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Marvel como metáfora del Madrid

Marvel como metáfora del Madrid

Escrito por: Miguel Ángel Uriondo6 noviembre, 2023
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Hace pocos días, Jude Bellingham decía que se sentía como un superhéroe con la elástica madridista. No es de extrañar.

En la cultura popular, el blanco es poderoso. En parte, admitámoslo, debido al racismo interiorizado y eurocentrista. Aunque siempre he pensado en mí mismo como en un señor “rosita claro” más que en uno blanco, los psicópatas del Ku Klux Klan tienen sus propias y enfermizas opiniones. Pero ese poder procede también, y negar esto es igual de idiota, del hecho indiscutible de que la luz nos gusta más que la oscuridad porque da calorcito y contiene menos depredadores. En todo caso, no es universal. El blanco es considerado como un color asociado con la muerte en China y, en general, en el budismo. Se asocia con una idea, la de “venir vacío, irse vacío”, que en el madridismo básicamente provoca el despido de los entrenadores. En el barcelonismo el blanco tampoco genera demasiado cariño.

Celebración de Bellingham

Gandalf era el Gris y llegó al final de la contienda después de convertirse en Gandalf el Blanco. En la cosmogonía de Stephen King, ‘el blanco’ es la fuerza del bien comandada por Gan, un poder antientrópico empeñado en impedir el derrumbe de la Torre Oscura. Una fuerza elemental que representa la unidad, la salud y la bondad en general. Es el rival del Rey Carmesí, representación de la maldad que intenta destruir los haces.

Sin embargo, si he venido aquí no es para decir que la luz sea mejor que la oscuridad, o el Madrid el mejor equipo el mundo. Si estás leyendo ‘La Galerna’ es que ya lo piensas o vienes a insultarme. Pero puestos a hablar del monomito de la lucha del bien contra el mal, sí me interesa hablar de por qué el Madrid de la presente temporada me recuerda a Marvel Studios.

 

De parte de padre

 

Tanto el Madrid como Marvel me despiertan cariño desde la adolescencia más que desde la infancia. En el caso del club, porque mis padres estaban divorciados y ser del mismo equipo que mi padre me daba una excusa para pasar más tiempo con él. En el caso de los tebeos porque, a falta de una figura paterna, y con mi madre tremendamente ocupada sacándonos adelante, me ayudaron a establecer una brújula moral como otra cualquiera.

Spider-Man me enseñó que todo gran poder conlleva una gran responsabilidad. Los Cuatro Fantásticos, que la familia no sólo es importante sino que puede incluir a señores naranjas que pasaban por ahí o mujeronas verdes. De la Patrulla X aprendí que la intolerancia es mucho más peligrosa que la diferencia y que muchas veces las personas que son distintas, sin tener nada de malo, tienen que esconderse sólo por serlo. Y también que eso es injusto.

El buen madridista sabe que el quinto pino estaba, literalmente, a la altura del Bernabéu, y que movimos el centro de Madrid hacia Chamartín con menos ayuda que otros equipos de otros regímenes

Podría haber sido del Atlético de Madrid, teniendo en cuenta que tenía antecedentes familiares y que en Juvenalia me regalaron un cromo de Arteche que pegué en el cabecero de la cama. Su bigotón protegió mis noches hasta que la lagarta de Diana y Mark Singer ocuparon su lugar de privilegio. Como veis, en esa época el fútbol me daba lo mismo. Escucho a mis amigos de Saber y Empatar hablar de su vida personal locamente futbolera y pienso en que bastante tenía yo con entender las distintas alineaciones de mutantes y vengadores como para detenerme a pensar en señores que le daban patadas a un balón.

Pero, como os comentaba, empecé a ver futbol para acercarme a mi padre y me quedé enganchado a Mijatovic. Desde aquel momento, empecé a cantar los goles imaginándomelos con las gloriosas onomatopeyas de Walter Simonson. Y esa magia aún sigue.

