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Querer a Marcelo

Querer a Marcelo

Escrito por: Paula Pineda8 febrero, 2020
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Yo quiero mucho a Marcelo. Estas líneas van a terminar tal y como empiezan. Es inevitable no hacerlo. Llegó siendo un niño. Tenía dieciocho años, pelusilla en la cara a modo de barba y ningún rizo en la cabeza. En sus ojos, la ilusión del que pone los pies en Europa desde Brasil aterrizando en el club más grande que ha parido el fútbol. Ni él ni nosotros podíamos imaginar todo lo que vino después. Se adueñó de la banda izquierda, la convirtió en su casa, hacía lo que quería en ella y, con un atrevimiento impropio de un defensa, se iba hacia arriba sin ningún tipo de pudor, tumbando rivales con regates de las calles de Brasil y hasta marcaba goles. Lo mismo que sigue haciendo ahora, más de una década después, pero con la barba ya cerrada, la cabeza llena de rizos y la mirada triste de quien sabe que no lo está haciendo bien. Porque él lo sabe.

Ha llegado el momento de que Marcelo se eche a un lado y deje paso a los que están mejor que él. En este caso, Ferland Mendy. El francés no tiene su desparpajo en ataque, pero el brasileño no tiene su solidez defensiva. Marcelo se toma el fútbol como la vida, con alegría, con desenfado y, en esa orgía de sensaciones, los madridistas sufrimos amagos de infarto al comprobar que Marcelo no vuelve, que Marcelo no sigue al contrario, que Marcelo no hace la cobertura. Es una fiesta en el campo del rival, pero un despropósito en el campo del Real Madrid. No se puede consentir más.

Desde el día de su debut, allá por el año 2007, Marcelo se ha ido forjando como madridista. No tengo ninguna duda de que es uno de los nuestros, de que ama el escudo, de que siente la camiseta, de que respeta la institución y conoce su historia. Lloró el día de la Décima. Que se levante el madridista que no lo hizo. Y lloró precisamente por eso, por su madridismo. Veo a sus hijos, un día cualquiera de nuestra cotidiana vida, ataviados con la camiseta del Madrid estando de vacaciones o en su casa. Como todos los hijos del madridismo.

En la final de Kiev, justo al pisar el césped, la cabeza y el corazón de Marcelo latieron al unísono para decirse a sí mismo lo que todo jugador del Real Madrid debería llevar a cabo: "Si tengo que morir aquí esta noche, moriré". Él sabe dónde está, la responsabilidad que tiene, los millones de personas que posan sus ojos en él cada vez que la pelota cae en sus pies. Quiere morir en el campo, pero ya sólo deambula como un zombi. En Kiev, como en Lisboa, Marcelo lloró. Sabe que en el Madrid no hay mañana, que el ayer ya pasó, que sólo importa el hoy. Y hoy Marcelo no está para grandes batallas.

Trece años. Crecemos y nos hacemos viejos con los jugadores de nuestro equipo. Son trece años viéndolo prácticamente a diario. Terminas considerándolo de tu familia y a la familia, por norma general, se la quiere. Y yo quiero mucho a Marcelo porque, aunque su sangre no fuera madridista desde el momento en que llegó al mundo, sé que lo va a ser durante el resto de su vida. Trece años y ningún cuento chino en verano. Yo a eso lo llamo respeto. Alguna declaración tonta en caliente, seguramente producto de la frustración. Está perdonado. Le toca aceptar otro rol, el de esperar en el banquillo y salir a revolucionar un partido con su fútbol alocado.

Después de trece años, todo llega. Sé que lo voy a querer siempre. Me he ido haciendo mayor viéndolo jugar al fútbol. Mi vida ha ido cambiando al mismo tiempo que él cumplía años y temporadas. Me ha emocionado, me ha enfadado, me ha sorprendido, pero lo que voy a recordar siempre son sus lágrimas de felicidad porque en ese momento eran también las mías y es imposible olvidar a quien llora contigo por el mismo motivo: el Real Madrid.

 

16 comentarios en: Querer a Marcelo

  1. Yo también QUIERO A MARCELO, Ha sido un grande y lo seguirá siendo porque su corazón rezuma madridismo
    Pero siento pena, al igual que estoy seguro que la siente el, al sentir que el tiempo pasa y ello lleva consigo el no poder dar al club de sus amores la fuerza para poder seguir dándole lo que durante tantos años le ha dado.
    Yo tambien te quiero Marcelo y ese cariño espero seguir entregándotelo sino cuando como ahora lo hago , al verte en el terreno de juego porque lo hagas bien, o menos buen, siempre estás dispuesto a morir por el Real Madrid, en otras instancias del club.
    Me encantaría que formaras parte del stand técnico para que inculcaras ese virus de madridismo que llevas en la sangre a esos niños que como tú en su día sueñan con ser lo que tú has sido para nuestro club
    Te mereces todo Marcelo
    Un saludo