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Messi no es Robin Hood

Messi no es Robin Hood

Escrito por: Fred Gwynne3 abril, 2020
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Hace unos días, coincidiendo con la nota de los jugadores del Barcelona en la que anunciaban una rebaja del setenta por ciento de su sueldo, escuché a un periodista decir que Messi era Robin Hood. No era un comentario aislado, sabemos, gracias a más de una década de experiencia, que en este país, confinado o no, loar a Messi es el único deporte que nunca para.

Ya hace unos años, con Messi imputado por fraude fiscal, un vergonzoso eslogan de apoyo recorrió el barcelonismo:

#TodosSomosLeoMessi.

O casi todos, unos pocos nos negamos y preferimos ser, por razones obvias, el Gallo Claudio.

Hoy nuestro admirado gallo (Oye, digo, oye, muchacho) se ha transformado en el Che o en Robin Hood.

La escala de filantropía de Leo Messi es infinita. Empezó por negociar su contrato cada seis meses, tensionando al máximo la tesorería del mismo Club que ahora le ha pedido una rebaja de su sueldo para evitar una quiebra, y ha llegado al clímax del altruismo donando el dos por ciento de los más de cuatro millones de euros netos que cobra al mes, para pagar, junto con sus compañeros de equipo, el 30% de la nómina de los trabajadores del Barcelona.

Aquí es muy importante puntualizar que, si Messi es Robin Hood por pagar de su bolsillo ese treinta por ciento, el resto de los españoles, que vamos a pagar, ERTE mediante, el setenta por ciento restante, seremos, como mínimo, Robin Hood y el Bosque de Sherwood.

Este gesto de Messi y del resto de los jugadores del Barcelona, que ha sido elogiado en multitud de artículos y tertulias, tiene ciertas lagunas que no han quedado suficientemente claras.

La conversación entre Bartomeu y los jugadores sucedió más o menos así:

Bartomeu, acompañado de Óscar Grau (el CEO del Barcelona) y del Gallo Claudio, entraron a la reunión por vídeo chat arrastrando los pies y con todos los bolsillos de sus pantalones y chaquetas vueltos del revés.

—Os voy a explicar detalladamente la situación —dijo Bartomeu sin mirar a la pantalla y sin levantar la vista de sus zapatos—. Atravesamos un momento muy delicado, un momento que, con vuestra colaboración, y la de todos los socios del Barcelona, vamos a superar. Para ello necesitamos que os reba... mejor cuéntaselo tú, Óscar, que a mí me da la risa.

—Como muy bien os ha explicado nuestro presidente, estamos inmersos en un momento crítico para nuestro club, un momento que exige altura de miras, sacrificios. O remamos todos o el barco se va a Piqué. Tenemos que tomar decisiones impopulares, la primera es... bueno, mejor os la explica el Gallo Claudio que es el que de verdad sabe de esto.

—Digo hijo, digo hijo digo.

—Exacto, muy bien explicado, Claudio —apostilló el presidente—, de momento la rebaja de salarios será del 70%, que es lo máximo que nos permite la ley. Si el problema, Dios no lo quiera, se alarga, no os preocupéis, tenemos un meditado Plan B: el estado os pagará unos 1.400 euros al mes y el Gallo Claudio apoquinará el resto.  Está todo controlado. Confiad en nosotros.

No es que los jugadores hayan decidido libre y altruistamente bajarse el sueldo, es que da la impresión, vistos los números de la auditoría de cuentas del Barcelona, su acuciante falta de liquidez y el empeño mostrado en pagar sus ficticios fichajes con corticoles, de que NO TENÍAN OTRO REMEDIO.

Si se hubiesen negado, además de una presión social inmensa por su insolidaridad, el resultado hubiese sido el mismo: NO IBAN A COBRAR SU SALARIO INTEGRO PORQUE EL CLUB NO DISPONÍA DE DINERO SUFICIENTE PARA PAGÁRSELO.

—¿Prefieres cobrar el 30% de tu salario o cobrar 1.400 euros al mes?

—Digo, muchacho, digo, digo.

—Mira, pues ahora que lo me lo explicas tan claramente, casi voy a elegir cobrar el 30%.

Y ya está, esa parece ser, después de limpiar de polvo, paja y filantropía muchas de las informaciones que he podido leer y escuchar estos días, la loable bajada de salarios. No hay más.

Y luego está el 2% para pagar el 30% del sueldo de los trabajadores. Ese 2% que unos medios, como muy bien cuenta Francisco Cabezas en un excelente artículo en El Mundo, cifran en 300.000 euros, a repartir entre todos los integrantes de la plantilla del primer equipo, y otros en 500.000, como escribió Santi Nolla, el director de Mundo Deportivo. Aquí he de confesarles que me pierdo con los números: 300.000, 500.000, dos por cierto, 5,75 del salario anual por mes… las informaciones todavía no están nada claras.

Como no quiero ser ni frívolo ni populista, no al menos tanto como me pide el cuerpo, diré que ese dinero representa para uno de estos millonarios más o menos lo que representan unos 27 euros para mí bolsillo, y si hablamos de Messi, el futbolista mejor pagado del mundo, unos cuatro euros con cincuenta céntimos.

Es un gesto loable, sí, LO ES, pero por mucho que me empeño no encuentro por ningún lado eso de robar a los ricos para dárselo a los pobres. Si eso fuera así deberían donar parte de esa pasta al Atlético, que, como buen equipo del pueblo, es pobre de solemnidad y también va a tener que solicitar un ERTE.

Si tenemos suerte es posible que Simeone se una a Robin Hood para luchar contra el sheriff de Nottingham y el príncipe Juan sin Tierra.

Lo que daría yo por verlo vestido de Fraile Tuck…

 

 

Fred Gwynne
Soy un hombre hecho a mí mismo. El problema es que me sobraron algunas piezas. SOL O CONTIGO. Persigo playas.

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