Celebración gol Séptima

Me encontré con que en el fútbol también teníamos a nuestros villanos y necesitábamos hacer piña. Ser madridista era al mismo tiempo una corriente mayoritaria, cimentada en la victoria, y un poco una vergüencita. Nos insultaban como a los mutantes. Éramos el equipo de Franco, prácticamente fascistas, habíamos robado no sé qué torres y un tal Florentino Pérez había secuestrado a un señor portugués a punta de pistola y se pavoneaba de Zidanes.

Afortunadamente, conocí a un Profesor X, que me impidió confraternizar con los mutantes diabólicos. Se trataba de mi profesor de Historia en la facultad de Ciencias de la Información de la Complutense, Ángel Bahamonde. Un tipo brillante, progresista, y que se preciaba de que sólo atesoraba un bien material: libros. Él no se acordará de mí, pero yo siempre le daré las gracias por todo. Nos explicó a unos cuantos lo que luego publicaría en su obra seminal ‘El Real Madrid en la Historia de España’ y me abrió los ojos como al protagonista de ‘La Naranja Mecánica’. Luego me dediqué al periodismo económico y todos los cuentos sobre el Madrid se convirtieron en cuentas.

El buen madridista sabe que el quinto pino estaba, literalmente, a la altura del Bernabéu, y que movimos el centro de Madrid hacia Chamartín con menos ayuda que otros equipos de otros regímenes. Me enteré de que Izquierda Unida fue de los partidos que aprobaron la operación que hizo posibles las Cuatro Torres y que después se convertiría en la semilla de Madrid Nuevo Norte, el desarrollo urbanístico que me gustaría poder permitirme algún día (spoiler: no). También que el barcelonismo se había pasado todo el franquismo jugando a Sazatornil, con la escopeta de Jaume Canivell (“yo, apolítico, de derechas, como mi padre”) y la pleitesía de Fernando Galindo (“un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo”).

 

Planificar la magia

 

Pero la nostalgia no es argumento suficiente. Tampoco que el Madrid y Marvel sean marcas globales y universalmente reconocidas y que puedas hablar con un taxista de Kuala Lumpur de Courtois o de Robert Downey Jr.

El mayor parecido es que Marvel y el Real Madrid saben bien que ninguna etapa buena dura para siempre y que hacen falta transiciones. Kevin Feige, el capo de las pelis de Marvel, seguro que les dice a los actores, mientras los convence, que nacieron para interpretar a sus personajes. Pero ha hecho algo más, algo extraordinario que en Madrid empieza a ser la norma. Planificar.

La primera etapa a cargo de Feige fue bastante brillante. Convirtió un puñado de películas sobre señores en pijamas en Los Vengadores y, desde ahí, generó Infinity War y Endgame, dos de las películas más taquilleras de la Historia y una cumbre en muchos aspectos. Aunque sus películas no sean del gusto de un maestro como Scorsese, Feige había ganado ya el equivalente cinematográfico de catorce Champions.

Kevin Feige

Pero tenía que prepararse para el futuro. ¿Cómo lo hizo? Feige no era tonto y sabía que tenía que dosificar. Así que se puso reservón y guardó dos de las grandes franquicias de relumbrón que tenía aún en el armario: Los Cuatro Fantásticos y la Patrulla X. Decidió esperar. Años, si hacía falta. Era mejor aprovechar el tirón para hacer crecer a algunos de los personajes que ya había puesto sobre el tablero y esperar a que llegase el momento oportuno para sacarse el resto de ases de la manga.

La maniobra le salió bien a medias. Algunos personajes, como Ant-Man, tocaron techo y después fueron hacia abajo. Otros, como Doctor Extraño o Spider-Man, siguieron creciendo. Se les murió Pantera Negra, que era un filón, y probaron con Eternals. No es que gastaran poco dinero, pero trabajaban con cuidado pensando a futuro, en cómo repetir una jugada irrepetible. Rompían las televisiones con series extraordinarias como WandaVisión o What If, mientras lo complementaban con cosas para salir del paso y alguna que otra medianía insoportable.

