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Para hartos nosotros

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Para hartos nosotros

Escrito por: La Galerna1 diciembre, 2015
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Hola a todos. Hoy es uno de esos días en que una de las portadas de los cuatro medios que habitualmente comentamos nos parece tan significativa que eclipsa a todas las demás, y merece que le dediquemos la sección entera. Es tan paradigmática la portada de hoy del Hernia Chronicle que no tenemos más remedio que dar pábulo a través de ella a todas las especulaciones que nos suscita el proceder habitual de la prensa deportiva que sobrellevamos con paciencia digna de Job. Todos los vicios, todas las iniquidades, todo el amarillismo y todas las virtudes (si las hubiere) de la prensa deportiva patria nos parece vienen sintetizadas en esta primera plana.

marca.750 (11)Ya lo veis. "Harto". ¿Harto de qué?, es lo primero que el subconsciente tiende a preguntarse ante la rotundidad de ese titular, a lo que siguen otras variantes circunstanciales que no producen mayor paz de espíritu. ¿Harto por qué? ¿Harto desde cuándo? ¿Harto para qué? (si cabe la pregunta, nosotros pensamos que sí cabe). ¿Harto con quién? (esta sí parece respondida). ¿Harto en qué sentido? ¿Harto hasta cuándo?

Tras esta batería inicial de preguntas preliminares y a bote pronto, a cualquier lector medianamente inquieto le surgen otras cuestiones paralelas, preguntas en las que entra en juego la eventual verosimilitud de la supuesta noticia. ¿Estará realmente James harto de Benítez?, y otra casi inevitable asociada a esta: caso de ser cierto, ¿tendría razones objetivas James para sentirse así?

Empezando por el final, no nos parece que James tenga especial motivo para estar enojado con el club ni con Benítez, cuánto menos para estar harto de él. James se fue a jugar con su selección un amistoso contra Perú en los prolegómenos del cual los jugadores incas ya habían anunciado su intención rebanaespinillas. Pese a ello, el club le dejó ir, exceso de confianza (aunque quizá no podía hacerse otra cosa) que derivó en un par de meses de baja. Tras dicha lesión, el entrenador parece considerar que su puesta a punto debe ser paulatina, lo que ha implicado su suplencia en algún choque (no en el más importante de ellos) y su sustitución en otro. ¿Tiene James (jugador que nos entusiasma tanto como entusiasma a todo el mundo, y aún más) derecho a sentirse agredido, ninguneado o -como pasmosamente ha llegado a escribirse- hostigado por esta circunstancia?

Pero un momento. ¿Qué estamos haciendo? Hemos caído en la trampa. Hemos comenzado a especular sobre las posibles razones de un hipotético hartazgo de James sin apercibirnos de que hacer tal cosa supone, implícitamente, otorgar verosimilitud al dato, cuando por principio en esta vida (cuánto más si el asunto involucra a la no siempre mal llamada canallesca) debemos dudar de todo. Pues bien, digámoslo ya sin ambages: nosotros dudamos de lo que dice la portada del Marca. Dudamos que la realidad, cualquiera que sea, pueda enmarcarse en el espejo deformado de esa palabra exhausta: harto. Puede haber una brizna de verdad retorcida y desproporcionada hasta alcanzar la talla de ese adjetivo denodado. Puede haber el lógico (y hasta sano) disgusto de la estrella que no se siente reconocida como tal (¿es bueno que las estrellas se sientan tales?). O puede no haber nada de nada.

¿Y por qué no vamos a dudar? Tenemos derecho a preguntar de dónde saca Marca que James está "harto" de Benítez. Tenemos derecho a preguntarlo.

-No, oiga. La prensa no revela sus fuentes.

Nos parece muy bien. Aceptamos las reglas de su juego. Acepten ahora, en justa contraprestación, ustedes las nuestras. Nuestras reglas consisten en que no les vamos a creer. No les vamos a creer a ustedes hasta que nos digan de dónde sacan las cosas, o al menos qué indicios les mueven a llegar a titular las cosas que titulan.

