Una conspiración es un misterio que parece a punto de resolverse. Por eso resulta excitante. Es un secreto en la lengua, un cacharro perdido tras un mueble que acariciamos con los dedos. Es el camino a la taberna, como escribió Cormac McCarthy en Meridiano de sangre.
Nos encantan las conspiraciones porque, como la literatura, nos evaden de una realidad desalentadora y aplastante. Hasta tal punto que muchas personas no pueden escapar de las garras del misterio, del secreto a punto de ser revelado, y se pierden en sus laberínticos argumentos: tan aparentemente limpios y pulcros que han de ser verdad.
Supe hace poco que muchas personas creen que las aves no existen. Serían, en realidad, máquinas con cámaras que los gobiernos usan para vigilarnos. Quienes no hemos visto nunca un pájaro por dentro podríamos dudar de la lógica científica, de la experimentación con animales, de nuestros propios sesgos. ¿Por qué no? Si tengo que pasarme ocho horas en una oficina frente a una fuente inagotable de luz azul, ¿por qué no tengo derecho a evadirme creyendo las extravagancias que a mí me den la gana?
Rendirse a la conspiranoia no es más que otro signo de rebeldía anticapitalista.
No hace falta irse muy lejos para encontrar una de estas conspiraciones. La noticia de la semana es que Kylian Mbappé se ha ido a Italia a pasar unos días libres con su pareja, una importante y reconocida actriz. El jugador está lesionado y las vacaciones son sagradas hasta para los multimillonarios. ¿Quién no pagaría, en su lugar, un avión privado que le llevase a disfrutar del sur de Cerdeña?
La respuesta podría estar clara. Sin embargo, un madridismo aburrido es un madridismo peligroso.
Sin un buen bocado en plata que echarse a la boca, las vacaciones de Mbappé están siendo el divertimento principal en estos días sin ambición. Lo son para todos, pero en particular para los monetizadores del odio que andan azuzando las redes sociales contra el francés, al que acusan de las teorías más variopintas, como la de contratar sus propios fotógrafos para inmortalizar estas vacaciones y, con las imágenes, echar un pulso al club (?).
Sin un buen bocado en plata que echarse a la boca, las vacaciones de Mbappé están siendo el divertimento principal en estos días sin ambición
Circula, de hecho, una imagen del futbolista con la palabra OUT sobreimpresionada que anda acaparando retweets y megustas, lo cual servirá para que unos pocos inversionistas del check azul puedan comer doble ración de postre durante el mes de mayo. Unos buenos céntimos extra a cambio de pedir la extradición del actual Bota de Oro a cualquier lugar en el que pueda ejercer su supuesto autoritarismo castrense.
Pero no te confundas: no pretendo aquí defender a Mbappé. Nada más lejos. Las imágenes del jugador son horrorosas: un doloroso grano que se acumula en el acné de este Real Madrid, que no encuentra solución cutánea a un brote no tan repentino. Es difícil conjugar una escapada de aire hedonista con el liderazgo y la inteligencia que se le presuponen a una estrella de su calado y, sobre todo, de su coste.
Sin embargo, centrarse en Mbappé es mirar el dedo que señala. Nos entretiene con su grácil movimiento pero apunta más allá, a los lugares a los que quizá no estamos queriendo mirar, aquellos donde se permitió que los jugadores se fueran de vacaciones mientras sus compañeros disputaban partidos oficiales, o en los que se dejó que un futbolista ejecutara de forma pública a su entrenador, o donde no se planificó la plantilla y el proyecto de manera adecuada.
Para los que no somos conspiranoicos, esta vorágine antimbappé resulta interesada, artificial, impostura magra. Un burdo intento de protagonizar la conversación con saltos argumentales dignos de tertuliano televisivo. Otro dedo engordado que es mero entretenimiento y que señala la única luna a la que hay que mirar: en la que equipos que no son el Real Madrid juegan y ganan competiciones que debería estar jugando y ganando el Real Madrid.
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Siempre pasa lo mismo, la gente se piensa que un jugador cuando pierde está un mes haciendo vida monacal y fustigándose tres veces al día, lo único que Mbappé está con una famosa y tampoco se esconde, igual que cuando se gana no todo es de color de rosas como se nos quiere hacer creer, Cristiano y Bale después de la champions de 2018 son un ejemplo, y hay más que ni sabemos, que hay que hacer cosas sin duda, la primera que se vaya el presidente, si eso no pasa que no va a pasar fichar a un entrenador y darle poder de mando que con Florentino no creo que lo pueda tener de verdad, así que el principal culpable quién es? Los jugadores o Florentino?
Si Mbappé ha sido tan malo según algunos que ha desbarajustado al Madrid (cosa que ningún jugador de la plantilla individualmente lo ha hecho creo yo) entonces ¿quién lo ha fichado después de dar dos años antes calabazas cuando el Madrid venía de ganar liga y champions y de tener para el puesto de Mbappé a Vinicius ya consolidado? El que todos ya sabemos, quienes acusan a Mbappé que apunten más alto.
Por mi parte Mbappe puede hacer lo que le venga en gana . A mí lo que me interesa es que juegue bien y meta goles
Pero me voy a poner en plan currante
Si tú solicitas y estás de baja laboral y la empresa te pilla de vacaciones te lleva a Juicio y te pone de patitas en la calle por despido procedente.
Los futbolistas están acogidos a otras leyes de la seguridad social?