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Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Barçatomeu

Escrito por: La Galerna21 abril, 2020
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Buenos días. Qué cosa es este Barça, amigos. Nos hemos acostumbrado de tal modo a esa manera tan natural de rebasar cualquier concepto del decoro, por laxo que sea, que a veces necesitamos que alguien nos llame la atención sobre su penúltimo desmán.

Para eso está La Galerna, entre otras cosas. Para que no os relajéis y permanezcáis con los sentidos prestos para la identificación de la desfachatez. De lo contrario te adormecen hasta que pierdes el sentido y terminas por no reparar en las toneladas de jeta que arrastra un pronunciamiento medio de Bartomeu, una noticia media de Sport o Mundo Deportivo. La repetición infinita de cualquier cosa, incluso la repetición infinita de la vergüenza ajena, tiene un efecto aletargante y al final es que ya no sales del bostezo, por descomunal que sea el alipori.

Es el ERTE mejor aprovechado de la historia de los expedientes de regulación temporal de empleo, queridos amigos. Fichar a Neymar (o decir que vas a hacerlo, porque el que lo diga Mundo Deportivo no es más que Bartomeu hablando por los canales que tiene habilitados) mientras tienes que recurrir a las arcas de la Seguridad Social para poder pagar el sueldo del entrenador de juveniles, o el del jardinero de la Masía, es equilibrio solo alcance de muy pocos. Es el inimitable Barça de Bartomeu, el Barçatomeu, la entidad del Más Difícil Todavía, el circo que armoniza la quiebra con el dispendio, que conjuga relumbrón y bancarrota o eso vende. Es un insulto, sí, al contribuyente, a la decencia y al sentido común, pero reconozcamos que como insulto es chocantemente hermoso. Hay belleza de músicos en la cubierta del Titanic en estos movimientos fichajiles anunciados por los órganos de comunicación del Barçatomeu, una falta de resignación ante la ruina que sería loable si no fuera apelotante, heroica si no fuera denigrante. Hay cortinas de humo que se parecen mucho a huidas hacia adelante y huidas hacia adelante que se parecen mucho a cortinas de humo, ya cada cual que se haga su composición de lugar.

Por lo demás, hay tiempo incluso para ir vendiendo ya la emocionante calidad humana del fichaje, que recalaría en Can Barça cobrando menos de la mitad de lo que percibe en el PSG. “Ay”, parece con ese gesto quejarse Neymar en portada. Se queja pero un poquito nada más, entendednos, dado que “sí viniera no sería por dinero”. De 52 totales que se aprieta en el club parisino, el brasileño vería reducido a poco más de 20 sus emolumentos. Sucede que Neymar ha demandado tres veces al Barcelona en el último año, a saber: 28,6 millones reclamados la primera vez, 3,5 millones la segunda y 6,5 millones la tercera. 38,6 millones en total le reclama Neymar al Barça, y eso antes de volver a ponerse la camiseta azulgrana. No sabemos cómo entran en juego esos 38,6 millones de euros en las cuentas que hoy echa Mundo Deportivo. Neymar pasa de cobrar 52 en Paris a cobrar 20 en Barcelona, y además condona al Barça esta deuda que le reclama, esa es una opción. La otra es que pasa de cobrar 52 a cobrar 20 pero no perdona los 38,6 restantes. Quién sabe, amigos. Cualquiera se lanza a emitir hipótesis acerca de una entidad que lo mismo ejecuta un ERTE para poder pagar a sus empleados más humildes que se empeña en desembolsar millonadas para fichar a tipos con los que se encuentra en el juzgado un martes de cada dos, y no precisamente para tomar un café. El Barçatomeu es un desenfreno, amics, un frenesí embriagador.

Se diría que Mundo Deportivo y Sport se turnan expresamente los papeles cada día: uno de ellos abraza el frenesí en cuestión y viene con lautaros y neymars, mientras el otro apela a un rudimento de realismo en la actual situación. Hoy le toca a Sport poner un poco de decencia en la ecuación. Cómo será la cosa para que ese papel le corresponda a Sport, que nos trae a primera plana los desolados aledaños del Camp Nou y advierte de la lejanía del hecho de ir al fútbol tal como lo conocíamos, por efecto del Covid.

La prensa madrileña, por su parte, especula con una opción que se antoja inteligente. Caso de reanudarse la Liga, como parece podría suceder a las puertas del verano, los de Zidane podrían jugar en el estadio del Castilla. Dado que se jugará a buen seguro a puerta cerrada, se puede prescindir del Bernabéu, donde podrían continuar las obras sin problema. Nos parece bien. Jugar en un coliseo que lleva el nombre de D. Alfredo Di Stéfano, además, no puede parecerle mal a nadie. Aguardemos en todo caso acontecimientos, con la eterna salvedad que ya señalara el Ministro de nuestro ramo: sin el visto bueno de Sanidad, aquí no juega ni Zeus, lo que quiera Tebas, lo quiera Rubiales o lo queramos nosotros, y mira que lo queremos. “Pues resulta que se podía vivir sin fútbol”, rezaba un meme reciente.

Bueno, hable por usted, señora.

Pasad un buen día si podéis. Si no podéis, ánimo.