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La maldición de los dioses

La maldición de los dioses

Escrito por: Eduardo Contreras3 julio, 2015
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Ser del Atleti y ser antimadridista son dos caras de la misma moneda, dos polos del mismo imán, no se entienden el uno sin el otro; es más, no pueden existir el uno sin el otro. Por eso no os fiéis nunca de un atlético que apoye al Madrid, eso es imposible, tan imposible como que se mezclen el agua y el aceite.

Aunque los madridistas piensan que estamos pendientes de ellos, se equivocan rotundamente. De hecho, son ellos los que están totalmente obsesionados con el resto. Este espacio es una buena muestra de ello. Y también de su narcisismo patológico.

Para un atlético, ser antimadridista es algo natural, como el respirar, consustancial a nuestro ser. No tenemos que hacer ningún esfuerzo, no interviene la voluntad. Por eso no entienden que nos regocijemos de sus derrotas con la misma naturalidad con la que gozamos de nuestros triunfos.

Ellos creen que somos antimadridistas porque tenemos envidia de sus múltiples triunfos y títulos. Craso error.

Había algo que no entendía: la supuesta alegría de sus seguidores cuando, después de gastarse cientos de millones año tras año, haciendo un equipo galáctico tras otro, con la obligación perpetua de conseguir el triplete, al final ganan algún título.

Real Madrid's Portuguese forward Cristiano Ronaldo celebrates after scoring during the UEFA Champions League Final Real Madrid vs Atletico de Madrid at Luz stadium in Lisbon, on May 24, 2014.   AFP PHOTO/ FRANCK FIFE  FBL-EUR-C1-REALMADRID-ATLETICO

Hasta que por fin lo comprendí: ellos nunca lo reconocerán, por supuesto, pero en el fondo no es alegría lo que sienten, es alivio. Alivio por no quedarse otra temporada en blanco, por no cosechar un nuevo fracaso, por no ser una vez más el hazmerreír de la liga.

Alivio, que no alegría, fue lo que vi en sus rostros cuando Sergio Ramos nos metió el gol en la final de Lisboa.

Alivio, quitarse un peso de encima, ese peso que por su inmensa soberbia se ponen todos los comienzos de temporada. Si me permitís el símil, tienen que llegar al orgasmo por obligación, es su oficio, se les supone, y así no hay orgasmo que valga, solo alivio. No digo que no sea placentero, seguro que lo es y seguro que a ellos les vale. Que se lo queden.

Por eso son un equipo permanentemente insatisfecho, por muchas victorias que alcancen. Ellos, lógicamente, se engañan a sí mismos y se autoconvencen de que en esto estriba su grandeza pero en realidad es su eterna desdicha.

Por eso son un equipo triste, vacío. En el fondo visten de blanco para disfrazar su oscuridad, como el extrovertido que trata de ocultar a toda costa su complejo de inferioridad.

Y por eso no les tenemos envidia, porque, para su desgracia, nunca podrán disfrutar del éxtasis de la victoria, de ese sentimiento de plenitud que embarga toda tu alma cuando alcanzas ese triunfo que no esperabas, que tan solo soñabas.

Como en una tragedia griega, como una Casandra cualquiera, es la maldición de los dioses por su narcisismo, por su infinita prepotencia: pueden ganar títulos, muchos títulos, pero nunca pueden disfrutarlos, solo pueden sentir alivio, un profundo alivio.

Atlético de corazón y, consecuentemente, antimadridista de pro. El Madrid que pierda hasta en los entrenamientos. No todos tienen la suerte de nacer del Atleti. Tal vez en otra vida... @educondel

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