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Pasquines en Cibeles

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Pasquines en Cibeles

Escrito por: La Galerna2 noviembre, 2017
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Buenos días. Mirad esta portada. Hoy es 2 de noviembre de 2017, pero es la misma portada de siempre. ¿Cuántas veces la has visto? Y lo que es aún mejor: ¿cuántas veces más vas a verla? Ojalá muchas, porque esta misma portada de siempre -de absolutamente siempre- es casi invariablemente la antesala de la gloria para el Real Madrid.

Mírala bien. ¿Para qué?, te preguntarás. La conozco como la palma de mi mano. La he visto, con mínimas variaciones cosméticas, no menos de cinco o seis veces cada año desde hace lustros, décadas. De unos años para acá (y es que no escarmientan), las sucesiones de primeras planas de este tipo acaban inexorablemente con el Madrid convertido en campeón de Europa. Una portada de Sport de esta ralea ("Sin rumbo" o "El Titanic" o "Hundidos") supone el vaticinio perfecto. Habría que hacer con ellas pasquines que revolotearan alrededor de Cibeles un tibio amanecer de junio mientras lloras de felicidad y cantas, llevado por una brisa embriagadora y tribal, lo de la Historia por hacer. Pasquines que luego enmoqueten el suelo de la capital (la capital) empapados de alcohol y vaho, espesos de felicidad y sarcasmo. "Sin rumbo". Cántamelo otra vez, mi amor, riamos juntos, gimamos de risa. El Madrid es otra vez campeón de Europa y sin rumbo. Reír como orates enajenados por la dicha mientras los pasquines vuelan a tu alrededor y aterrizan sobre las banderas blancas y las camisetas y acaban cayendo al suelo donde son pisoteadas como merecen por las horas jubilosas, enfebrecidas. Sin rumbo.

Cántamelo otra vez, mi amor. Estoy borracho. Quiero volver a reír.

¿Cómo pueden? ¿No han aprendido la lección? ¿Alguna vez van a aprenderla? ¿Puede un periódico hacer el ridículo tantas veces como un ser humano? ¿Más tal vez? Si el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, ¿es el periódico catalán el único ente que tropieza ene veces en la misma Champions? Porque es siempre la misma portada y es siempre la misma Champions por más que haya algunas divergencias mínimas en la puesta de escena de cada Final (ninguna diferencia apenas entre las portadas, en cambio). Es Cardiff pero Cardiff es Milán y Milán es Lisboa y Lisboa es París y París es Glasgow y Glasgow es Glasgow (no es que aquí se acabe la poesía sino que se nos acaban las ciudades y no tenemos más prosaico remedio que repetirlas). ¿Alguna vez van a aprender que su mediocridad es como un eco que funciona al revés y anticipa nuestro esplendor en la hierba? De Cardiff a Milán y de Milán a Amsterdam y de Amsterdam a Lisboa pero sin rumbo.

Quiero reír otra vez.

Va a ser como siempre. El hundimiento del Titanic y el entrenador que no pudo ganar a la Roda y por qué Modric y no De las Cuevas. Es el bucle perfecto, es la fuerza centrífuga de su mediocridad la que se combina con la épica para producir el efecto inapelable, la conjunción astral que tanto temen, lo que nunca podrán ser retumbando hasta la saciedad en los tímpanos de su pesadilla sin fin, su tortura recurrente. Este "Sin Rumbo" o este "El Titanic" de siempre es todo lo contrario a una profecía autocumplida y lo mejor de todo, lo más hilarante, lo que te hará reír histéricamente en la brisa de junio de la diosa y sus leones es que persisten en imprimir los pasquines para tu deleite.

Va a ser como siempre, y ¿sabes una cosa? Que si esta vez no es como siempre (porque alguna vez tendrá que no serlo) casi es lo de menos porque tu leyenda es su pánico. No necesita imperiosamente -aunque es mejor si ocurre- concretarse en el tañir metálico del trofeo porque ese pánico torpe y sarraceno de su portada es tu mejor trofeo, el inmortal, el que nadie podrá quitarnos. Historia que tú hiciste, historia por hacer, porque nadie resiste sus ganas de perder.

Si quieres saber lo mal que jugamos ayer, lee la crónica de Quillo Barrios. Si quieres un análisis crítico pero mesurado de los males que nos acosan, lee a Ramón Álvarez de Mon o mira a Siro López. Para todo lo demás, sigue siendo del Madrid.

Sigue siendo del Madrid para que una madrugada de primeros de junio, o de finales de mayo, en una gran plaza de la mejor capital del mundo, miles de pasquines sin rumbo, enarbolados por la brisa, planeen hasta aterrizar sobre tus lágrimas de risa.

Quiero reír otra vez, mi amor. Y voy a hacerlo.

De Cardiff a Milán y de Milán a Amsterdam y de Amsterdam a Lisboa y de Lisboa a Glasgow y de Glasgow a Glasgow y de Glasgow a Kiev pero sin rumbo.

Siempre sin rumbo.

Ríe. Ríe conmigo, mientras los pasquines llueven sobre un ejército blanco e innumerable y los primeros destellos del alba, más allá del Retiro, anuncian que llega un avión.

 

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