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Manchester City contra Real Madrid: Razones para la remontada

Manchester City contra Real Madrid: Razones para la remontada

Escrito por: Antonio Vázquez7 agosto, 2020
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Superar la eliminatoria puede poner el colofón de un período inolvidable en el Real Madrid

El Madrid sólo agita la bandera blanca para celebrar triunfos, nunca para ofrecer rendición. Resalto esto porque parece que sus enemigos tienen prácticamente sellado su certificado de defunción europeo esta temporada. Y siendo cierto que superar la eliminatoria de octavos de final contra la plantilla que más dinero ha costado de la historia del fútbol y tras la derrota 1-2 del partido del Bernabéu no será una tarea sencilla, también lo es que enterrar a este equipo cuando aún está respirando es una osadía casi temeraria. Si algo ha demostrado la historia del fútbol es que donde otros hallan imposibles, el 13 veces campeón de Europa sólo encuentra nuevos desafíos a encarar.

El Madrid ya se ha ‘pasado el juego’ de la Champions. Ha ganado más veces que nadie la máxima competición europea tanto en su formato original, el de la Copa de Europa, como en el de Liga de Campeones. Además, le pese a quien le pese, también es la principal dinastía continental del presente siglo. Nadie había encadenado dos triunfos con la competición tal y como está planteada desde la temporada 1992/93. Como todos sabemos (aunque reconforte rememorarlo) aquí no han sido sólo dos, fueron tres entorchados consecutivos y cuatro en un lustro. Además, en este periplo se ha plantado la pica blanca en los mejores escenarios de Europa, como París, Turín, Múnich o Manchester. Pantalla por pantalla, el rey de Europa ha ido rebasando todos los retos, aunque parece que falta uno, el gran jefe final. Este equipo de leyenda que ya atesora envidiables cantidades de gloria puede poner el colofón de un periodo inolvidable con una gran remontada, volteando una situación en la que todo parece perdido, y que cualquier otro afrontaría con la moral de las tropas por los suelos. En una edición de la Copa de Europa completamente excepcional, hace falta una proeza mayúscula para dar el primero de los cuatro pasos que conducirían a otro histórico éxito.

El Real Madrid entrena en el Etihad Stadium.

El hecho de acudir a esta cita más saciado que cualquiera de sus contrincantes europeos es uno de los argumentos a los que apelo para creer en la remontada contra el City. Jugar sin la presión de tener que justificar una temporada en la que ya se ha ganado la Liga y la Supercopa y saborear aún un buen número de recientes triunfos europeos libera notablemente a futbolistas y técnicos. De todos los supervivientes en esta fase de la Champions post pandemia, sólo Juve, Bayern y PSG se han llevado también sus ligas. En todo caso, es descomunal la presión que recae sobre estos proyectos carísimos y creados exclusivamente para imponerse en Europa, ya que dominan a placer sus campeonatos domésticos. Algo similar ocurre con el rival de esta noche. Desde la llegada de Guardiola, ningún club del mundo ha gastado tanto en reforzarse. Y si los jeques que poseen el Manchester City han invertido más de 750 millones de euros en los últimos cuatro años no ha sido para imponerse en la Premier. El objetivo final, como el de todos los grandes clubes, es el gran entorchado continental y cada temporada sin conseguirlo es otra losa para este ostentoso proyecto.

Guardiola dirige un entrenamiento.

Aunque no hayan cambiado nombres, ninguno de los dos contendientes son exactamente los mismos que se vieron las caras en el ya lejanísimo (al menos en nuestro imaginario) mes de febrero. Mientras el Madrid se ha cargado de confianza y dispone de un plan de juego muy claro, basado en reforzar su armazón táctico y en la solidaridad colectiva, el City ha firmado una campaña decepcionante, estrellándose competición tras competición y mostrando una gran irregularidad en la faceta defensiva. Aunque con él nunca se sabe, dudo mucho de que Zidane cambie demasiado de libreto con respecto al que le dio la Liga hace unas semanas. La idea debería ser estar ordenados, tener calma y usar la velocidad y el desequilibrio que puedan aportar Vinícius, Rodrygo, Benzema o Hazard, al que se fichó para partidos como el de hoy, pero al que su físico sigue lastrando.

En la ida el Real Madrid controló a uno de los mejores ataques del mundo

Quizás muchos hayan olvidado ya el choque de ida. En él, el Madrid hizo un esfuerzo colectivo memorable durante ochenta minutos, en los que controló a uno de los mejores ataques del mundo, y luego sufrió una fatídica desconexión, culminada por un penalti absurdo de Carvajal que certificó la derrota. El 1-2 es un pésimo resultado para afrontar la vuelta. Pésimo, pero no irremontable. Marcar el 0-1 en cualquier momento, incluso en el minuto 85, inocularía la duda en un conjunto que en los últimos años colecciona grandes decepciones europeas. Hay que marcar al menos dos tantos en todo caso, y el riesgo de encajar uno es casi irrelevante. Obviamente no es la situación ideal, pero tampoco un escenario de una dificultad tan elevada que deba atenazar al emperador europeo.

Otro punto a favor del Madrid es que se ha adaptado a la perfección a jugar con las gradas en sepulcral silencio del fútbol DC (después del Covid). En el silencio de este ambiente casi bibliotecario, sin la presión que los gritos de miles de personas, los jugadores blancos se han liberado para mostrar todo su potencial. Deberíamos apelar también al buen tono físico mostrado por los pupilos de ZZ, decisivo en el brillante sprint final de la Liga. E incluso valorar el hecho de que la plantilla haya podido disfrutar de unos días de descanso, muy valiosos para desconectar y conjurarse de nuevo. Todos estos son síntomas que interpreto como razones para afianzar mi fe en la remontada.

El Real Madrid celebra un gol en Liga.

En la parcela táctica se enfrentan el técnico más reputado del mundo y el que más ha ganado en los últimos años, a pesar de carecer de esa reputación. Recordemos que este Madrid ya sabe lo que es golear 0-4 a un equipo dirigido por Guardiola en su propio terreno de juego. Cierto es que aquella eliminatoria en la que los atletas madridistas se impusieron a jugadores con físicos supuestamente débiles se desarrolló en circunstancias muy distintas. En 2014 se llegó a Múnich tras una victoria por 1-0 en el Bernabéu que obligaba al Bayern a no especular, mientras en este caso se podría plantear un escenario en el que el City abogara por retener el balón para consumir tiempo. Zidane contribuyó a aquella exhibición desde el banquillo madridista como asi