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Luis Molowny, el señor de los milagros

Luis Molowny, el señor de los milagros

Escrito por: José Manuel Moreno1 marzo, 2021
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Era un lunes, 14 de enero de 1974 por más señas, cuando Miguel Muñoz Mozún, madrileño castizo, dimitía de su sempiterno cargo de entrenador del club más importante del planeta, el Real Madrid. Casi 14 años al frente del mismo, con 15 títulos en sus alforjas y un grito, el ¡Fuera Muñoz!, que retumbaba en Chamartín cada vez que el Madrid no jugaba del gusto de la exigente afición blanca. El equipo venía de perder 2-0 en Castellón y era séptimo en la clasificación, por detrás de equipos como Zaragoza, Granada y Málaga.

El viejo patriarca Santiago Bernabéu —que apoyó años antes a Muñoz en su affaire con el mismísimo Alfredo Di Stéfano— tenía ante sí la papeleta de sustituir al incombustible técnico madrileño. Y pensó en un hombre de la casa que pocos años antes, como entrenador de la Unión Deportiva Las Palmas, le discutió el título de Liga al propio equipo blanco. Nos referimos a Luis Molowny Arbelo, el "Mangas". El día siguiente, en los vestuarios del equipo blanco de la vieja Ciudad Deportiva, se producía el relevo formal, ante los futbolistas, el presidente y los medios de comunicación.

Ese día, un niño de 12 años, el que suscribe estas líneas, lloró desolado ante la marcha de alguien que era como de la familia.

Molowny el Mangas

 

Llegaba Molowny, de forma transitoria, porque el yugoslavo Miljan Miljanic ya asomaba en el horizonte de cara a la siguiente temporada.

Molowny había sido un destacadísimo futbolista, que arrebató hábilmente Bernabéu al Barcelona en 1946 al enviar a las Islas Canarias a un emisario por vía aérea cuando el club catalán envió al suyo por vía marítima. Molowny fue un fino interior (a veces jugaba de extremo) que incluso defendió los colores de España en el Mundial de Río de Janeiro —el mayor éxito del fútbol patrio durante décadas— con la mítica victoria ante Inglaterra y el cuarto puesto final.

Molowny había sido un destacadísimo futbolista, que arrebató hábilmente Bernabéu al Barcelona en 1946 al enviar a las Islas Canarias a un emisario por vía aérea cuando el club catalán envió al suyo por vía marítima

El "Mangas" (se le llamaba de esta guisa por su costumbre de agarrarse las mangas de la camiseta con las manos) estuvo en la alineación con la que el Real Madrid debutó en la Copa de Europa, ante el Servette suizo, formando delantera con Pérez Payá, Di Stéfano, Rial y Gento.

Real Madrid Servette 1955

Se fue del Madrid en 1957 (con 32 años), con dos Copas de Europa en su palmarés, si bien no disputó ningún partido en la de 1957. Tras retirarse, el tinerfeño asumió el cargo de entrenador de la U.D. Las Palmas hasta en seis temporadas alternas, siendo incluso seleccionador nacional durante cuatro partidos en 1969, junto a Miguel Muñoz y Salvador Artigas, en un triunvirato extraño que se inventó el entonces presidente de la Federación Española José Luis Costa.

Volvamos a 1974. El comienzo de Molowny en el banquillo del Real Madrid no fue un camino de rosas. Incluso, le tocó el amargo trance de ser el entrenador blanco en el célebre y doloroso 0-5 que el Barça de Johan Cruyff le endosó al gigante blanco. Pero acabó la Liga (un calvario) con el equipo en novena posición y fuera de los puestos europeos y llegó la Copa del Generalísimo y ahí el "Mangas" se convierte en el “señor de los milagros”. En un torneo aún sin presencia de jugadores foráneos, el Real Madrid golea a diestro y siniestro a todos sus rivales. Siete al Betis. Otros siete al potente Granada de la época. Cinco a Las Palmas y ¡cuatro! al Barcelona en la final del Vicente Calderón, auténtica revancha del 0-5 ignominioso de 4 meses antes.

El comienzo de Molowny en el banquillo blanco no fue un camino de rosas. Incluso, le tocó el amargo trance de ser el entrenador blanco en el célebre y doloroso 0-5 que el Barça de Johan Cruyff le endosó al Madrid. Pero  llegó la Copa del Generalísimo y ahí el "Mangas" se convierte en el “señor de los milagros”.

Como quiera que don Luis era alérgico a los banquillos y el fichaje del yugoslavo Miljan Miljanic se convierte en realidad, el canario considera misión cumplida dejar al equipo clasificado para la Recopa de la siguiente temporada. Vuelve a la Ciudad Deportiva. A ese segundo plano que siempre prefirió.

Pero años más tarde, en la temporada 77-78 y tras una sorprendente dimisión de Miljanic después de celebrarse una jornada de Liga, un enfermo don Santiago Bernabéu llama a filas de nuevo al canario. Debuta en la segunda jornada en Chamartín con un elocuente 3-0 al Sevilla y desde ahí hasta el final de temporada, el equipo merengue desarrolla un buen fútbol, goleando además 4-2 al Atlético de Madrid y 4-0 al Barcelona, además de un 2-3 en el mismísimo Camp Nou.

Termina la temporada con el Campeonato de Liga en el zurrón y Molowny intenta de nuevo volver a la retaguardia, pero el nuevo presidente Luis de Carlos (Bernabéu fallece el 2 de junio de 1978) le convence para continuar en el banquillo. Eran tiempos difíciles de transición y había que arrimar el hombro. Nuestro hombre acepta el envite. Y logra —con una plantilla aún comandada por los Pirri, Benito, Del Bosque, Juanito y Stielike y Jensen de pareja de extranjeros— un nuevo título de Liga con 4 puntos de ventaja sobre un magnífico Sporting de Gijón. Pierde la final de Copa ante un Valencia más que afortunado. Pero la misión está cumplida. Dos temporadas y dos títulos de Liga. El Real Madrid ha recuperado la hegemonía nacional.

