último que queda es la crítica mientras la falsa defensa se olvida.

Sergio Ramos

“Hombre, vamos a ver, que no es para tanto, pero es que…”. Ese “pero es que...” es la almorrana saliendo a la luz con micrófono para que le oigan todas las almorranas ocultas. Y vaya si salieron. Todo muy desagradable. Una almorrana no puede ser graciosa nada más que en el lóbrego mundo de las almorranas. Una almorrana fuera de su sitio es una cosa horrible. Imagínense cientos y cientos. En Facebook, en Twitter, en Whatsapp, en los periódicos. Como para salir corriendo.

La noche de las almorranas vivientes. La invasión de las ultraalmorranas. Almorranas con micrófono, almorranas con teléfono, almorranas contando chistes, almorranas de cachondeo a cuenta de un deportista mítico. ¡El apocalipsis almorranil! Menos mal que parece que ya ha amainado la lluvia de almorranas, como cuando caían del cielo las ranas en Magnolia. Parece que se han ido volviendo a sus cubiles, como vampiros cruzando los brazos sobre el pecho para descansar en su tumba.

Pero en cualquier momento pueden regresar. Están ahí. Ya lo saben. Esa almorrana zombi y enrojecida se va a volver a dormir sin razones para vivir, pero siempre puede despertarse porque ni siquiera Sergio Ramos, ni mucho menos, es perfecto.

 

Fotografías Getty Images.