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Entiendo a Pepe

Entiendo a Pepe

Escrito por: Paul Tenorio7 junio, 2017
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“Frustración es una pulsión que no puede ser satisfecha” (Sigmund Freud)

Entiendo perfectamente la tremenda rajada de Pepe contra el Madrid. No digo que tenga  razón, está en las antípodas de tenerla, pero sí entiendo que entre la frustración y la enajenación hay un paso muy corto. También a Pepe hay que reconocerle cierta coherencia: la otra ocasión en la que perdió la titularidad, a finales de la temporada 2012/13 con Mourinho en el banquillo, también embistió con tanta rabia como insensatez, aunque en aquella ocasión la cornada sólo se la llevó el técnico y no toda la institución.

Por un lado, Pepe acusa a Zidane y al club de conocer su marcha antes que él mismo, pero por el otro alega que sólo le ofrecían un año de contrato. Se contradice, pues esa temporada más que le ofrecían descarta que su adiós fuera imperativo. Más allá de esta descoordinación argumental propia de todo aquel que habla demasiado sin que le asista la razón, Pepe considera irrespetuoso que sólo le quieran renovar por una temporada, algo que es política del Madrid cuando los futbolistas superan los 33 años. Pepe es el futbolista más veterano de la plantilla (34) y tanto Varane como Nacho han superado sus prestaciones en este maravilloso 2016/17 recién concluido. Sospecho que no aceptando un único año de contrato asume su incapacidad para voltear su situación deportiva. Si se viera con posibilidades de hacerlo, habría aceptado ese año con la seguridad de ganarse en el terreno de juego esa ampliación que exigía. Es lo que haría un ganador, como lo fue Pepe durante toda su carrera. Quizá lo haga fuera, pero en el Madrid lo tendría difícil.

La política del Real Madrid es renovar por una temporada a los futbolistas que superan los 33 años

El central portugués ha sufrido dos lesiones musculares y una traumática que le han tenido más de tres meses de baja esta temporada. Sólo en la 2009/10, cuando se rompió los ligamentos de la rodilla, jugó menos. Concretamente, un partido menos. Si a los 34 años a un jugador le cuesta coger el ritmo tras salir de la enfermería, en el caso de tres lesiones la dificultad se multiplica exponencialmente. Cualquier entrenador, y especialmente Zidane, que confía en toda la plantilla, le habría relegado al puesto de cuarto central del equipo en esas circunstancias. Por eso y por una actitud en la última fase de la temporada que llevó a Zidane al límite, su ataque frontal al técnico francés, del que ni se ha despedido, también es manifiestamente injusto. Y su elogio a Benítez, dicho sea de paso, hilarante.

También reprueba al club que no saliera a defenderle cuando saltó la noticia de su supuesto fraude a Hacienda, sabiendo perfectamente que la política de Florentino Pérez es no responder todas y cada una de las informaciones falsas o injuriosas que se publican a diario sobre el Real Madrid con el objetivo que no acabar ingresado en un psiquiátrico, tanto él como todo el equipo de Comunicación. Es cierto que se emitió un comunicado en defensa de Cristiano Ronaldo, pero con un matiz fundamental: aquello estuvo semanas abriendo periódicos y programas de radio y televisión. Lo de Pepe duró unas horas y se extinguió mediáticamente.

Pepe se marcha del Real Madrid por la puerta de atrás y con los tacos por delante. Pero estoy seguro de que la gran mayoría de aficionados le recordarán al final como ese casi desconocido central que llegó en verano de 2007 despertando incredulidad y críticas por los 30 millones de euros que había costado (clásico Comité de Bienvenida periodístico a cualquier jugador que desembarca en Chamartín) pero que, desde el primer día, demostró estar a la altura del escudo que defendía tanto dentro como fuera del campo. Cometió errores, quién no. Como esa rajada contra Mourinho tras verse en el banquillo, utilizando la situación de Casillas como coartada, o su cruce de cables con Casquero aquella tarde en el Bernabéu, aunque haya hecho menos faltas de las que ha recibido en el Madrid y jamás haya lesionado a un rival. Pero en nueve de esas diez temporadas que pasó en el Bernabéu, rindió a un nivel sobresaliente y, en muchas de ellas, fue sin discusión el mejor central del mundo por su concentración, su velocidad, su limpieza al ir al cruce y su fortaleza en el juego aéreo. Deja atrás muchos momentos inolvidables, aunque me quedo con uno: esa final de Copa de 2011 donde, como mediocentro, secó a Messi en Mestalla como nunca lo ha hecho nadie.

El tiempo le pondrá en su sitio, el de uno de los mejores centrales que han pasado por la historia del Madrid. Esta triste despedida, fruto del dolor, el despecho y la aterradora cercanía de la retirada, no va a empañar lo mucho y bueno que hizo en el club blanco. Son sentimientos muy humanos, y por eso le comprendo. No tardará demasiado en darse cuenta de su error. En cuanto lleve dos o tres horas fuera del Madrid y vea lo que acaba de dejar atrás y la manera en que lo ha hecho.

 

Unas líneas sobre mí, literalmente: Todos los period