Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
Preocupados pero sin dramatismos.

Preocupados pero sin dramatismos.

Escrito por: Pepe Kollins17 febrero, 2020
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Fue un partido extraño. El Celta apenas generó peligro. Los dos tantos y un remate a bocajarro al término del primer periodo. No hubo más tiros entre los tres palos para los gallegos. Eso bastó para que el segundo equipo menos goleador de la Liga le marcara dos goles al equipo menos goleado. No completaron un mal partido los tres jugadores que generaban dudas desde que se hiciera publica la alineación. Hazard, que hizo un partido de menos a más, y que evidenció que esta vez sí que llega en buena forma. Le faltaban minutos y conforme los cumplió fue apareciendo su mejor versión. Marcelo y Bale, que todavía no le han cogido el pulso a la temporada, no estuvieron mal. El brasileño incluso dio una asistencia, pero se espera muchísimo más de dos jugadores de ese nivel.

En cambio, no rindieron los que sí están cumpliendo esta temporada. Casemiro y Valverde un tanto apagados. Varane desconcentrado y Benzema que no termina de volver del todo tras su lesión.  Y mención aparte merece Sergio Ramos, ajeno a altibajos de forma, simplemente condicionado, como siempre, por su activación, que se traduce en la del mejor central del mundo en partidos trascendentales y se vuelve difusa o primaveral en encuentros de aparente poca exigencia, en los que igual se relaja que sube al ataque con la efervescencia de un adolescente. A estas horas, todavía no sabemos que es lo que pretendía en el segundo gol de los vigueses, saliendo de posición y flotando en la frontal del área a un jugador como Denis Suárez.

Y pese a todo el Real Madrid no estuvo mal. Fue compacto, de ahí las pocas ocasiones del Celta. Movió bien el balón, que discurrió fluido. Y remató hasta quince veces a puerta. Si bien es cierto que con escaso peligro, solo cuatro remates. Demasiado centro lateral y demasiadas pocas referencias para rematarlos. Es decir, la abrumadora superioridad sobre el rival solo les permitió sumar un remate más que ellos entre los tres palos.

La pérdida de dos puntos de ventaja frente al Barça es más dolorosa por lo inesperado y por la expectativa frustrada que por la gravedad de la situación. Esos tres puntos no eran solo un colchón que daba cierta confianza, sino también una esperanza para, llegado el clásico, dar la estocada definitiva. De haber ganado con esa diferencia, siete puntos (seis más el gol average) se antojaba demasiada distancia para este Barcelona. Una posición que se esfumó faltando cinco minutos. No hay indicios que deban llevar al pesimismo, pero sí a la preocupación, o cuando menos, a estar alerta.

El equipo sigue teniendo una buena base. Hay un diez titular muy definido, que podría ser un once, si añadimos a uno de entre Modric e Isco. Parece claro que cuando dos o tres de esos diez u once no están en el terreno de juego el equipo lo resiente. Lo vimos contra la Real Sociedad y ayer contra el Celta. Pero a poco que Hazard coja la forma y Benzema vuelva a ser el de antes de su lesión, el equipo volverá a coger velocidad de crucero. Muchos aficionados afean a Zidane que haga cambios pero el técnico parece convencido de que necesita activar a ciertos jugadores.

Curiosamente se sostiene que luchamos frente al peor Barcelona de la década, con el colchón de siempre, de acuerdo, pero al límite, con tan solo 16 jugadores y sudando para sacar adelante cada partido. Pero es que la apuesta de Zidane pasa por activar a un grupo de 7 u 8 futbolistas aparte de los “diez” titulares. De lo contrario, llegaríamos al tramo final en la misma situación de debilidad que apreciamos en el equipo azulgrana.

Conviene ser conscientes de que este es un equipo en formación, que ha crecido una barbaridad teniendo en cuenta de la situación de la que venía el curso pasado y que posiblemente alcanzará su cenit en una o dos temporadas. Pero mientras, hay que tratar de apurar los recursos que se tiene.

Ni hay que tirar la toalla ni presumir que esto va ser tan fácil como pudimos llegar a pensar.