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Shakespeare en la RFEF

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Shakespeare en la RFEF

Escrito por: La Galerna28 noviembre, 2019
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Buenos días. La exhibición de juego del Real Madrid ante el PSG ha dejado de interesar a la prensa. Dio para lo que dio. Los plumillas de los medios madrileños levantaron acta del partidazo sin escatimar esta vez elogios, lo cual es novedad, pero tampoco les pidamos que prolonguen el halago al objeto de su tirria más allá de lo razonable.

El protagonista del día es Luis Enrique, quien ayer fue presentado como nuevo seleccionador nacional. Nuevo relativamente, claro. Se reincorpora al cargo al verse con fuerzas tras su pérdida. Desde un punto de vista humano, solo cabe alegrarse, así como felicitar al asturiano por la enorme entereza que mostró en la rueda de prensa que dio ayer por la mañana junto a Rubiales y Molina. Se refirió al trauma sufrido y a su manera de convivir con ello con una calma y una templanza dignas de todo elogio. Es formidable (y nos felicitamos por ello) que se sienta con fuerzas renovadas. Una verdadera lección.

Una verdadera lección que llega hasta aquí. En realidad, todo debería llega hasta aquí. Lamentablemente, su intervención giró muy mayoritariamente en torno a su relación con Robert Moreno, y lo mismo cabe decir de la generalidad de las preguntas posteriores de los periodistas congregados.

Los mandobles dialécticos contra el hombre que le sustituyó temporalmente fueron, como atestiguan las portadas, de una dureza inusitada. Luis Enrique calificó a Moreno de persona “desleal y con ambición desmedida”, entre otros lacerantes comentarios. Es previsible que esta comparecencia ponga fin a la política de no agresión adoptada por Moreno en su despedida, y que una eventual respuesta de este prolongue la guerra hasta más allá de los límites del pudor. Desde aquí pedimos que no sea así. Ahórrennos, por favor, este espectáculo tan poco edificante de intrigas, traiciones y honores dudosos más propia de una tragedia de Shakespeare que de la habitual astracanada -cutre e impresentable a veces, pero a fin de cuentas ligera- del fútbol patrio que gozamos y padecemos.

En esta página hablamos mayoritariamente del Real Madrid, y es innegable que esta incomodísima controversia desborda con creces las lindes del objeto de nuestro análisis diario. Pero es que lo mismo puede decirse del resto de la prensa deportiva, que mira que se merece cosas, pero no se merece este ejercicio impúdico de reproches y amistad destruida por la sencilla razón de que no es algo que concierna a la opinión pública. Se trata de una disputa que deberían resolver los dos protagonistas en el ámbito de lo privado, absteniéndose de convertir la escena futbolera nacional en un plató de Sálvame donde no faltan dosis de truculencia, sensacionalismo, puñaladas por la espalda y sables verbales. Basta ya, señores. Confinen este melodrama tan poco edificante a los límites de su intimidad. Esto empieza a parecer una terapia de pareja en la que el psicólogo mediador tiene además la cara de Luis Rubiales. Como para salvar un matrimonio.

Para la prensa cataculé, el combate Luis Enrique vs Moreno es argumento secundario, ya que su Barça ganó ayer al Borussia Dortmund, clasificándose primero de grupo para Octavos de Champions, donde podría vérselas con el nuevo Tottenham de José Mourinho. Hay que pedir muy fuerte a diosito que las bolas se calienten lo suficiente para propiciar una nueva noche de los aspersores, o para hacernos soñar con ella. No es descabellado teniendo en cuenta el mal tono general que muestra el equipo de Valverde, si bien es cierto que ayer completó un encuentro razonablemente bueno guiado por un Messi colosal. Nos preguntamos afanosamente dónde estaría este Barça, paradigma de juego mediocre, si no fuera por el concurso del argentino. La anécdota del partido, por lo demás, fue el balonazo que le pegó Suárez al árbitro, tras el cual le increpó por ponerse en la trayectoria del balón. Lo de disculparse e interesarse por la gente queda para los sujetos dotados de alguna racionalidad y civismo.

Pasad un buen día.