Molowny Stielike

Nuestro hombre vuelve a sus cuarteles de invierno en la vieja Ciudad Deportiva, ante el fichaje de otro yugoslavo, Vujadim Boskov, otro revolucionario de los banquillos que había triunfado en el Real Zaragoza.

Pasan 3 años y llega otra de las famosas y cíclicas crisis del club blanco. Cesan a Boskov, llega el "señor de los milagros" y en el primer partido con su presencia en el banquillo, clasifica al Real Madrid para la final de Copa, tras una emocionante tanda de penaltis ante la potentísima Real Sociedad de la época. En la final, celebrada en Valladolid con un frío siberiano, el Real Madrid levanta un nuevo título, tras imponerse 2-1 al Sporting de Gijón. Por si fuera poco, el club blanco vence al Barcelona en la penúltima jornada de Liga por 3-1 y le "quita" el campeonato a los culés. En total, 6 partidos en el banquillo muy pero que muy bien aprovechados.

Pasan 3 años y llega otra de las famosas y cíclicas crisis del club blanco. Cesan a Boskov, llega el "señor de los milagros" y en el primer partido con su presencia en el banquillo, clasifica al Real Madrid para la final de Copa

Llega el hijo pródigo don Alfredo Di Stéfano y don Luis Molowny vuelve a hacerse cargo de la cantera, lugar en el que se encontraba verdaderamente a gusto. El tinerfeño creía, a sus 57 años, que su época en la silla eléctrica del banquillo más exigente del mundo había terminado. Pero el destino le tenía reservada una nueva sorpresa en forma de vuelta al primer plano. Amancio Amaro, otra vieja gloria del club, es cesado tras el desastre de Milán ante el Inter en semifinales de la Copa de la UEFA. 2-0 y algunos episodios surrealistas en el hotel milanés en el que se alojaba la expedición blanca propician el cese del "Gallego Sabio" y su sustitución por Luis Molowny.

Y vuelven los milagros. El Real Madrid realiza uno de los mejores partidos de su historia y se mete en la final de la Copa de la UEFA, que consigue por vez primera vez en su inigualable palmarés, derrotando en la final al equipo húngaro del Videoton.

Real Madrid Santillana Molowny

Justo al final de esa temporada, también se alcanza la Copa de la Liga, venciendo en la final al Atlético de Madrid y habiendo eliminado al Barcelona por penaltis en semifinales. Se produce justo en esos momentos el relevo en la presidencia del club, tomando el relevo Ramón Mendoza de Luis de Carlos.

Una de las primeras decisiones del nuevo mandatario merengue es proponer a don Luis que continúe una temporada más al frente del equipo, remozado con los fichajes extraordinarios de Hugo Sánchez, Maceda y Gordillo. La temporada 85-86 es sencillamente extraordinaria, con doblete de Liga y Copa de la UEFA, haciendo el equipo un fútbol digno de elogio.

Luis Molowny le transmite a Mendoza que a sus 60 años se encuentra cansado y quiere poner punto final a su carrera de entrenador. Mendoza le agradece los servicios prestados y ficha al holandés Leo Beenhakker.

Mendoza Molowny

Y hasta aquí la historia de un futbolista extraordinario que fue entrenador a la fuerza, convirtiéndose en auténtico talismán.

Esta es la historia de un hombre sencillo y educado que pasó de ser el "Mangas" como futbolista al hombre o “señor de los milagros” en el banquillo más difícil del mundo.

 

Fotografías Getty Images.

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Comentarista deportivo y de Semana Santa de Velevisa TV. Tengo 3 Blogs: Ocho Calles, Boxeo Veleño y Batallitas... Madridista y español por los cuatro costados.

9 comentarios en: Luis Molowny, el señor de los milagros

  1. Pues mira tú por dónde, yo lloraba cada vez que dejaba el primer equipo. Qué manera de manejar la plantilla y ponerlos todos a remar en la misma dirección. Ojalá tuviéramos todavía un mangas como él para ponerlo a dirigir de vez en cuando, solo de vez en cuando.

  2. Era muy joven pero recuerdo muchos partidos de la 85-86. Era un equipo formidable que la llegada de Gordillo, Hugo y Maceda mejoró en todas las líneas. La quinta ya había alcanzado velocidad de crucero y el fútbol que hacían era brillante, de ataque total, muy vertical, con intercambio constante de posiciones y a uno o dos toques. Es verdad que dejaban huecos y a veces tenían pájaras, especialmente fuera del Bernabéu, pero los echo de menos.

  3. Y un record imposible de superar: con Molowny en el banquillo el Madrid gana todos los partidos como local en la Liga y los 6 correspondientes en la Copa de la UEFA.

  4. Recuerdo a este hombre de niño, con sus frases como:
    No hay enemigo pequeño, los partidos duran 90 minutos y hay que sudar la camiseta, frases sencillas que a muchos jugadores se les olvida continuamente. La temporada última que dirigió fue gloriosa, elegido en Europa ese año como mejor equipo.

  5. Orgullosos de personas como el recuerdo la temporada que cojo al equipo y ganamos la copa fue fantástica arrasando en todas las eliminatorias y un 4.0 al Barcelona en la final era el comodín cuando hacía falta hay estaba gracias por todo lo que disfrutamos contigo. HALA MADRID

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