Pero lo hicieron sabiendo que había un futuro y que no podían adelantar los plazos. Tenían que respetar sus planes, sin perder del todo la capacidad de improvisar si la cosa se torcía.

 

Los Vengadores blancos

 

Del mismo modo, el Madrid tuvo sus propios Vengadores. Siguen ‘Ojo de Halcón’ Modric, ‘Hulk’ Carvajal y ‘Thorni’ Kroos, con buen nivel pero sabiendo todos que tienen la fecha de caducidad en el envase. Hazard fue uno de los Eternos y un fracaso, aunque las lesiones le impidieron darlo todo, y Benzema fue Ant-Man, empequeñecido para muchos pero un gigante cuando se lo proponía.

Iron Man Ronaldo “murió” para traernos cien millones, antes de comenzar el largo proceso de arrepentirse por haber abandonado el superequipo de su vida. El Casemiro América y ‘Mercurio’ Varane se fueron a envejecer, forrarse y desaparecer a Manchester. Marco ‘Viuda Negra’ Asensio, y ‘La Visión’ Ramos cayeron en las garras del club estado.

Afortunadamente, ahí estaba la planificación. El Doctor Rüdiger Extraño y Alaba-Man estaban ahí para mantener viva la taquilla, con sus tropiezos, mientras la Pantera Negra Vinicius rompía moldes. Mendy, como Loki, fue tanto héroe como villano. Camavinga ha sido el DeadPool que, siempre de buen humor, terminará por unirlo todo. ¿Y Tchouaméni? Es la Capitana Marvel, con un poderío que aún sorprende a propios y extraños y más ‘haters’ de los que se merece.

Lo que está claro es que, como Marvel, tenemos un plan, ases en la manga y un futuro que puede ser muy brillante y que, intuyo, sorprenderá a quienes hoy vociferan que se ha terminado el ciclo. El Madrid siempre vuelve

Tenemos días malos y a veces nos “funan”, que dicen mis hijos, pero el futuro pinta bien. En un futuro cercano Endrick podrá ser nuestra Antorcha Humana, Alphonso Davis está haciendo las pruebas para interpretar a un Halcón con escudo (madridista) y a Bellingham ya le han salido las garras de Lobezno. También miramos con cautela a Mbappé, aún de lejos y sin tener del todo claro si interpretará el papel de Cíclope o el de Magneto.

Lo que está claro es que, como Marvel, tenemos un plan, ases en la manga y un futuro que puede ser muy brillante y que, intuyo, sorprenderá a quienes hoy vociferan que se ha terminado el ciclo. Y no, no ha terminado. Creo en el ciclo del eterno retorno madridista tanto como en el de Mircea Eliade. El Madrid siempre vuelve, como las 3D en el cine o Tom Cruise a subirse al avión.

Cine 3D

Tenemos hasta un villano como Kang, que lo complica todo y que afecta tanto al futuro como al pasado. Un Negreira que ha trastocado la sagrada línea temporal barcelonista y ha puesto patas arriba el multiverso futbolístico.

 

Contra quién se compite

 

Marvel comparte otra característica fundacional con el Madrid. Y es que, a estas alturas, sólo compite contra su propio reflejo y su sala de trofeos. Otros estudios se equivocan, pero si durante un par de años Marvel no destroza las taquillas o las audiencias del streaming todo el mundo habla de “fatiga de superhéroes”, del mismo modo que una temporada sin delantero puede ser para muchos, para mí el primero, un mensaje ominoso.

Puede que en parte sea así. Quizá el Madrid o Marvel se pasen en el futuro algunos años sin reverdecer laureles. Hemos vivido malas etapas y volveremos a vivirlas. Pero siempre volverá a llegar un joven director o un entrenador ilusionado que, en algún momento, convertirá su amor por los personajes y los colores en una nueva etapa dorada.

