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El Madrid de los extremos

El Madrid de los extremos

Escrito por: Ramón Álvarez de Mon16 febrero, 2018
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Tras la gran victoria ante el Psg vivimos días, amigos madridistas, en que apetece hablar más de lo homérico que de lo táctico, de lo épico que de lo prosaico, pero convivo con compañeros y amigos que ya lo han (a)bordado y Jabois ha hecho su fantástica crónica, por lo que me centraré en cuál fue, para mí, la clave táctica del partido.

Hace unos días, en Ecos del Balón, Abel Rojas apuntaba (muy acertadamente como es costumbre en él) lo beneficiado que resultaba Cristiano Ronaldo cuando el Madrid incluía extremos en el campo. Había más plusvalías en esa opción, pero también déficits que señalaba. Mi opinión es que la experiencia reciente y no tan reciente otorga más motivos para ir en esa dirección que en la contraria.

El Madrid del 1424 tiene varios precedentes positivos en esta temporada (5-0 al Sevilla y 5-2 a la Real, por ejemplo). En ambos se dio la circunstancia de que el Madrid se adelantó muy rápido en el marcador y eso pudo relajar mentalmente a un equipo muy castigado este año. ¿Casualidad o causalidad? Pueden confluir ambas posibilidades en proporciones parecidas, pero lo cierto es que es un hecho demostrado que la presión avanzada con cuatro hombres –algunos de ellos con piernas jóvenes- es más efectiva y organizada que la presión habitual del Madrid. Recuperar el balón pronto y arriba acerca bastante al gol en los primeros minutos.

El Madrid de los extremos ocupa de una forma más simétrica el campo siendo más fácil la presión, también lo es la instalación del equipo arriba. Los laterales, clave táctica del Madrid histórico de 2017, tienen una referencia clara de pase que les permite avanzar sin la necesidad de realizar heroicidades y se ven apoyados en la marca al extremo. Las espaldas de Carvajal, y sobre todo, Marcelo, han sido uno de los mayores problemas para el Madrid este año. Con la banda doblada este problema se suaviza y en ataque las combinaciones en busca de la línea de fondo se suceden.

Como bien apuntaba Abel, la presencia de extremos permite a Cristiano y a un segunda punta llenar el área al no tener que abrirse ante la falta de referencias exteriores. Incluso en los malos días de centros sin ton ni son, tener dos claras referencias en el área y buenos centradores por fuera le dan ciertos visos de éxito al plan.

Puede parecer que este plan conllevaría la irremediable suplencia de Casemiro, pero no sería tan inflexible: depende de lo que demande el rival. Casemiro es el jugador con menos recursos técnicos del centro del campo del Madrid, pero vaya si le sale a cuenta alinearle a Zidane cuando el rival ataca la zona de media punta. Ahí el brasileño se vuelve un coloso y condiciona al rival hasta someterle (recuerden a Dybala). Sin embargo, ante un equipo que ataque más por fuera, con las bandas dobladas el equipo no precisa de esos cruces heroicos del brasileño. Por tanto, en función del rival, Casemiro podría ser uno de esos dos centrocampistas perfectamente.

Algunos verán un sentido oportunista en esta entrada, pero ya hay un bagaje que apoya esta teoría. La salida de los extremos ante el PSG sin duda cambió el partido y a Zidane le corresponde el mérito de haberlo visto, como lo hizo otras veces ante el Bayern y el Atlético de Madrid con enormes resultados. Paradójicamente estos precedentes pueden ir en contra de la implantación de este esquema desde el inicio, pues siempre sirvieron, y muy bien, como revulsivo, pero creo que los partidos ligueros (buenos y malos) deben servir como referencia y también, cómo no, esa segunda parte en Cardiff en la que, como está acreditado ya, Zidane le pidió a Isco y Modric que oficiasen como extremos para matar con sus pases atrás a una Juve, hasta ese momento, casi inexpugnable.

 

 

Asesor fiscal autónomo. Soy socio de La Galerna y colaboro en Radio Marca. @Ramon_AlvarezMM