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Luka Modric y el amor incondicional

Luka Modric y el amor incondicional

Escrito por: Ramón Álvarez de Mon10 julio, 2018
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Luka Modric lo tenía muy difícil cuando llegó al Real Madrid. Ya saben que aterrizó “para tapar vergüenzas” por una auténtica millonada: 42 kilos. “Peluka Modric” era un hombre bajito, endeble, con aspecto de niño –como si esto fuera un problema– y que se superponía con Özil al ser también mediapunta y “no poder jugar de centrocampista”. Nos lo dijeron los expertos que al parecer no le habían visto destacar en Inglaterra de todocampista.

Modric era peor que Cazorla, que había costado la mitad, incluso que Beñat o De las Cuevas. No era canterano, tampoco españolazo y había sido contratado por insistencia del pérfido Mourinho. ¿Qué podía salir bien?

Lo cierto es que seis temporadas después Luka Modric sólo ha perdido una eliminatoria en la Champions. Recuerden que no estuvo en aquella en la que el Madrid quedó apeado por un gol de Morata. Existe un consenso generalizado en que se trata del mejor centrocampista del mundo y ya no resulta temerario afirmar que también lo puede ser del siglo presente. No caeré en el error de hablar mal de dos jugadorazos históricos como Xavi o Iniesta, pero a mí me gusta más Luka porque reúne las virtudes de ambos y, además, tiene un despliegue defensivo de élite absoluta fuera del alcance de los otros dos genios. Porque Modric no es sólo magia con el balón. Su elasticidad le permite ser un gran ladrón y su lectura de espacios le posibilita llegar a balones sin necesidad de hacer grandes esfuerzos. Modric es difícil de rebasar en el uno contra uno dado su bajo centro de gravedad y tiene uno de esos físicos diésel que le permiten crecer cuando otros menguan físicamente.

Pero los madridistas no somos de Luka Modric solamente por todo lo comentado. Creo que el amor que le profesa el madridismo se debe a ciertos intangibles que se hacen muy presentes con el tiempo. Nunca hemos oído hablar de la renovación de Modric. Siendo como es el mejor en su puesto, siempre se ha mantenido alejado de todo rumor que le separase de jugar en su Madrid. A Luka le queremos porque le vemos feliz, como a un niño que disfruta jugando y dándola con el exterior, porque cuando pierde sentimos que le importa, que le mata, y nos promete la revancha. Casi todo madridista se ha hecho de Croacia cuando ha visto caer a su Selección en el Mundial. Ese amor incondicional sólo lo atesoran los elegidos.

Cuando Modric deje el Real Madrid se irá con un puñado de Copas de Europa que llevarán su sello. Nadie ha dominado tanto una competición los últimos cincuenta años como el trío formado por él, Ramos y Cristiano. También se irá con el cariño y admiración de la (casi) totalidad del madridismo y ojalá se vaya también con un Balón de Oro. Este es su año, este es el año de Lukita.

Asesor fiscal autónomo. Soy socio de La Galerna y colaboro en Radio Marca. @Ramon_AlvarezMM

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