-Es que no podemos, oiga. Somos periodistas.

Fenomenal. Nosotros somos lectores. Asumimos el que usted no quiera contarme de dónde saca las cosas. Asuma usted ahora el que nosotros le digamos que no le creemos. Y no solamente es que no le creemos, sino que nuestra intuición nos indica -y algo nos dice que no vamos especialmente desencaminados- que se escuda usted en el sacrosanto secreto de las fuentes para tal vez no inventar del todo, pero sí magnificar interesadamente. Está claro que el que magnifica no está -técnicamente- inventando en un 100%, pero en algún porcentaje inferior magnificar sí es inventar, y cuanto más se magnifica más se equipara lo magnificado a la simple invención.

-Yo no invento, oiga. Yo soy periodista.

Más a nuestro favor. Precisamente por serlo, contribuye usted a un negocio que vende noticias. ¿Cómo aislarnos del saber que su pan de mañana depende en cierta medida del punto de magnificación del detalle al que sea necesario llegar para convertirlo en esa noticia que usted necesita?

Usted nos perdone. No le creemos. Sí creemos que James pueda estar molesto con una suplencia y una sustitución, aun después de seguir ambas al proceso de recuperación de una larga lesión. Pero no creemos que James esté "harto" de Benítez. Nuestro instinto nos dice, nos grita incluso, que eso no es verdad. ¿Por qué habría nuestro instinto de ser menos respetable que sus ignotas "fuentes"?

Nuestro instinto nos permite incluso aventurar cómo es el proceso. A diferencia de lo que usted hace con sus fuentes, nosotros no pretendemos dar por fehaciente realidad lo que nuestro instinto nos dicta. Nos limitamos a exponerlo como una posibilidad.

-¿Has visto la cara de James en el banquillo?

-Sí. Este chico está harto.

-Ya tienes la portada de mañana.

-Hombre, no sabemos si está harto. Lo que se dice harto.

-¿Se va a quejar James si ponemos que lo está? ¿Se va a quejar James (o quien sea) de cualquier cosa que pongamos que favorezca a sus intereses? Si proclamamos que lo está, ejercemos presión para que juegue. No. No se va a quejar. Y esa falta de queja jugará a nuestro favor: actuará retroactivamente, dando la razón a la noticia, o como si se la diera. El que calla otorga.

-Eres un genio. Y aún te digo más. No solo no se quejará y eso vestirá de verdad la noticia. Es que la convertirá en cierta. Eso que dicen de la profecía autocumplida. James nos lee, ¿no?

-Nos lee casi todo el mundo. Así que sí.

-Ahí lo tienes. Si james no estaba "harto" de Benítez ayer, a lo mejor hoy empieza a estarlo. Esto le hace sentir importante y espolea su orgullo y el de su entorno. James va a pasar de estar mosqueado a estar harto de verdad porque es un niño, y los niños siempre creen los elogios. "¿Pero tú cómo dejas que te hagan pasar por esto, chaval? Tú eres un genio. Tú tienes que estar harto". A todo el mundo le estamos diciendo que James está harto, pero a él no le estamos diciendo que está harto sino que esté harto. Y se lo estamos diciendo desde una plataforma con millones y millones de lectores, por lo cual tenemos que tener razón.

"Harto". ¿Dónde está el sentido de la proporción, Diario de la Hernia, hoy más Diario de la Hernia que nunca? Si hoy usáis la palabra "harto", ¿qué calificativo utilizaréis cuando (Dios no lo quiera, porque es un futbolista extraordinario) James acumule semanas de banquillo a sus espaldas? ¿Por qué exageráis sin daros cuenta de que nos damos cuenta de que el grado de la exageración puede convertir un atisbo de verdad en lo más cercano a una simple patraña?

"Harto".

Para hartos nosotros.