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Predicar en el desierto

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Predicar en el desierto

Escrito por: La Galerna14 diciembre, 2017
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Buenos días. Me reconocerán ustedes, amigos galernautas, que no hay nada más divertido urbi et orbe que ser madridista. Probablemente se preguntarán ahora quién es este que invoca el jolgorio blanco después del tormento en el desierto -bravo por el ingenioso titular, Marca- que padeció el Real Madrid ayer tarde en Abu Dabhi, lugar de veraneo del libertador de pobles, Pep Guardiola, y en cuyas proximidades cataríes cortó el césped con fervor el jardinero Hernández.

A pesar del final feliz, Bale mediante, lo de ayer resultó tan irritante como hacer la croqueta sobre las dunas del desierto del Sahara a 40 grados a la sombra. Sin embargo, resultó delicioso. El horario del encuentro, cortesía de la FIFA, obligó al currito español a refugiarse en torno al inodoro de la oficina para ver el partido a ráfagas y en la clandestinidad.

Pero las noticias vuelan. Sobre todo si son malas para el Madrid. Y así, en la oficina de quien suscribe esta mañana el portanálisis galernario, hubo ayer un momento en el que el antimadridisimo colchonero y culé se las prometía realmente muy felices.

Primero disfrutaron con el gol injustamente anulado a Casemiro. Disfrutaron tanto que por un momento estuvieron de cambiar el VAR por el BAR y bajar todos a celebrarlo con bebidas espirituosas. Se cortaron. Volvieron a amagar con bajar de nuevo y pedir cava, cuando Romarinho -sí, Romarinho- adelantó a Al Jazira, “un equipo de empresa juas, juas” como se mofaba un jefe mío en el descanso.

Cuando al inicio del segundo tiempo los árabes volvieron a marcar ya no fue necesario esconderse en el wáter para ver el partido. La algarabía antimadridista celebraba ya con alboroto sin saber que una vez más su gozo acabaría en un pozo.

Hoy parece delicada poesía que Benzema estrellara tres balones en el palo o malograra un sinfín de oportunidades. Uno piensa ya que lo hace adrede para estremecer de efímero júbilo los corazones de nuestros enemigos. Uno aún se sorprende de que el antimadridismo se empeñe en acudir a Neptuno y Canaletas antes de que concluyan los 90 minutos.

Salió Bale y resolvió el asunto. Con dos ratitos ha liquidado Copa y Mundialito pero la Ouija se sorprende con que el Expreso de Cardiff marcara su golito. ¡Gol de Bale!, dicen. Si fuera penalti de Mascherano entenderíamos mejor la sorpresa. Estamos hablando de Bale.

Ha marcado 56 con la camiseta blanca. Unos cuantos más que Alcácer.

En Matrix no se han enterado de que se está jugando un mundialito tal y como demuestran los breves de sus portadas. Tampoco se han enterado de que Cristiano ya es el máximo goleador histórico del torneo. Tampoco se enteraron en su día de la marcha de Neymar. Tampoco parece especialmente enterado o prolijo en titulares Andrés Iniesta vestido de Teletubbie en Mundo Deportivo. El que sí se ha enterado de dónde está la panoja es Mascherano que prefiere una morterada en la prestigiosa Liga china antes que jugar por y para el mejor jugador de todos los tiempos y todas las eras. Será por eso que le llaman Jefecito.

Todo correcto. Nosotros preferimos reinar el mundo.