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... y nosotros nos enamoramos

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

... y nosotros nos enamoramos

Escrito por: La Galerna11 diciembre, 2016
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"El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos", le dice Ilsa a Rick entre besos y copas de champán mientras los nazis toman París en Casablanca. Y hoy podría valernos esa impagable línea de guión, esa sensación, para dar cuenta de los contrastes que no cesan de darse juntos para confundirnos, para hacernos difícil definir lo que sea eso que, a falta de mayor precisión, llamamos vida. Nos enamoramos de Sergio Ramos, nos enamoramos con él, a través de él, gracias a él, otra vez (y van todas las veces) del Madrid, mientras a pocos metros del estadio del Besiktas turco volvían a entrar los nazis en París.

Cuesta encajar estos dos extremos simultáneamente. Cuesta ver hoy cómo las portadas deportivas dan cobertura a ambas cosas en compartimentos, en recuadros, en secciones, como si -repetimos- eso que, a falta de mayor precisión, llamamos vida pudiera en efecto ventilarse así, el enamoramiento aquí y el horror allí, las luces a la derecha, la penumbra a la izquierda. Pero no se puede, y a la vez tal vez no nos quede más remedio que hacerlo así cuando toca hablar o escribir o seguir viviendo. La impotencia humana es solo comparable a sus esfuerzos por superarla. Descansen en paz los fallecidos, los vilmente asesinados.

Marca Portada Increíble 11.12.16As Portada Ramos 11.12.16¿Cómo definir el amor? La abundancia de definiciones existentes solo demuestra que es imposible hacerlo de una manera plenamente satisfactoria, con lo que, por otro lado, parece quedar demostrado que lo único pleno es experimentarlo aun sin una definición concluyente (o gracias a que no la hay). No sabemos si Sergio Ramos habrá pensado alguna vez en esto, pero sí sabemos que no le hace ninguna falta para provocar que nosotros lo pensemos y, sobre todo, que nosotros lo experimentemos.

Algunos siguen hablando de suerte, otros siguen creyendo que estas cosas del Madrid pueden quedar acotadas en el ámbito de lo meramente futbolístico, y a nosotros nos parece que siguen sin entender nada. Esto va de amor, amigos. Esto va de pasión, de fe, de orgullo, de ganas, de una clase de certeza que acontece con esta camiseta y no con otras, esto va de afán y de virtud interiorizada a fuerza de no querer saber lo que es perder. Por supuesto, el fútbol tiene que ver con todo ello, pero tan solo como la caza de ballenas tenía que ver con Moby Dick, o como la minería tenía ver con Qué verde era mi valle. El fútbol es condición necesaria, pero no suficiente. El fútbol es mucho más que el fútbol, al menos cuando es el Madrid quien juega al fútbol.

Mundo Deportivo Messi 11.12.16Sport Portada Estilo 11.12.16En Barcelona, en cambio, la cosa va solo de fútbol. Allí creen -qué pena- que el juego lo agota todo, que el estilo es la piedra filosofal, que se trata de jugar bien (sea lo que sea eso), que si "la flor de Zidane" y que si "otro gol milagroso de Sergio Ramos en el descuento". Allí se pierden todo lo demás, se lo quieren perder, están encantados de perdérselo. No saben del drama, del temor y temblor, del fulgor y el éxtasis, del gran sí que puede venir tras lo que parece un irrevocable no.

Repiten sin parar que el Madrid no juega a nada (¿lo han escuchado alguna vez?), cuando lo que en realidad ocurre -lo que en realidad no quieren llegar a reconocer porque sería el fin de sus certezas- es que el Madrid juega a todo, que si el Madrid sale a jugar es para ponerlo todo patas arriba y que, por arte de magia, acabe ordenado tras el caos, tras la carga de la Brigada Ligera, tras la estampida de bisontes, tras el enésimo gol de Ramos cuando todo parece acabado. Fundido en blanco.