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Pirri y la primera conjura del Bernabéu

Pirri y la primera conjura del Bernabéu

Escrito por: Salva Martín21 septiembre, 2023
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Hay retornos que despiertan nostalgia. Y eso ha sucedido con la vuelta de Sergio Ramos, aunque no haya sido a Chamartín. La trayectoria del sevillano como jugador blanco, por su talento y corazón, terminó por recordar a uno de los mitos con mayúsculas del madridismo: José Martínez, Pirri. Ambos llegaron al Bernabéu con 19 años, los dos procedentes de un club andaluz (Sevilla y Granada) y tanto uno como otro protagonizaron una gesta europea que, en el caso del ceutí, merece la pena recordar. No en vano, fue el protagonista indiscutible de la primera gran remontada europea del Real Madrid.

Corría la temporada 75/76, primera completa después de Miguel Muñoz (9 Ligas, 2 Copas de Europa, 1 Intercontinental y 2 Copas). Pirri ya era uno de los estandartes de un vestuario en el que, entre otros, estaban Santillana, Camacho, Benito, Breitner, Del Bosque, Netzer, Amancio y Miguel Ángel. Oro puro. Era el Madrid de Miljanic, pionero en mostrar a los jugadores el camino del gimnasio. Hasta ese momento, la preparación física era un atrezzo de los entrenamientos con balón.

Vigente campeón de Liga, la Copa de Europa del Madrid de ese año siempre será recordada. Y eso que no se pudo conquistar. Superado el primer escollo, el Dinamo de Bucarest (4-1 y 1-0), llegó la eliminatoria clave, la que puso la primera piedra de la catedral del ADN madridista. El simple hecho de mencionar Derby County ya agita los corazones. Y con toda la razón.

Derby County-Real Madrid

Por aquellos años, salir a Europa era un trago amargo. Los equipos alemanes e ingleses, más que otros, practicaban otro juego. Uno más veloz, más físico, más prosaico, si quieren. Llevarte un saco de goles estaba casi asegurado. Y no sería diferente contra el Derby. Los ingleses habían sido semifinalistas de la Copa de Europa dos años antes, por lo que no admitían ninguna broma.

La ida, celebrada en un Baseball Ground que registró la mejor entrada de su historia, fue una hecatombe blanca. Todo lo que pudo salir mal, aconteció peor. Cuatro goles furiosos, arrebatados, inapelables. Entre el desconcierto y la confusión, sólo un hombre del Real Madrid quedó de pie. Lo han adivinado. Pirri no era impresionable y un gol suyo mantuvo el hilo de la esperanza. Incluso anotó un segundo tanto, pero juez de línea prefirió salir vivo de allí y levantó el banderín por un fuera de juego de cartón (no se le ha encontrado ninguna filiación con Negreira, descuiden).

Pirri fue el protagonista indiscutible de la primera gran remontada europea del Real Madrid

Habría que vencer por al menos tres goles de diferencia en el Bernabéu para superar la eliminatoria. Todo parecía perdido. Pero las gestas viven de negar lo imposible. Y ahí es donde el Real Madrid se encuentra cómodo. A lomos de un Camacho alentador y de un Pirri enarbolando la bandera y el alma, el fútbol estaba a punto de contemplar un momento histórico: la primera conjura del Bernabéu.

La afición llegó inflamada. Las pancartas, los gritos, el empuje… pero, al descanso, los ánimos llegaron a apagarse: sólo 1-0 en el marcador. Dos goles en cinco minutos (Roberto Martínez en el 51’ y Santillana en el 56’) volvieron a incendiar el estado. Ya estaba hecho. Pero no, restaba el último giro en el guion. Un gol de Charlie George pareció derrumbar lo conseguido. La gloria, a dos goles. Era el momento de Pirri.

Real Madrid-Derby Conty

Minuto 83. Amancio, la finta y el arrebato, provocó un clarísimo penalti y el Bernabéu enmudeció. De convertirlo, al menos se provocaría la prórroga. Era ahora o nunca y el silencio se hizo más ruidoso que nunca. ¿Quién tendría el arrojo suficiente para acallarlo? El 7 blanco lo tuvo claro y le cedió el balón a Pirri, que no dudó y marcó. Después llegó el tiempo extra y uno de los tantos más bellos de Santillana culminaron la remontada. Pero la clave estuvo en aquellos once metros y largos segundos expresados por el centrocampista del Madrid años después: “Cuando lo tiré sólo pensaba en que lo metía seguro y que nos íbamos a la prórroga. Pero después de abrazarme a mis compañeros y de ver a alegría de la grada del Bernabéu me entró un sudor frío, me quedé casi helado. Noté que había podido ser terrible si llego a fallarlo. Curiosamente me entró el miedo cuando ya había pasado todo. Eso nos salvó. Fue una sensación rarísima, pero por suerte pasó rápido porque todavía teníamos treinta minutos por delante y necesitábamos otro gol”.

Tras superar al Derby, el Madrid eliminó al Borussia Mönchengladbach, pero cayó en semifinales contra el Bayern de Múnich, por aquel entonces todavía un Bestia muy Negra. Pero no importó. Derby y el papel de Pirri, que mostró a su sucesores el camino, quedaron para siempre en la memoria del madridismo como la remontada fundacional. Fue el inicio de un mito interminable.

 

Getty Images.

Salva Martín
Periodista. Autor de Historia de las míticas remontadas del Real Madrid (Almuzara).

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@lagalerna_ Guardiola es como Julio II, que según Erasmo de Rotterdam, cuando murió le daba consejos a Dios sobre cómo administrar el Paraíso; al final lo acabaron expulsando por brasas y dijo que se construiría un Paraíso mejor y más bonito.

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