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Pepe, el central indomable

Pepe, el central indomable

Escrito por: Antonino De Mora7 junio, 2017
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Uno de los mayores problemas del Real Madrid de principios del siglo XXI fue encontrar un central de categoría que acompañase a Hierro en el centro de la zaga. Tras la marcha de Sanchís con la séptima Copa de Europa bajo el brazo, el Madrid probó con Helguera, Karanka e Iván Campo, que consiguieron parte del cometido trayendo a la capital dos Copas de Europa más en el siguiente lustro. Sin embargo, tan solo el primero mantuvo el nivel durante ese tiempo, aunque los años posteriores, tras la marcha del propio Hierro, se hizo todavía más apremiante encontrar un hombre que sostuviese la defensa de ese equipo galáctico capaz de maravillar con su ataque pero que tenía en la línea trasera su talón de Aquiles.

El fichaje de Ramos no solventó ese problema, ya que el camero, que llegó a Madrid en el verano de 2006, comenzó a jugar en banda hasta que Mourinho lo recolocó allá por 2010. Florentino primero y Calderón después se estrujaron los sesos para darle fiabilidad a una defensa que, año tras año, se volvía más y más frágil por el centro. El club probó con casi todo lo que estaba a su alcance, intentando sacar de la cantera lo que a priori no se podía encontrar en el mercado, y así debutaron Pavón, Javi García, Rubén González o Raúl Bravo, todos ellos con un paso fugaz por el primer equipo. Viendo que las categorías inferiores no podían solucionar el problema, ambos mandatarios dispusieron de talonario para intentar paliar la carencia trayendo a los mejores centrales de otras ligas: Cannavaro, Woodgate, Heinze o Samuel fueron algunos de ellos y, de nuevo todos, en mayor o menor medida, fracasaron en su intento de ser el central de garantías de un equipo que aspiraba a ganarlo absolutamente todo.

Entonces llegó él.

El día que el Madrid anunció la contratación de Pepe por treinta millones de euros la prensa deportiva nacional se echó las manos a la cabeza, como siempre suele pasar en estos casos. Recuerdo perfectamente cómo en la tertulia de la SER, Paco González insinuaba que Mijatovic había podido agrandar las cifras para ‘trincar’ algo de dinero, y Manolo Lama, por su parte, increpaba al director deportivo por haberse gastado semejante cantidad en un portugués con nombre de bar de pueblo. Hoy, diez años después de ese momento, yo estoy seguro de que Pepe ha sido la mejor inversión de la historia reciente del Real Madrid después de Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos, Marcelo y Luka Modric.

Pepe ha sido la mejor inversión de la historia reciente tras Cristiano, Ramos, Marcelo y Luka Modric

Pepe supo dar consistencia, pundonor y tenacidad a una defensa que siempre pareció endeble y frágil. Su velocidad, su rigor táctico y su determinación en el aspecto defensivo son comparables también a su exquisita manera de sacar el balón jugado, cosa que el Madrid ha agradecido mucho durante esta década porque ha sido en sus botas donde han comenzado a fraguarse los ataques más vertiginosos que el mundo del fútbol ha conocido. Pepe impuso orden y convirtió a la zaga que más ocasiones de gol recibía en la que menos goles concedía en los años venideros, y eso ha sido fundamental para la consecución de las tres Ligas, dos Copas, tres Supercopas de España, dos de Europa, dos Mundialitos y tres Copas de Europa que deja antes de marcharse, como todo parece indicar, al PSG para seguir imponiendo su ley en la línea trasera parisina.

Con Mourinho su presencia no hizo más que aumentar y fue pieza fundamental en el esquema de su compatriota durante las dos primeras campañas. Para la historia quedará ese final de año donde Mou lo recolocó de centrocampista defensivo ante el Barça y fue injustamente expulsado por una entrada que Alves exageró sin ningún tipo de rubor. Y es que Pepe, por aquel entonces, ya tenía granjeada una fama inmerecida de duro que comenzó con aquella agresión a Casquero y que ya jamás pudo quitarse de encima, aunque los números dicen que en diez años de carrera blanca Pepe ha sido expulsado tres veces, Dani Alves, seis; Gabi ocho y Ramos once. A veces uno no puede luchar contra su única sombra por muchas luces que acarree después.

Fue en la última temporada de Mourinho donde Pepe dibujó en su expediente el otro lunar junto con el partido contra el Getafe en el Bernabéu. Su resquemor hacia el entrenador que lo había sentado en detrimento de Varane le hizo cometer una de las tropelías más grandes que yo he vivido como madridista. Aún siento rubor cuando lo veo frente a los micrófonos de Canal Plus atizando a la persona que más lo había defendido dentro del club justo la semana que se enteró de no seguiría el año siguiente. Este lunes, en la COPE, en la que a todas luces fue su última entrevista como jugador del Real Madrid, volvió a empañar su casi inmaculada carrera deportiva arremetiendo contra un club que lo ha cobijado y defendido siempre a capa y espada. De nuevo no había necesidad alguna, de nuevo el central carecía de razón para hacerlo… y por tercera vez volvió a escupir sobre la mano que le ha dado de comer y lo ha catapultado a la fama mundial. La peor manera de despedirse ha sido irse como un desagradecido. De nuevo, años después, Mourinho puede presumir de que en esto también tenía razón.

En la Cadena Cope, Pepe volvió a empañar su casi inmaculada carrera

Volviendo a ese año 2013, Pepe supo recomponerse de un final de temporada irregular y las lesiones de Varane le ayudaron a ello. Fue determinante en la consecución de la décima y pieza clave en los títulos que vinieron después. Zidane contó con él desde el principio aunque, poco a poco, fue relegándole al banquillo por el genial estado de forma de Nacho y el propio Varane que han sido los verdaderos culpables de que el central portugués deba dejar el club. Al final el único que no perdona es el tiempo, por mucho que nos empeñemos en luchar contra él y por muchas excusas que pongamos para no reconocer que el nuestro ha pasado.

Pepe se marcha del Madrid después de una década de gloria, títulos y cientos de momentos grabados en la retina de todo el madridismo. Un central con miles de luces y alguna sombra que, sin embargo, no es capaz de empañar una carrera magnífica vestido en su paso por el Bernabéu. Fue él el que recuperó, adaptó y mejoró la faceta defensiva del Real Madrid. Fue él el central que solventó un lustro de mediocridad y catapultó al equipo a una nueva dimensión donde no sólo importaba formar una delantera de ensueño que marcase miles de goles, sino también fortalecer una defensa que históricamente tendía a desquebrajarse. Con él junto a Sergio Ramos comenzó a formarse este súper equipo que ya ha conseguido entrar en la historia y que va camino de forjar una leyenda, un conjunto que no concede goles atrás y es capaz de destrozar cualquier registro conocido en la delantera. Hoy dice adiós un jugador emblemático del Madrid y lo hace con un palmarés de ensueño, sólo al alcance de unos pocos. Yo, por mi parte, intentaré recordarlo por todo lo bueno que nos dio y le agradeceré, todos y cada uno de los días de mi vida, tantos momentos de gloria que, creo, es lo que hay que hacer con los emblemas que deciden marcharse del club más grande del mundo. Así que, allá donde vaya, no nos olvidaremos de esa calva reluciente de zancada prominente que consiguió que una defensa frágil como el vidrio se convirtiese en el muro más complicado de atravesar.