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Mil días en el cielo

Mil días en el cielo

Escrito por: Athos Dumas23 diciembre, 2018
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Como en tantas ocasiones (fundación de la FIFA, creación de la Copa de Europa), el Real Madrid fue pionero al ganar la primera edición del torneo que dirimía el liderazgo entre los campeones de Europa y de América del Sur: la Copa Intercontinental de 1960, jugada a dos partidos, y en la que los blancos, tras empatar a cero contra el Peñarol en Montevideo, golearon sin piedad a los charrúas por 5-1 en Chamartín, con goles de nuestra Trinidad: Di Stéfano, Puskás (2) y Gento, además de un tanto del prematuramente malogrado Chus Herrera.

Tuvieron que transcurrir nada más y nada menos que 38 años, hasta diciembre de 1998, para que el Madrid alzase su segunda Intercontinental, esta vez ya a partido único, en el estadio olímpico de Tokio, ante el Vasco de Gama. Ya en ese momento, los numerosos detractores de los merengues empezaron a menospreciar el trofeo, nombrándolo con el nombre de su patrocinador, la Copa Toyota, una vez que Raúl González vacunase a los cariocas con su célebre “aguanís” en el minuto 83. Recuerdo que fue un trofeo que se celebró con bastante alborozo y algarabía en Madrid, en una mañana fría en la que los bares estaban repletos de madridistas que se habían escapado -como yo- de sus trabajos o de sus facultades respectivas.

Desde entonces han pasado veinte años, y este sábado, en Abu Dhabi, pudimos contemplar la consecución del séptimo trofeo intercontinental para el Real Madrid, que desde 2005 ya se apellida FIFA Club World Cup, o Copa Mundial de Clubes. Desde el 27 de octubre de 2017, y de forma oficial, la FIFA reconoce a todos los ganadores de la antigua Copa Intercontinental como Campeones del Mundo de Clubes.

Sea cual sea el formato, el Real Madrid, como es costumbre, lidera el palmarés tanto en Intercontinentales, con tres encorchados (compartiendo privilegio con AC Milan, Boca Juniors y los dos equipos principales de Montevideo: Peñarol y Nacional). Y, desde este sábado, también es el club con más trofeos con el nuevo formato, con cuatro en solitario. Obviamente, con la suma de ambos lidera con claridad la tabla de vencedores, con siete trofeos, seguido ya a distancia por el AC Milan con cuatro.

Los que tenemos más de veinte años hemos tenido la oportunidad de vivir la consecución de seis de los siete títulos y, más cercanamente, cuatro de los últimos cinco disputados.
El de 2002 lo recordaremos por la exhibición de Ronaldo Nazario y el buen partido de Cambiasso, Zidane, Figo o Guti ante los paraguayos del Olimpia de Asunción. Los últimos cuatro trofeos son muy recientes y de fácil recuerdo para todos, logrados en dos continentes distintos: África (Marrakech) y Asia (estadio Nissan en Yokohama, y las dos últimas ediciones en Abu Dhabi).

2014 fue, como en Lisboa, el torneo de Sergio Ramos, ya que marcó en semifinales ante Cruz Azul de México (4-0) y abrió el marcador ante los “Cuervos” en la final que terminó 2-0 con gol de Bale. Era la primera vez que el Madrid derrotaba en esta competición a un cuadro argentino, tras la decepción de 2000 ante el Boca Juniors de Riquelme y del Loco Palermo.

2016 pasará a la historia por el susto recibido en la final ante los japoneses de Kashima Antlers, que forzaron una prórroga en la que Cristiano demostró su calidad con un hat trick maravilloso que puso el 4-2 final (hubo gol inicial de Benzema, que jugó un partido sencillamente colosal).

Ya en Abu Dhabi, dos títulos para llegar a los siete, cifra mágica que a los madridistas siempre nos transporta a Amsterdam y a Pedja Mijatovic, el trofeo que puso al Madrid de nuevo en el mapamundi futbolero. El año pasado, con otro susto “de la casa” ante el Al Jazeera local en semifinales, solventado por Bale (el de “¿Qué nos ha dado?”) y por Cristiano, y un gran partido en la final contra el Gremio de Porto Alegre bajo la batuta magistral de Luka Modric y con un golazo espectacular de tiro libre del portugués.

Del partido del sábado ya tienen cumplida información en esta web. La edición de 2018 ha sido la más sencilla de ganar, sin sobresaltos, con un gran Bale en semifinales ante los viejos conocidos de Kashima y un partido final que bien pudo acabar con un 8-1, ante un valiente Al Ain (que para no variar dio un mini susto que Ramos solventó despejando a córner) y en el que se lucieron muchos de los nuestros. Destaquemos a “Marcuchito” Llorente, como lo tiene grabado en su móvil su tío Joe, estirpe de sangre Llorente + Gento + Moreno Grosso, una mezcla imbatible digna de la fuerza, velocidad y potencia de la poción mágica de Panorámix, el druida de las aventuras de Astérix. Perdí la cuenta de los balones que robó, de los apuros que solventó en la zaga y de los kilómetros que recorrió. Y qué decir de su volea a bote pronto, un arte casi en desuso, que terminó con la resistencia de los árabes de Al Ain y selló la victoria definitivamente.

El Madrid, otra vez Campeón del Mundo. Llevamos casi 1.000 días seguidos como campeones de Europa y vamos a estar por lo menos 1.000 días como campeones del Mundo. No olvidéis nunca esta época, madridistas. Seguimos en el Nirvana y el día en que bajemos a la Tierra lo vamos a echar mucho de menos. Aunque nuestros envidiosos rivales llamen a estos trofeos copas Toyota o “mundialitos”, así, ni siquiera con mayúscula, este periodo es gloria bendita. ¡Disfrutad y Felices Fiestas!