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Messi que un club

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Messi que un club

Escrito por: La Galerna8 mayo, 2017
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El Barcelona lleva varias semanas encerrado en su castillo, sin salir de viaje por Europa, centrado única y exclusivamente en la final de la Copa del Rey y en que el Real Madrid tropiece para ver si así se abre el cielo de la Liga. Muchos temas han salido a la luz durante este tiempo -fichajes, entrenadores, renovaciones-, pero todos ellos acaban a la sombra del que realmente importa: Leo Messi.

El argentino lleva 'renovando' desde principios de año, aunque la realidad es que no ha pasado nada. Ni firma, ni foto, ni guiños de cara a la galería. Nada. Y eso, visto lo visto, hace temblar a los culés. Siente el barcelonismo que el club se sostiene sobre las palmas de Messi -esto no tiene nada que ver con el gol que le metió al Espanyol con la mano para acabar perdiendo la Liga ante el Real Madrid de Capello-, que sin él se desmoronará un castillo de naipes que en su momento definieron como una fortaleza indestructible. La modélica entidad no es más que un grupo de personas que dependen de un chaval de Rosario.

Algo mal han debido hacer las cosas en Barcelona para que la etapa más grande de su historia quede reducida a la importancia de Leo Messi. Nos vendieron un cuento plagado de canteranos, valores, buen fútbol, estilo y clase con Messi como estrella, no como único hilo conductor. Ahora que la cantera no existe, los valores se ahogaron en comunicados ridículos y el buen fútbol no es necesario, el futuro depende de una firma. Messi que un club.

Acabará renovando -por trigésima vez en un lustro- y lo venderán como un éxito rotundo. Saldrá Josep María Bartomeu luciendo sonrisa y el entrenador de turno elogiando la figura del único intocable. Sin embargo, el Barcelona ha desvelado sus carencias en una operación que ha desnudado sus miedos, ese indescriptible pánico que sienten ante una posible pérdida de su jugador franquicia. Sólo faltó leer que el día después de su adiós no saldrá el Sol.

En fin, nosotros a lo nuestro, que no es ni más ni menos que un posible doblete. La primera parada es en el Vicente Calderón. El mundo entero está expectante. Y no por los valores del Atlético de Madrid o su fabulosa actitud ante la derrota, sino por la posibilidad de que el Real Madrid se meta en su segunda final de Champions League consecutiva.

Seguramente se saquen conclusiones negativas sea cual sea el resultado del choque de vuelta. Si nos clasificamos dirán que X jugadores quedaron fuera del derbi decisivo. Si caemos lloverán los palos -merecidamente, dicho sea de paso-. Lo bueno es que estamos preparados para todo. Ojalá pongamos los dos pies en Cardiff y lo celebremos con mesura y señorío, no vaya a ser que los vecinos se molesten y en la Cope tengan que leer cartas de aficionadas que luego desean la muerte de nuestros jugadores.