Se irán Kevin Feige o Florentino, se quemarán los personajes, envejecerán los peloteros y desaparecerá temporalmente la ilusión. Thanos hará coaching con su guantelete y el madridismo esperará al desenlace final con la cara partida, exhausto e inasequible al desaliento. La batalla parecerá perdida. Quedaremos al borde del colapso.

Será ese el momento en el que apretaremos las correas de nuestro escudo hecho añicos, nos incorporaremos lentamente y nos prepararemos para caer con honor. Frente a los árbitros, frente a los villanos genéricos en 3D, frente a los rayos gigantes caídos del cielo y las bocinas de Hans Zimmer, el madridismo se pondrá en pie y le dirá al villano, con el cuerpo quebrado y la voz firme, que el partido aún no ha terminado. “Podemos seguir así todo el día”.

Capitán América

Y será justo en ese momento cuando se abrirán los portales y llegará uno de esos deus ex machina que nos han hecho amar esta camiseta. Con el tiempo, mis hijos asistirán al resurgir de una nueva Quinta del Buitre o una nueva alineación de tipos en pijama gritando ‘¡Vengadores, reuníos!’. Sorprendidos en la derrota, Kang o el Doctor Muerte pensarán que no es posible, que la victoria era suya y la del Madrid, casualidad. “Lo habría conseguido de no haber sido por esos entrometidos”, balbucearán.

En parte es cierto que nuestro equipo se alimenta de las victorias. Pero creo que es mucho más justo decir que tanto Marvel como el Madrid se alimentan de nuestro amor y de nuestros sueños. No nos rendiremos, respetaremos al rival y no esperaremos nada de nadie, salvo del talento de nuestros jugadores y su deseo inexorable de cumplir con un destino que sólo nos pertenecerá mientras soñemos que nos pertenece.

No nos rendiremos, respetaremos al rival y no esperaremos nada de nadie, salvo del talento de nuestros jugadores y su deseo inexorable de cumplir con un destino que sólo nos pertenecerá mientras soñemos que nos pertenece

Hace pocos días, Jude Bellingham decía que se sentía como un superhéroe con la elástica madridista. Y no es de extrañar. Para proteger a los Bellingham del futuro tenemos que seguir luchando por ser “los buenos” pese a todos y pese a todo. Un ka-tet en defensa de la Torre Oscura y del campo de rosas que se encuentra a sus pies.

Porque mientras haya cientos de millones de niños soñando en un futuro en el que serán héroes, nuestros héroes, todo irá bien.

 

Getty Images.

Miguel Ángel Uriondo es un experiodista y comunicador que vive en Madrid, se crio en Móstoles y sueña con jubilarse en Avilés. Se gana las lentejas como director de Comunicación y Asuntos Públicos. Es friki, madridista, padre de familia, y ha escrito 'Cómo evitar que tus hijos estudien periodismo' y 'La Píldora Serrahima'.

Un comentario en: Marvel como metáfora del Madrid

  1. Que sí, que sí...que está muy bien y tiene su gracia.
    Pero los guionistas nos "funan" ...porque si no , y de manera natural, el Madrit ganaría casi siempre.
    Y, claro, admitiendo que soy extraño, entiendo que hay ciertas actividades en la vida que no deberían guionizarse. Sentirse decepcionado, desengañado o desencantado con esto del furgol , es peor que sentirse frustrado. Aunque , según como se mire, te libera y proporciona tiempo para otras cuestiones auténticas.

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@lagalerna_ Guardiola es como Julio II, que según Erasmo de Rotterdam, cuando murió le daba consejos a Dios sobre cómo administrar el Paraíso; al final lo acabaron expulsando por brasas y dijo que se construiría un Paraíso mejor y más bonito.

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