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Messi: No me chilles que no te veo

Messi: No me chilles que no te veo

Escrito por: Amalio Campa8 mayo, 2017
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Albricias, alabado sea el Comité de Apelación de la FOFA, que se abran los cielos y se preparen para el advenimiento del Mesías de Rosario. Evidentemente, escasas dudas quedaban acerca de la posibilidad de que la sanción de cuatro partidos impuesta a Leo Messi con Argentina se quedara en agua de borrajas. Al menos el que subscribe lo tenía más claro que el caldo de un asilo en época de rebajas.

A estas alturas de la película supongo que todo el mundo que sigue más o menos de cerca las noticias futboleras conoce los hechos, ha visto el video correspondiente y se ha forjado una opinión al respecto. Por si hay algún despistado, al final de un encuentro contra Chile correspondiente a las eliminatorias para el Mundial próximo, el argentino Leo Messi se dirigió a un asistente del árbitro principal Sandro Ricci (un tal Emerson do Carvalho, brasileño por más señas) mentándole la concha de su señora madre a un palmo de su cara, una circunstancia escasamente respetuosa en el país del tango.

La comisión disciplinaria lo sancionó duramente con cuatro partidos, pero las alegaciones de la Federación Argentina surtieron efecto y la sanción se ha quedado sin validez después de que el Comité de Apelación se tragara el cuento de que Messi estaba imprecando al aire en vez de al asistente. Ni qué decir tiene que dicho veredicto resulta muy significativo, básicamente debido a tal disparidad de criterios en sancionar una misma acción por dos grupos de supuestos expertos en leyes deportivas. Como soy muy malpensado, se me ocurre rápidamente la explicación de que Argentina es una nación demasiado poderosa en términos deportivos como para que se quede fuera de un mundial, hecho que sin el crack del Barcelona resultaba bastante factible. Demasiados intereses económicos en juego, temas de imagen, de importancia mediática. Pero como no soy capaz de demostrar nada de esto, lo que digo queda lejos de una aseveración, más bien son elucubraciones propios de una mente perversa.

Dejando también al margen la posibilidad de que nuestro admirado Mr Aytekin sea el presidente del Comité de Apelación, lo cual ha quedado descartado, no nos queda entonces más opciones que recurrir al axioma que domina el panorama futbolero desde hace más de una década, es decir, que el señor Lionel Messi es un jugador desmesuradamente protegido en todos los órdenes. Hace escasos días le dedicaba otro artículo a la figura de este grandísimo jugador de fútbol donde intentaba poner el dedo en la llaga sobre este asunto, y es que los medios de comunicación han elaborado una escala de valores donde todo y todos deben medirse y estar en perpétua reverencia para con el semidios argentino. Sigo pensando que cuando se retire entrará de lleno en las quinielas para convertirse en el mejor jugador de siempre, pero también incido en el hecho de que jamás ha existido un caso semejante en cuanto al noble arte de la postración sin medida ante la falsa divinidad. Haga lo que haga Messi marcará estilo y se le elevará a los altares. Que juega una competición discreta y no es decisivo para su selección, da igual, será elegido como MVP del Mundial de Brasil. Que defauda a la Hacienda pública, será aplaudido como a un torero saliendo por la puerta grande de la plaza del ridículo. Que muestra su camiseta al Bernabéu en una pose provocadora, se le reirá la gracia y se realizará una estatua inmortalizando el hecho. Que se acuerda de las partes nobles de la señora madre del asistente, éste se hará el loco y cual Obrevo mirará para otra parte. Aquí vale todo, pero los niveles de doblevarismo ya alcanzan puntos escandalosos.

¿Qué será lo próximo? Tratándose directa o indirectamente de este club de las franjas azules y granas, cualquier cosa es posible. Ya no me atrevo a pronosticar nada. La gota de Leo Messi tan sólo es una más en el océano. El club tiene abiertos frentes judiciales en un montón de asuntos, sus jugadores no pasan por ser precisamente ejemplos de conducta, la institución es golpeada sistemáticamente por la mezcla de política y deporte, y sin embargo, por arte de birlibirloque, aún es considerada como adalid de los viejos valores positivos. Y mientras, los órganos rectores y los medios de desinformación se afanan por la sobreprotección. Curioso mundo éste en el que nos ha tocado vivir. Un servidor, instalado en la modestia, seguirá erre que erre dando la matraca y tratando de desenmascarar al clan de los fulleros.

Soy madridista de cuna, literalmente. La primera vez que asistí al Bernabéu jugaba un tal Juan Gómez, JG7. Incrédulo, suspicaz, inconformista. Tengo alergia a dos cosas en esta vida: a envejecer y a la mezcla de azul y grana. Escribir lo que se me ocurre es una de mis pasiones.