Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Portanálisis
Profecías autocumplidas

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Profecías autocumplidas

Escrito por: La Galerna14 diciembre, 2015
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Buenos días. Tenemos en el almacén hazañas pretéritas del Real Madrid para garantizar contenidos de esta publicación para la presente e innumerables temporadas más. No necesitamos a los componentes de la actual plantilla para intentar compartir con vosotros lo mejor que hay en este mundo: la gloria de ser madridistas.

Nosotros conocemos en qué consiste esa gloria. No sabemos si dichos componentes (hablando de manera general, lo cual acarrerará como es lógico un cierto grado de injusticia) tienen una idea similar a la nuestra. Es dudoso. Es más que dudoso, como dudoso es también ya si el cuerpo técnico está en disposición de hacerles entender lo que en realidad es lo único que deben entender, porque si lo entendieran resultaría que todo lo demás, toda la respetabilísima parafernalia de urdimbres tácticas, se convertiría en un necesario pero secundario complemento. Hablamos de entender la posibilidad de pasar a engrosar la leyenda deportiva más grande de todos los tiempos. Si estos señores son capaces de ver pasar esa opción por la puerta sin salir en pos de ella como locos, enajenados de apetito de inmortalidad, es que definitivamente no se merecen nuestros desvelos.

Hay otras cosas, en cambio, que sí se merecen: se merecen las sospechas de cama, por más que nosotros aquí nos sigamos negando a aceptar una hipótesis tan repugnante; se merecen (sea o no ajustada, y siempre y cuando no apareje insulto ni violencia) toda la simpleza del análisis a bote pronto del hincha irreflexivo y pedestre (los millones y los cojones, el mito de los intocables que se la tocan, el maldito meme); se merecen un mundo como el que hoy amanece en nuestras ventanas, un mundo donde Relaño parece tener razón, un mundo donde todo el lugar común en su contra (en contra de ellos) cobra la consistencia de un tesis doctoral, fruto de la aplicación intachable del método científico más riguroso; se merecen que les demos la espalda con un mohín de incomodidad casi imperceptible.

Se lo merecen.

Quienes no se merecen un mundo en el que Relaño parece estar peligrosamente cerca de tener razón (aunque la veracidad de esta hipótesis sea similar a la que atesora la de la Liga "peligrosamente preparada" para el Madrid) somos nosotros. Eso es lo único doloroso del asunto.

Pero duele mucho.

as.750 (16)

marca.750 (21)Ahí lo tenéis. Casi Navidad y vamos a inaugurar un nuevo año con la hipótesis de que estamos de nuevo ante una Liga de dos, pero sin el Madrid. Lo sugiere la portada de Marca, lo enfatiza justo antes del punto final la torticera (como siempre) reflexión de Relaño. Es solo uno de los innumerables orcos que amenazan en esta pesadilla con desmembrarnos a dentelladas.

Otros orcos se llaman declaraciones post-partido. Ramos que intenta defender a Arbeloa del inusitado ataque verbal de Piqué y termina confesando su admiración por el catalán y añadiendo otro chascarrillo demencial a este sainete. Esa defensa pusilánime y contraproducente hacia quien debería ser el capitán parece dar la razón también -ay, también- a quienes afirman que él, Ramos, no debería serlo. Así, no es que haya que lamentar solo el hecho en sí de que Arbeloa no sea capitán, sino también el de que no sustituya a quien en buena lógica debería ser sustituido. El del error de haber renovado a Ramos es otro de los argumentos que no pasarían el corte de un análisis sosegado y con matices pero ahora, merced a todo este sindiós y para alegría de los unamunianos buitres voraces de ceño torvo, parece pasarlo también. Estos chicos están logrando que mucha basura argumental adquiera un marchamo de respetabilidad exógena que ni la propia basura esperaba. Estos chicos son, hoy por hoy, el mejor balón de oxígeno para toda (y hay mucha) la indigencia mental de este país. Ni es toda la que está ni está toda la que es, pero existen vasos comunicantes innegables entre esa indigencia y el antimadridismo.

Podríamos poner varios ejemplos. Ramos se está convirtiendo en la mejor profecía autocumplida (lo de "auto" va por él) según la cual fue un error renovarle, de igual modo que Cristiano se está convirtiendo en su propia profecía autocumplida: la del aburguesamiento, la del egocentrismo, la del desinterés. Bale empieza a parecerse a la hernia que no tiene y que, si sigue con esa cara de no enterarse de nada y ese moño, terminará por tener, porque aquí ya casi no nos quedan enanos por crecer.

A nosotros, a día de hoy, no nos queda el menor atisbo de ganas de defender a estos ni a otros jugadores de la plantilla de las etiquetas que les ponen. ¿Qué defensa esperan por nuestra parte cuando no se defienden ellos? La crueldad del trato que nos dan (un tuitero con cierta chispa decía ayer que lo suyo con el Madrid era un "amor no correspondido") alcanza extremos humillantes: ¿de verdad tienen que obligarnos a la utilización del tono de un manual de autoayuda -otra vez "auto" va por ellos- para advertirles que no podemos ayudar a quien no se ayuda? No hablamos por La Galerna. Hablamos por todo el madridismo que quiere ayudar (el que no quiere hace tiempo que está más allá de estas cuitas y también se siente a día de hoy reforzado).

Forjamos La Galerna hace unos meses para hablar del Madrid pero, sobre todo, para pasarlo bien. No tenemos la menor intención de regodearnos en lo que según muchos indicios va a ser un viacrucis. Estamos en una cuaresma disfrazada de adviento. Que no cuenten con nosotros (y no es una amenaza, porque quiénes somos nosotros para amenazar, sino una simple declaración de intenciones) para ejercer de cronistas de un declive obstinado en brindar presentabilidad a los impresentables y/o cenizos que llevan toda su vida pronosticándolo.

Como no tenemos la menor intención ni de sufrir ni de hacer sufrir a nuestros lectores, estamos considerando seriamente la opción de abandonar la sección de crónicas. Mejor: no la abandonaremos, sino que utilizaremos el vacuo pretexto de las efemérides para deleitarnos en el aroma persistente de nuestros mitos. Hoy, de momento, leeréis la crónica de Mario de las Heras. Ya veremos si leéis (aquí) la del próximo partido.

Haremos, aunque sea a toro pasado y cuando se cumpla el aniversario de cada una de ellas, las crónicas de Puskas, Di Stéfano, Butragueño, Mijatovic, Zamora, Gento, Juanito, Raúl, Quincoces, Stielike, Gordillo, Zidane, Roberto Carlos, Hugo Sánchez, Redondo y Amancio. Contaremos, simplemente, aquello que valga la pena contar. Insistimos: hay tanto pasado y (si Dios quiere) futuro que no necesitamos el presente para nada.

¡Hala Madrid!