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Notre Dame como símbolo

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Notre Dame como símbolo

Escrito por: La Galerna16 abril, 2019
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Buenos días. Notre Dame se quema y la generalidad de la prensa deportiva española no se entera. Solo Marca vuelve a estar a la altura, uniendo su eme a la silueta de la gran cumbre del gótico parisina. Enhorabuena a Marca por volver a ser la excepción y por el ingenio exhibido en su forma de hacerlo. Ved.

 

Pero Marca es la excepción. Los otros tres jinetes del Apocalipsis no se enteran. ¿Deberían realmente enterarse? ¿Era su obligación hacerlo? No sabemos qué decir, y el que no lo sepamos es quizá el más preocupante de los síntomas. Por un lado, la prensa deportiva está para eso, para los deportes, más específicamente para el fútbol: el Madrid está hecho unos zorros y el Barça se apresta a sellar su pase a semis de Champions, se apresta a ganar la Liga, se apresta a ganar la Copa, como en la canción de Los Refrescos pero con Champions y con playa.

Por otro, cómo no hacerse eco de lo que ha sucedido en París aunque seas el As, aunque seas el Mundo Deportivo, aunque seas incluso el Sport, aunque seas una revista de crucigramas, aunque seas Horse & Hound, la publicación de la que se valía Hugh Grant para entrevistar a Julia Roberts, haciéndose pasar por periodista, en Notting Hill. Resulta que Horse & Hound existe, queridos amigos, lo acabamos de comprobar. Lo que no existe es Notre Dame.

Es una broma demasiado pesada.

El que no sepamos si está bien o mal que la prensa deportiva española no haga (salvo Marca) la menor mención a Notre Dame es a su vez un síntoma de algo malo y no sabemos de qué. Pero todo son síntomas. Todos son síntomas de un mundo que se acaba. Notre Dame arde ante nuestros ojos sin que nadie sea capaz de evitarlo y esto solo puede constituir el símbolo de algo siniestro. El Madrid es a la corta y modesta historia del fútbol lo que Notre Dame supone para la azarosa y grandilocuente historia de Europa, y el Madrid arde también. Entre los escombros, en todo caso, nos van a encontrar a nosotros. Como Quevedo, no hallamos cosa en que poner los ojos que no sea recuerdo de la muerte.

Y solo queda esto, amigos. Solo queda cantar y rezar viendo cómo el mundo se desmorona, casi con paz, casi con una culpable asunción de la hecatombe. Solo queda ensayar un chiste sobre Horse & Hound para luego comprobar que realmente existe. Las catedrales se desmoronan y son sustituidas en la veleidosa realidad por caricaturas surgidas de comedias. Algo parecido le sucede al Madrid, que se hunde para ser reemplazado por deidades de chichinabo. Queremos creer que no se hunde del todo. El Madrid siempre vuelve, se nos dice. Notre Dame será reconstruida.

O no.

Miramos las llamas alzarse imponentes llevándose consigo lo que amamos y lo que somos, una civilización, una cultura, un modo de entender el mundo, algo que nos une. ¿Qué nos une ahora? Un ansia que boquea en busca de un diagnóstico que nos separa.

Eso nos une.

Pasad un buen día.