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Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Mygydau arwr

Escrito por: La Galerna4 agosto, 2015
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Buenos días. Gareth Bale, el denostado Gareh Bale, el chupón Gareth Bale, el inválido Gareth Bale, ocupa hoy las portadas de los medios que en el fondo tan bien le quieren. Nos referimos a las portadas de Marca y As, que tal vez quieran empezar una nueva relación con el galés, una nuevo entendimiento libre de la ponzoña pretérita.

Nos preguntamos una vez más qué ha hecho el de Cardiff para merecer la saña con la que ha sido atacado por parte de estos mismos medios, y no hay respuesta posible más allá del deseo irrefrenable de vender periódicos en un caso (la famosa hernia, resultado de la necesidad de impactar al público con un supuesto scoop que en realidad dio lugar al mayor ridículo de la prensa deportiva patria en su historia, ridículo magnificado por la ausencia completa de disculpas y esa incalificable especie de "aquí no ha pasado nada" por la que se ha optado en vista del error cometido) y de la animadversión a Florentino y su proyecto en el otro -animadversión que llega de la mano de un enfrentamiento de índole estrictamente empresarial-, sin perjuicio de que haya profesionales de la información y tuiteros varios que genuinamente abominen del estilo futbolístico del galés. Que de todo ha de haber.

marca.750 (5)Pero hoy trae Marca a su portada un primerísimo plano de la sonrisa de Gareth Bale. El punto de ingenuidad de esa sonrisa contrasta con su nuevo look de Lobezno justiciero. La evolución estética del extremo parece esconder alguna clave secreta que acaso, de forma involuntaria, no venga sino a refrendar la propia evolución de su rendimiento, y por extensión de su relación con la llamada canallesca.

En su primer año (cuando Bale, no nos olvidemos, se convierte en decisivo en el logro del título más ansiado por la entidad en más de un década de su Historia, y poco menos que en hacedor único del logro complementario de la Copa del Rey, en aquella jugada para esa misma Historia), Bale mantiene en esencia la estética con la que venía de triunfar en el Tottenham, y la continuidad en el aspecto externo va de la mano con la continuidad en el éxito, si bien a mayor escala: triunfar en el Madrid trae consigo glorias de magnitud superior a cualquier conquista en el Tottenham, pero se llega a esa gloria a través de las mismas recetas. Su aspecto continuista revela la perseverancia en la aplicación de las mismas.

Su segunda temporada es la del pelo largo. A nadie nos gustaba ese look y lo tenemos muy hablado en el pueblo, como decía en aquella película el gran Saza, de cuya ausencia no nos recuperamos.

-Pregunte. Pregunte por ahí. A nadie nos gustaba ese look.

Con el pelo largo llega (ay) la diadema, y con la diadema la irregularidad. Estaba cantado, dearest Gareth. Con esa diadema no se va muy lejos. Todos los que incorporamos un elemento de superstición a nuestro seguimiento futbolero sentimos el apunte de un mal presagio en la diadema, y especialmente en la insistencia en su lucimiento. Que le pregunten si no a nuestro supersticioso de guardia, Fred Gwynne, aunque quizá estemos equivocando causa y efecto y no sea la diadema la que cause el bajón de rendimiento, sino al contrario. Es posible que la fijación de esas guedejas mediante el uso de tal adminículo refleje una relajación de ánimo, un atisbo de tímido pero a la postre decisivo amaneramiento en la actitud. La segunda temporada de Gareth, aun sin merecer ni de lejos todo el vitriolo que se le arrojó, fue indiscutiblemente más floja.

Ahora llega el aspecto de Lobezno, y si bien seguimos albergando dudas sobre esa suerte de quiqui con el cual se anuda la melena en la crisma, lo consideramos infinitamente más prometedor. Nos gusta ese sesgo asilvestrado. Nos enciende ese apunte de ferocidad, que alberga (o así queremos interpretarlo) un anhelo de sano desquite. There will be haters, yes: ahora es momento, de hecho, para que callen sus ignaras bocas y miren sus ojos.

as.750 (5)En cuanto a las razones que han llevado a As a hacer campaña anti-Bale, son del dominio público. Dejando al margen su rendimiento futbolístico (extraordinario el primer año, flojo pero no infame el segundo), se produce una paradoja sangrante en el maltrato que el Diario de la Ouija viene deparando a nuestro hombre: ningún otro jugador de la plantilla encaja de manera más intachable con el aura de ejemplaridad que este diario exige obstinadamente, y con frecuencia hasta el empacho y la exageración, a nuestros jugadores (y solo a los nuestros). Si hay un futbolista fiel a una idea del señorío que encaje tanto con la nuestra como con la de Relaño, ese es Gareth Bale. Un señor que aplaude al público desde el medio campo al término de cada partido en el Bernabéu. Un hombre que no tiene un mal gesto ni una mala acción. Nada de esto parece influir en Relaño, que incluso se permitió afear a Gareth una patada a un banderín de córner, en simple liberación de adenalina que hemos visto y veremos mil veces sin merecer que el inefable Alfredo tome siquiera nota. De momento, Gareth juega hoy un nuevo amistoso de pretemporada contra su ex-equipo. Ojalá su portentosa zurda clausure voces sarnosas y que no sea flor de un día, es decir, que un gran partido por su parte inaugure una feliz temporada de clausuras.

Por lo demás, produce alguna perplejidad lo de "Cristiano y Benzema, bajas inesperadas después de tres días de vacaciones", comentario que se antoja el vago esbozo de una maledicencia en la cual Mundo Deportivo va a tener el gusto de refocilarse un poquito más, como veréis a continuación, aunque nunca tanto como para caer en la gallardía de contar una historia completa y asumir las consecuencias. Aquí lo que prima es la insinuación difusa y cobarde.

mundodeportivo.750 (4)Ahí lo tenéis, en el ángulo superior derecho, ajeno a los movimientos del mercado que atañen al equipo azulgrana, mucho más sonoro aunque ocupe menos espacio: <<Cristiano se "lesiona" en la boda de Mendes>>, para añadir lo de la "supuesta" lumbalgia. Si quieren ustedes acusar a Cristiano Ronaldo de algo que afecta a su profesionalidad, amigos de Mundo Deportivo (y amigos de As en menor medida), ¿por qué no tienen la valentía de hacerlo en lugar de escudarse en el poco edificante escondrijo de la maledicencia? Son ustedes como esas porteras de finca urbana cuyo domicilio huele a cerrado.

-Yo no quiero decir nada, Doña Claudia, pero la Mari llegó cuando me disponía a salir a fregar la escalera, y me pareció escuchar junto a la de ella una voz más ronca diciendo zalamerías apresuradas. Pero vamos, Doña Claudia, que yo no digo nada, Dios me libre.